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Terrazas esperadas y aseguradas

Por fin. Después de meses sin vernos, los españoles podemos volver a reunirnos en las terrazas de los bares y disfrutar de la compañía de nuestros amigos y familiares en torno a una mesa. Era algo muy esperado, pero eso no significa que podamos relajar las medidas de seguridad y distanciamiento social necesarios para mantener a raya el virus. El aforo estará limitado al 50% y las mesas estarán separadas a una distancia mínima de dos metros. Si queremos aumentar la superficie destinada a la terraza tendremos que pedir un permiso especial al Ayuntamiento y respetar siempre la proporción del 50% de las mesas con respecto a la superficie total del espacio destinado a terraza.

Los propietarios de los establecimientos de hostelería con terrazas operativas tienen ahora que estar más pendientes que nunca de que todo está en perfectas condiciones y comprobar que el local, el mobiliario y todas las instalaciones permiten recibir a la gente sin peligro. Para ello, tienen que tomar nuevas precauciones, como extremar las medidas de higiene, asegurarse de que su personal lleva mascarilla o hacer todo lo posible para que sus clientes guarden la distancia de seguridad, como recomiendan las autoridades sanitarias.

Después de tanto tiempo sin abrir, los locales han podido sufrir desperfectos como goteras, comida que se ha echado a perder, mobiliario estropeado o incluso un incendio o inundación provocado por un cable en mal estado o una tubería rota. Por eso sería interesante consultar con nuestro corredor habitual y comprobar si nuestro seguro cubre estos inconvenientes o incluso valorar la posibilidad de ampliar las coberturas ante las nuevas necesidades que puedan surgir durante la “nueva normalidad”.

Las coberturas habituales de los seguros para este tipo de establecimientos de hostelería tienen como objetivo proteger tanto el local como su contenido frente a incendios, inundaciones, robos o posibles daños eléctricos. También ofrecen cobertura de responsabilidad civil del local y sus propietarios frente a los daños provocados por terceros o derivados de la propia actividad hostelera, como intoxicaciones alimentarias, así como la defensa jurídica ante posibles reclamaciones.

Es el momento de empezar a disfrutar de la reapertura de locales y de volver a ver a nuestros seres queridos, pero siempre de forma segura y prudente, para que valga la pena el esfuerzo colectivo que entre todos hemos hecho.