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Todo lo que quisiste saber sobre el seguro y nunca te atreviste a preguntar

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Si eres propietario de una vivienda, necesitas un seguro de Hogar para protegerte de posibles siniestros. Es posible que encuentres términos difíciles de interpretar. Te los aclaro…

Como propietario que contrata un seguro, con una Entidad Aseguradora, te conviertes en tomador del contrato, a la vez que  asegurado y beneficiario de las posibles indemnizaciones, y éstas son los pagos que realizará la entidad como consecuencia de los daños sufridos en los bienes y personas asegurados.

Para cerrar el acuerdo, firmas una póliza o contrato de seguro que detalla las coberturas (que son los compromisos aceptados por la entidad en virtud de los cuáles se hace cargo de las consecuencias que se deriven de un siniestro); especificando la suma  asegurada (máxima indemnización que percibirías).

A cambio, pagas una prima; o sea, una cantidad acorde al riesgo que asume la aseguradora. Ese pago cubre el continente (las paredes, el tejado, los desagües, instalaciones fijas de electricidad, calefacción, etc…) y el contenido (tus muebles,  lectrodomésticos,
ordenadores, dinero…).

Cuando se produce un siniestro, que es la realización del riesgo, (aquel percance, ajeno a tu voluntad, que está contemplado en el seguro) es cuando nace el derecho a percibir una indemnización; la cuál puede consistir en una cantidad económica o en la  reparación de los bienes sobre los que ha recaído el siniestro. Por ejemplo, un incendio. En estos casos, es muy importante que tengas correctamente determinado el valor de tus bienes para evitar el infraseguro (tus bienes valen más que los capitales asegurados) y el sobreseguro (es asegurar por un valor superior al de los bienes declarados).

Sobre éstos, y otros conceptos, puedes acercarte a nuestras oficinas para que te resolvamos todas las dudas técnicas que puedas tener.