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Mascotas, un tesoro a cuidar

Los animales nos aportan un gran bienestar: nos acompañan, nos obligan a ser más activos, a relacionarnos y nos motivan, lo que nos permite contrarrestar el estrés y la ansiedad tan habituales en nuestros días.
 
Sin embargo, la decisión de tener mascota supone un compromiso personal que no puede responder a un impulso, sino a una decisión bien informada. Las cifras de abandono lo demuestran: más de 138.000 animales abandonados en 2017 en nuestro país, según datos de la Fundación Affinity. Por lo que respecta a estas fechas, se calcula que 3 de cada 10 de los animales de compañía que se regalan en Navidad son abandonados a los pocos meses, muchas veces porque los niños pierden interés en el regalo (la mascota).
 
El pasado año, el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente lanzaba la “Guía de Tenencia Responsable” para concienciar sobre el abandono animal y aconsejar antes de tomar la decisión de llevar una mascota al hogar. Este manual incluye un test para saber qué animal puede ser el más adecuado en función de nuestro estilo de vida, nuestra experiencia, etc. Por ejemplo, un perro requiere salir a pasear dos o tres veces al día, socializar con otros canes, descubrir rastros; mientras que un gato podría encontrar estresante la misma experiencia. Y hay muchas diferencias en cuanto a la atención y cuidados que demanda cada tipo de mascota: peces, tortugas, pájaros, etc.
 
La guía nos recuerda que mantener sanos a nuestros amigos con una alimentación y atención veterinaria adecuadas, implica un coste económico (al menos 800 euros anuales los perros y 500 euros los gatos). Asimismo, debemos asumir que somos responsables legales de los daños que pudieran causar, por lo que es
muy recomendable contar con una póliza de responsabilidad civil (obligatoria en el caso de algunos animales y comunidades autónomas).
 
Su corredor de confianza podrá decirle si su seguro de hogar le cubre ya la responsabilidad civil, pero de no ser así, podría convenirle contar con un seguro que ayude también con las visitas al veterinario y las posibles intervenciones quirúrgicas que pudiera necesitar.
 
Si finalmente no tenemos claro si estamos preparados para cuidar de una mascota, siempre hay opciones, como colaborar con algún centro donde relacionarnos con animales sin asumir la responsabilidad de convivir con ellos.
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¿Has pensado ya en el futuro?

El sistema público de pensiones español se enfrenta a difíciles retos en los próximos años: una pirámide demográfica invertida y una población cada vez más longeva.
 
A esto hay que sumar la alarmante situación del Fondo de Reserva de Pensiones, que en solo seis años ha caído en picado, pasando de los 66.815 millones de euros de 2011 a los 8.095 millones de euros de diciembre de 2017, según datos de la Seguridad Social. Una situación que se va a tensar aún más cuando comiencen a jubilarse los “baby boomers”, los nacidos durante la mayor explosión de natalidad que se ha producido en España (entre finales de las décadas de los 50 y 70 del siglo pasado), lo que, de acuerdo con distintos estudios, supondrá que en el año 2035 haya cerca de 13 millones de personas mayores de 65 años.
 
En lo que coinciden todos los expertos es en que el sistema público no puede garantizar unas pensiones dignas para sostenernos durante los muchos años que
viviremos tras nuestra jubilación. Por ello, debemos realizar un ejercicio de planificación financiera y trazar una estrategia de ahorro que sea adecuada, en función de nuestra edad, circunstancias, planes vitales y apetencia de riesgo financiero.
 
Entre las opciones para complementar nuestra pensión de jubilación se encuentran el muy conocido Plan de Pensiones, un instrumento de ahorro específicamente pensado para la jubilación, y los Planes de Previsión Asegurados (PPA). Estos últimos son seguros de vida muy similares a los planes de pensiones en cuanto a consideración fiscal y condicionantes, pero que garantizan la rentabilidad.
 
Interesantes también son los Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS), que permiten constituir una renta vitalicia asegurada, mediante el pago de primas. Entre sus ventajas, su liquidez para rescatarlo en cualquier momento y que sus ganancias están exentas de tributación si el capital se percibe en forma de renta vitalicia (siempre y cuando haya transcurrido un plazo determinado desde la primera aportación).
 
Ahora que se cierra el año, es buen momento para considerar estas fórmulas de ahorro con ventajas fiscales. No dude en solicitar asesoramiento a su corredor de
seguros, para que le informe en profundidad de su rentabilidad, condicionantes y su posible idoneidad para ayudarle a vivir una muy larga y tranquila jubilación.
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El seguro de vida, una inversión de futuro

Tras las vacaciones de verano sentimos que iniciamos un nuevo año, toda una oportunidad para poner el contador a cero e introducir mejoras en nuestra vida. Nos fijamos buenos nuevos propósitos: comer mejor, hacer deporte, aprender un idioma, reciclarnos profesionalmente… También puede ser el mejor momento para preguntarnos si nosotros y los que más queremos estamos protegidos ante el azar en la vida.

Un refrán dice que “el hombre propone y Dios dispone”. Hacemos nuestros planes, pero en ocasiones estos se truncan. Un repentino accidente o una enfermedad grave pueden cambiarlo todo, pero no solo porque se pueda producir el peor desenlace, perder la vida, sino porque pueda derivar en una invalidez que nos impida desarrollar nuestra actividad profesional habitual, de cualquier tipo, o incluso que requiera cuidados especializados.

No podemos evitar ni dulcificar el dolor por la pérdida de un ser querido, pero sí podemos evitar que los problemas económicos sobrevenidos acrecienten aún más la angustia de esos momentos, ya que la vida no se detendrá para el resto del mundo, las facturas seguirán llegando puntualmente y sin los ingresos habituales será más difícil hacer frente a la hipoteca, a los colegios, la universidad o desarrollar cualquier otro proyecto.

De este modo, un seguro de vida que cubra tanto el fallecimiento como la incapacidad se convierte en una inversión de futuro y en una herramienta de previsión y planificación financiera para ayudar a los nuestros -o a nosotros mismos si nos convirtiéramos en dependientes- a continuar viviendo y llevar a cabo los planes trazados.

Sin embargo, contratar un seguro de este tipo, que realmente nos aporte la tranquilidad que buscamos, no es un mero trámite ni consiste en rellenar un cuestionario. Podemos tener circunstancias diferentes, ya sea de trabajo, actividades de ocio, estado de salud, etc…, y no todas las pólizas tienen las mismas coberturas. Se han dado casos en que un accidente de submarinismo o un mero paseo en bicicleta no estaban cubiertos por la póliza, por lo que, para evitar sorpresas desagradables cuando el seguro se hace más necesario, conviene hacer las cosas bien y contar con el asesoramiento de nuestro corredor, el mejor experto en seguros.

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Seguro para navegar por los siete mares

Si nos imaginamos el verano, pensamos en playas, terrazas, veleros, o a nosotros mismos surcando los siete mares; un sueño cada vez más cumplido si atendemos a los datos de la Asociación Nacional de Empresas Náuticas: en la primera mitad del año se matricularon en España 3.099 embarcaciones de recreo, un 13% más que en 2016.
 
Si es de los afortunados que este verano se dispone a navegar sabrá que, al igual que con nuestro automóvil, debemos contar con una serie de seguros -algunos, obligatorios- para protegernos y proteger a terceros de todos los imprevistos que puedan surgir, tanto en el punto de atraque como en el medio acuático.
 
Estos seguros se destinan a cualquier embarcación de recreo, ya sea a motor o vela, incluyendo las lanchas neumáticas y semirrígidas y motos acuáticas, y tanto de uso particular como de alquiler.
 
A la hora de establecer las coberturas, debe señalarse el uso que va a darse a la nave y la zona de navegación. Concretamente, la Responsabilidad Civil (RC) Obligatoria no cubre la navegación en aguas continentales -ríos, pantanos, etc.- ni los daños propios. Por eso, es recomendable contratar garantías adicionales como la RC Voluntaria, la defensa legal del asegurado y la reclamación de daños causados por terceros. Además, conviene contar con asistencia marítima, por si fuera necesario remolcar la embarcación hasta el puerto más próximo en caso de siniestro o avería, acción que puede suponer un muy fuerte desembolso económico. También debemos tener en cuenta que si vamos a participar en una regata u otra competición, el seguro obligatorio no nos cubrirá, deberemos contratar un seguro específico.
 
En definitiva, navegando pueden surgir un sinfín de situaciones, accidentes de menor o mayor gravedad e imprevistos que debemos contemplar y ante los que debemos protegernos para disfrutar con más tranquilidad de nuestra embarcación.
 
Dada la complejidad de este tipo de seguros, lo más recomendable es que cuente con el asesoramiento de su corredor de seguros. Este profesional le ayudará a encontrar la solución aseguradora que mejor se adapte a sus necesidades para disfrutar este verano de una navegación sin riesgos.