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Puesta a punto para el coche

La mayoría de nuestros vehículos llevan unos cuantos meses parados en el garaje debido a las restricciones de movilidad establecidas para evitar la expansión del coronavirus. Pero a nuestros coches, igual que a nosotros, también les ha afectado el confinamiento. Tanto tiempo sin poner en marcha el motor puede pasarle factura y darnos una desagradable sorpresa justo cuando más lo necesitemos. Por eso, sería recomendable llevar el coche al taller y revisar que está todo en perfectas condiciones.

Junto con la revisión técnica y mecánica del vehículo, también convendría revisar nuestro seguro y comprobar si existe alguna cláusula para casos de pandemia. Muchas compañías han fraccionado los pagos de sus pólizas para apoyar a sus clientes en estos momentos tan complicados, así que no estaría de más consultar con nuestro corredor de confianza por si podemos beneficiarnos de alguna ayuda.

Con el avance de la desescalada, muchas personas volverán a trabajar de forma presencial, y tendrán que coger el coche para llegar, porque las autoridades sanitarias aconsejan que se priorice el uso del vehículo particular para no masificar el transporte público. Otra buena razón para revisar nuestros vehículos es que también se permitirá viajar a segundas residencias o incluso cambiar de
PUESTA A PUNTO PARA EL COCHE provincia (según la fase y la Comunidad Autónoma en la que nos encontremos), así que todo parece indicar que aumentarán considerablemente los desplazamientos. Es interesante recordar que, si nos ha caducado la ITV durante el Estado de Alarma, no hay que preocuparse por la multa, pero sí que tendremos que acudir a una estación homologada para pasar la revisión cuanto antes y tener así todos los papeles en regla.

En cuanto a la higiene del vehículo, las autoridades sanitarias advierten que un coche particular también puede ser un foco de
contaminación, por lo que recomienda extremar las medidas de limpieza en el interior. Para ello, es aconsejable utilizar lejía diluida cuando se pueda o en su defecto alcohol en todas las superficies que se tocan de forma habitual, como el volante, freno de mano, manijas de las puertas, cinturones de seguridad, asientos, controles del equipo de sonido, calefacción y aire acondicionado, etc. También recomiendan tener productos para limpiarse las manos en un lugar de fácil acceso, así como papel de un solo uso para secarnos y un recipiente adecuado para poder tirarlo.

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Conseguirte la luna

Uno de los accidentes más habituales cuando se circula en coche es que se rompa o se estropee una luna, con una media de más de medio millón de partes presentados al año. La precaución al volante resulta fundamental, pero no siempre basta, porque hay factores aleatorios que no podemos controlar pero que pueden jugar en nuestra contra. No hace falta tener un golpe grande ni un accidente aparatoso en carretera, basta con que una piedrecita pequeña impacte contra el cristal delantero para que se produzca una grieta que se extienda por todo el parabrisas. Esto supone un riesgo elevado tanto para la visibilidad del conductor como para la seguridad de todos los que viajan en el vehículo, puesto que un cristal agrietado puede romperse en cualquier momento. El cristal delantero es el que más habitualmente se rompe y es un elemento indispensable en la seguridad del vehículo porque soporta parte de la estructura del coche, aporta eficacia al airbag y protege a los pasajeros en caso de accidentes. Es cierto que cambiar el parabrisas delantero o la luneta trasera, y más si es térmica, resulta caro, pero toda precaución es poca cuando se trata de garantizar la seguridad de las personas que viajan a bordo.

Como la rotura de las lunas es algo bastante común, muchos seguros de coche incluyen los desperfectos de los cristales en sus coberturas, pero no todos. Algunas pólizas sólo cubren un par de roturas al año y si por casualidad se producen más, aumentaría la cantidad a pagar en el siguiente cargo del seguro. En cualquier caso y ante cualquier duda, lo mejor es consultar con nuestro corredor de confianza y asegurarnos de estar cubiertos ante cualquier eventualidad.
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Viajes en carretera en coche de alquiler

A veces, la mejor manera de conocer nuestro destino de vacaciones es a través de un viaje en coche. Sin embargo, no siempre podemos desplazarnos con nuestro propio vehículo porque el destino está muy lejos o tenemos que coger un avión para llegar. El caso es que una vez allí, lo más práctico es alquilar un vehículo, ya que el nuestro se ha quedado en casa.
 
Muchas compañías ofrecen coches de alquiler con fines turísticos y cada una de ellas presenta diferentes condiciones y cláusulas. Aunque leer contratos no resulte especialmente entretenido, al firmarlos autorizamos a la compañía a que nos cobre según los términos acordados, por lo que es conveniente leer la letra pequeña antes de firmar y, en caso de duda, consultar con nuestro corredor de seguros de confianza.
 
Estas empresas exigen un depósito proporcional al valor del coche como garantía de pago, así como devolver el vehículo en perfectas condiciones, según estipule el contrato. Por eso es muy importante fijarse bien en detalles como los horarios de devolución o las condiciones de entrega, porque un desacuerdo en cuanto a la limpieza del interior o al contenido del depósito de gasolina pueden suponer un coste adicional imprevisto.
 
Además, antes de subir al coche, debemos asegurarnos de que tiene la documentación en regla, el permiso de circulación y la tarjeta de la ITV; y también, los triángulos de avería y el chaleco reflectante obligatorio. Puede resultar útil tomar algunas precauciones, como fotografiar el cuentakilómetros o el nivel de gasolina antes de arrancar el coche para evitar malentendidos o cargos adicionales, así como revisar minuciosamente el vehículo para detectar cualquier desperfecto o anomalía en luces, llantas, limpiaparabrisas o el aire acondicionado. Hay que recordar que en algunos lugares como Canarias no se pueden alquilar vehículos con más de dos años de antigüedad.
 
Como norma, el coste del seguro obligatorio del automóvil y el de responsabilidad civil están incluidos en el precio del alquiler. Eso significa que cubre los daños causados a terceros, pero no los sufridos por el vehículo. Para estar más tranquilos, muchos conductores contratan un seguro a todo riesgo para ampliar la protección en caso de accidente.
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La DGT declara la guerra al móvil

La DGT estima que casi el 100% de las distracciones que se producen al volante se deben al uso del teléfono móvil, lo que equivaldría a decir que el móvil es la causa, absolutamente evitable, del 33% de los accidentes mortales de tráfico.
 
Efectivamente, la costumbre -casi adicción- de consultar continuamente este dispositivo, de atender inmediatamente las llamadas y las notificaciones de whatsapp y redes sociales que recibimos, se refleja en la conducción: una de cada tres personas reconoce que usa el teléfono cuando conduce. La peligrosidad de esta
conducta se mide en datos: escribir mensajes cuando conducimos a 120 km/h significa recorrer más de 600 metros a ciegas, se multiplican por 23 las probabilidades de sufrir un accidente y su efecto equivaldría a una tasa de alcoholemia de 1,1 g/l.; hablar por el móvil conduciendo
equivale a los efectos de una tasa de 0,8 g/l de alcoholemia y se multiplican por 3 las posibilidades de sufrir un accidente, incluso con el manos libres.
 
Durante la campaña de Semana Santa de la DGT, el Fiscal Coordinador de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, anunció que cuando se sospeche que el uso del móvil es la causa de un accidente, se examinarán, previa autorización judicial, las comunicaciones inmediatamente anteriores o simultáneas al momento del accidente, lo que permitirá saber si la persona iba hablando, contestando un mensaje, interactuando en las redes sociales… Además, este organismo ha anunciado su intención de endurecer, en la próxima reforma del carné por puntos, la sanción actual -200 euros y retirada de tres puntos- si nos paran o una cámara nos graba con el móvil, aunque no se haya producido ningún accidente.
 
Todos los expertos coinciden en que antes de iniciar cualquier trayecto, para evitar las muchas distracciones del teléfono móvil, deberíamos activar el “modo coche” que ya ofrecen muchos smartphones. Otra posibilidad es descargarnos aplicaciones como Muting o Drivemesafe, que avisan a nuestros contactos de que estamos ocupados conduciendo. Nuestro seguro nos ayudará a protegernos ante cualquier incidente que suframos, pero hacer un buen uso de la tecnología es algo que depende de nosotros. Al volante, cualquier llamada, notificación o mensaje puedan esperar a que acabemos nuestro viaje, pero la seguridad no.
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Niños a bordo

La DGT afirma que los sistemas de retención infantil reducen en un 75% las muertes de los pequeños y previenen un 90% de las lesiones. Teniendo en cuenta estos datos, cuesta creer que todavía haya niños que viajen en el coche sin estos sistemas de seguridad, pero, recientemente, la agrupación de tráfico de la Guardia Civil detectaba a 189 menores que viajaban sin estos sistemas de seguridad, y en un período de una sola semana. Además, de ellos, 52 viajaban en los asientos delanteros, algo que está prohibido, salvo casos muy concretos.
 
A la hora de viajar con pequeños, no hay excusas para eludir la seguridad. Los menores de edad y de estatura igual o inferior a 135 cm, deben viajar con el sistema de retención adecuado, es decir, una sillita adecuada a su tamaño y peso, que se instalará en los asientos traseros. Y solo podrán viajar en el asiento delantero en
estos tres casos:
 
− Si el vehículo no dispone de asientos traseros.
 
− Si están ocupados por otros menores de las mismas características.
 
− Si no es posible instalar en ellos todos los sistemas de retención.
 
En el caso de producirse algún accidente, el Decálogo de la Alianza Española para la Seguridad Vial Infantil nos recuerda que hay que sacar al menor del coche accidentado en su propio sistema de retención infantil (salvo que haya un riesgo inminente).
 
Elegir una buena silla e instalarla correctamente, conducir con precaución y contar con el asesoramiento de nuestro corredor de seguros para elegir el seguro que más nos conviene, nos ayudará, sin duda, a viajar más tranquilos con nuestro bien más valioso: nuestros pequeños.
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Viajes compartidos, pero seguros

En los últimos años, a consecuencia de la crisis, han surgido distintas opciones de economía colaborativa destinadas a ahorrar gastos, incluso en los viajes. Como conductor o como pasajero, puede que usted u otro miembro de su familia sean habituales del carpooling, una forma de viajar utilizando un vehículo compartido con otras personas para realizar un determinado trayecto, de forma puntual o periódica. Esta iniciativa de compartir vehículo no es nueva, encontramos ejemplos de ella en la Alemania de los años 20 o en Estados Unidos, por la crisis del petróleo; la diferencia es que ahora los viajeros se ponen en contacto a través de plataformas digitales gratuitas.
 
Se trata de una modalidad que sigue creciendo en número de usuarios. La empresa más conocida del mercado anunciaba que en las últimas Navidades de 2018 se habían realizado 9.000 trayectos distintos utilizando esta opción, un 14% más que en el año anterior.
 
El carpooling beneficia a quienes necesitan compartir gastos, a quienes prefieren no viajar solos o necesitan ser relevados al volante en los trayectos más largos, y es una opción más favorable para el medio ambiente y el tráfico. No obstante, no hay que perder de vista que, con esta alternativa, algunos conductores, sin ser conscientes de ello, han hecho de su vehículo personal un “medio de transporte” para terceros.
 
Si es usted usuario y comparte su coche en estos viajes, su corredor de seguros le ayudará a decidir cuál es el seguro que más le conviene, porque, aunque su póliza cubra los daños a terceros, si aumenta el número de ocupantes habituales de su vehículo, los riesgos también se incrementan. Viajamos con desconocidos por lo que, para hacer frente a reclamaciones por lesiones u otra consecuencia fatal, podría ser necesario tener una cobertura de responsabilidad civil mayor de lo habitual, defensa jurídica, más cobertura médica, etc.
 
Si es usted pasajero de esta modalidad de desplazamiento, entonces le aconsejamos que se cerciore de que el conductor cuenta con los seguros necesarios,
no hay que asumir que los tiene. Si no quisiera mostrárselos, es mejor que no suba a ese vehículo, porque viajar sin seguridad es un riesgo que no merece la pena.
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¿Hasta qué edad conducir?

Según la DGT, se debería dejar de conducir cuando el conductor suponga un riesgo para el resto de los usuarios de la vía. Es decir, no hay una edad establecida: la decisión recae en uno mismo y en las pruebas psicotécnicas que hay que pasar para renovar el permiso.
 
En algunos países europeos, aunque la edad no está limitada, sí hay restricciones para los mayores en cuanto a conducir a determinadas horas del día, para mitigar la pérdida de visión nocturna, o a una distancia concreta, en un radio de 30 Km.
 
A partir de los 65 años las probabilidades de tener un accidente se multiplican, según un estudio realizado por el Instituto Universitario de Trabajo y Seguridad Vial (INTRAS) de la Universidad de Valencia. El exceso de confianza es una de las principales causas; la velocidad, la prioridad en los cruces y el uso del cinturón, algunos de los problemas añadidos. Desde esta edad, la vigencia del carné pasa de 10 a cinco años, pero los profesionales de la seguridad vial consideran que a partir de los 70 los reconocimientos médicos deberían ser cada dos o un año, según los casos.
 
Al volante, la seguridad de los demás y la de uno mismo están en juego. Los expertos apuntan una serie de señales para que sea el propio conductor el que se plantee si sigue siendo seguro coger un coche o no: la reacción de los demás conductores, los consejos médicos y familiares, la frecuencia de incidentes o accidentes y las propias sensaciones que uno tiene al conducir.
 
Otra dificultad añadida para estos conductores senior es encontrar el mejor seguro que se adapte a sus circunstancias de vida, por lo que para este colectivo la
ayuda de un corredor será, si cabe, aún más necesaria.
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¡Atención, rotonda! Circule con precaución

Los accidentes de coche con resultado de muerte que más han crecido en los últimos años son los que se producen en las rotondas o glorietas: un 131% en carretera y un 87% en ciudad, entre 2012 y 2016, según un estudio de la AEA (Automovilistas Europeos Asociados).
 
Con este dato, las rotondas parecen ser un enigma para expertos y principiantes, pero ya sea por desconocimiento o no, muchos conductores se pasan por alto los principios básicos que apunta la DGT para circular correctamente en ellas, que básicamente son:
 
– Antes de incorporarse, ceder el paso a quien está dentro de la rotonda y escoger el carril más adecuado, en función de la salida que se vaya a tomar;
 
– Una vez dentro, quien tiene preferencia es el vehículo que ocupa el carril respecto del que va a acceder;
 
– Por último, para salir de la glorieta hay que situarse en el carril exterior y si no se puede, se debe efectuar el giro de nuevo, para colocarse con tiempo en la posición de salida.
 
Con el objetivo de mejorar el acceso, la conducción interior y la salida de estas vías, algunos investigadores en seguridad vial apuestan por las “rotondas inteligentes”. Unas infraestructuras que ya se han probado en varias ciudades españolas y que, mediante líneas continuas, discontinuas o flechas en el suelo, marcan la dirección y el carril correcto en el que se debe situar el vehículo respecto a la salida que se quiere tomar. Estas nuevas glorietas tampoco están exentas de polémica, ya que la señalización es, según sus detractores, complicada y poco intuitiva.
 
posible a todos los conductores la DGT y la Guardia Civil se afanan en explicar lo más didácticamente posible a todos los conductores cómo se debe circular por estas intersecciones. Ejemplo de ello es este vídeo.
 
Si pese a todo, en alguna ocasión tiene un percance en una rotonda, además de con su seguro de auto, podrá contar con su corredor de seguros, que le asesorará y le evitará posteriores tensiones y polémicas, guiándose también en los trámites posteriores hasta encontrar la solución más satisfactoria para usted.
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¿Sabes qué es el efecto submarino?

En nuestro país, no hace tanto tiempo que la utilización del cinturón de seguridad era algo voluntario; fue en 1992 cuando se impuso su uso obligatorio para todos los ocupantes del vehículo y tanto en carretera como en zona urbana.
 
Afortunadamente, en las últimas décadas, el uso del cinturón de seguridad se ha generalizado. Inventado por un ingeniero sueco, Nils Bohlin, en 1954, el cinturón
de tres puntos ha salvado, desde su implantación y hasta la muerte de su creador, en 2012, cerca de un millón de vidas en todo el mundo. Está considerado como el dispositivo de seguridad más importante del vehículo, por delante del airbag, que, además, no funciona si el cinturón de seguridad no está bien colocado.
 
Cómo se coloca
 
Tan importante como colocarse el cinturón de seguridad es saber hacerlo bien. Para ello, la banda diagonal debe pasar por el centro de la clavícula (entre cuello y hombro) y la banda inferior debe ir por debajo del abdomen y sobre los huesos de la pelvis, es decir, a la cadera, nunca sobre el ombligo.
 
Por otro lado, es muy importante que el asiento esté en ángulo casi recto y comprobar que el cinturón esté bien ceñido al cuerpo, que no esté enrollado, etc., porque, en caso de impacto, un asiento demasiado reclinado o un cinturón con holgura podrían causar el “efecto submarino”: nuestro cuerpo se deslizaba por debajo de la banda inferior del cinturón, pudiendo golpear con el volante, el salpicadero o la parte baja del habitáculo. Las consecuencias más frecuentes de esto son las lesiones en espalda y pelvis y rotura de fémur, que suelen ir acompañadas de hemorragias internas graves.
 
Conviene evitar, por tanto, la utilización de pinzas de sujeción o reguladores, que anulan el efecto de retención del cinturón, y los cubreasientos de bolas, toallas y
similares que propician la producción de este peligroso efecto.
 
La prudencia y la correcta utilización de los sistemas de seguridad del vehículo son básicos para una conducción segura. Además, ganaremos en tranquilidad si, a la hora de contratar un seguro de auto, contamos con un asesor de confianza -nuestro corredor de seguros- que nos asesore sobre cuál es el que mejor se adapta a nuestras necesidades.
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Choque múltiple ¿Qué hacer?

El exceso de velocidad, no guardar la distancia mínima de seguridad y las distracciones suelen ser las tres causas más habituales de la mayoría de los choques entre vehículos. Cuando se produce una colisión entre dos coches, suele estar claro quién es el causante del accidente, los problemas surgen cuando están implicados tres o más -una colisión múltiple- y hay que determinar la responsabilidad de lo ocurrido.
 
Si se ve envuelto en una colisión de este tipo, lo primero qué debe hacer es protegerse, y asegurarse de que todos los pasajeros hagan lo mismo. Como recuerdanlos expertos, “entre el 30% y todos los pasajeros hagan lo mismo. Como recuerdan los expertos, “entre el 30% y 50% de las muertes de tráfico tienen lugar en los primeros cinco minutos tras producirse el accidente. El 75% en los primeros sesenta minutos”. De ahí que repasar los consejos del RACE, y aplicar la conducta PAS (Proteger, Avisar y Socorrer) sea buena idea.
 
Ante una colisión múltiple la tensión se multiplica, la cantidad de coches implicados y la probabilidad de heridos, la hace más compleja de resolver. Por lo que conviene, mientras se asegura la zona del accidente y las autoridades intervienen, hacer un repaso mental de todo lo ocurrido para establecer de la forma más exacta posible cómo se ha producido el accidente. En caso de versiones distintas prevalecerá el atestado policial de ahí la importancia de lo que explique en ese momento. Su corredor de seguros le será de gran ayuda para no dar ningún paso en falso si se ve envuelto en conflictos legales entre aseguradoras.