Entradas

,

Sin seguro, no hay caza

La caza se practica en el 80% de la geografía española, una actividad lúdica que movió 3.600 millones de euros en 2017, según los datos de una de las principales
aseguradoras del mercado. Si es un cazador habitual sabrá que no es posible renovar u obtener la licencia de caza sin haber contratado un seguro obligatorio de Responsabilidad Civil (RC), pues se trata de una actividad que entraña riesgos y en la que las imprudencias pueden tener muy graves consecuencias. Las coberturas disponibles en los seguros de cazador son muy amplias, junto a la RC imprescindible se puede incluir la defensa jurídica, seguros de accidentes, protección del perro, cargo de gastos médicos o asistencia sanitaria, de viaje, etc.
 
¿Y qué hay de los acompañantes? Los ojeadores, perreros, etc., si no portan armas no necesitan disponer de seguro; para obtener la licencia solo deberán pasar
un examen psicotécnico que comprobará la visión, el oído, los reflejos y el pulso. Por otro lado, la edad mínima para cazar está en 14 años, siempre y cuando estos menores vayan acompañados de adultos con licencia de armas y cuenten con la autorización de sus padres o tutores.
 
Como todos los seguros, los de cazadores también cuentan con excepciones, además de las peculiaridades en función de la actividad o la normativa de la comunidad autónoma, de ahí que el asesoramiento de un corredor sea clave para no sumar más riesgos a los que ya supone enfrentarse a un jabalí herido o manejar un arma de fuego.
,

¿Sabes qué es el efecto submarino?

En nuestro país, no hace tanto tiempo que la utilización del cinturón de seguridad era algo voluntario; fue en 1992 cuando se impuso su uso obligatorio para todos los ocupantes del vehículo y tanto en carretera como en zona urbana.
 
Afortunadamente, en las últimas décadas, el uso del cinturón de seguridad se ha generalizado. Inventado por un ingeniero sueco, Nils Bohlin, en 1954, el cinturón
de tres puntos ha salvado, desde su implantación y hasta la muerte de su creador, en 2012, cerca de un millón de vidas en todo el mundo. Está considerado como el dispositivo de seguridad más importante del vehículo, por delante del airbag, que, además, no funciona si el cinturón de seguridad no está bien colocado.
 
Cómo se coloca
 
Tan importante como colocarse el cinturón de seguridad es saber hacerlo bien. Para ello, la banda diagonal debe pasar por el centro de la clavícula (entre cuello y hombro) y la banda inferior debe ir por debajo del abdomen y sobre los huesos de la pelvis, es decir, a la cadera, nunca sobre el ombligo.
 
Por otro lado, es muy importante que el asiento esté en ángulo casi recto y comprobar que el cinturón esté bien ceñido al cuerpo, que no esté enrollado, etc., porque, en caso de impacto, un asiento demasiado reclinado o un cinturón con holgura podrían causar el “efecto submarino”: nuestro cuerpo se deslizaba por debajo de la banda inferior del cinturón, pudiendo golpear con el volante, el salpicadero o la parte baja del habitáculo. Las consecuencias más frecuentes de esto son las lesiones en espalda y pelvis y rotura de fémur, que suelen ir acompañadas de hemorragias internas graves.
 
Conviene evitar, por tanto, la utilización de pinzas de sujeción o reguladores, que anulan el efecto de retención del cinturón, y los cubreasientos de bolas, toallas y
similares que propician la producción de este peligroso efecto.
 
La prudencia y la correcta utilización de los sistemas de seguridad del vehículo son básicos para una conducción segura. Además, ganaremos en tranquilidad si, a la hora de contratar un seguro de auto, contamos con un asesor de confianza -nuestro corredor de seguros- que nos asesore sobre cuál es el que mejor se adapta a nuestras necesidades.
,

El seguro responde al mal tiempo

Los expertos aseguran que el cambio climático incrementará la frecuencia con que se producen fenómenos meteorológicos extraordinarios, lluvias torrenciales, tornados, etc., especialmente por el aumento de la temperatura de los océanos.
 
Recientemente nuestro país ha experimentado una de las peores gotas frías de las últimas décadas, con graves episodios de inundaciones en distintas comunidades autónomas -Islas Baleares, Andalucía Oriental (en especial la provincia de Málaga), Comunidad Valenciana y Cataluña (fundamentalmente la provincia de Tarragona)- en los que ha habido que lamentar irreparables pérdidas humanas, y daños materiales en hogares, locales comerciales, garajes… que sí podrán ser paliados si estaban debidamente asegurados.
 
Pero, ¿cómo cubre el seguro nuestros hogares ante estos sucesos?
 
Por un lado, los daños que causa la lluvia al penetrar por fachadas y cubiertas están garantizados por nuestro seguro de hogar siempre y cuando las precipitaciones caídas superan un umbral que suele fijarse en 40 litros por metro cuadrado y hora. Este es el volumen de agua a partir del cual se considera que un edificio debidamente mantenido podría comenzar a sufrir problemas. Por supuesto, es importante que los daños no se hayan producido por un descuido o negligencia por nuestra parte.
 
En el caso de que se produzcan desbordamientos o riadas e inundaciones catalogadas como “extraordinarias”- seremos indemnizados por el Consorcio de Compensación de Seguros, siempre y cuando la póliza del seguro esté en vigor y la prima se encuentre al corriente de pago.
 
El Consorcio calcula que los sucesos mencionados al inicio de esta noticia supondrán la recepción de más de 16.600 solicitudes de indemnizaciones por valor de 80 millones de euros. Una ingente cantidad de peticiones que sobrecarga a este organismo, por lo que muchos afectados tardarán meses en poder recibir la indemnización.
 
Si en alguna ocasión su hogar o sus bienes se ven afectados, no dude en ponerse en contacto con su corredor de seguros. Le asesorará sobre sus derechos, los siguientes pasos a dar y agilizará la tramitación de la solicitud para que reciba, lo antes posible, una indemnización que pueda compensar los estragos. En momentos como estos es cuando más se demuestra el valor de la labor de acompañamiento y gestión del corredor de seguros.
,

Choque múltiple ¿Qué hacer?

El exceso de velocidad, no guardar la distancia mínima de seguridad y las distracciones suelen ser las tres causas más habituales de la mayoría de los choques entre vehículos. Cuando se produce una colisión entre dos coches, suele estar claro quién es el causante del accidente, los problemas surgen cuando están implicados tres o más -una colisión múltiple- y hay que determinar la responsabilidad de lo ocurrido.
 
Si se ve envuelto en una colisión de este tipo, lo primero qué debe hacer es protegerse, y asegurarse de que todos los pasajeros hagan lo mismo. Como recuerdanlos expertos, “entre el 30% y todos los pasajeros hagan lo mismo. Como recuerdan los expertos, “entre el 30% y 50% de las muertes de tráfico tienen lugar en los primeros cinco minutos tras producirse el accidente. El 75% en los primeros sesenta minutos”. De ahí que repasar los consejos del RACE, y aplicar la conducta PAS (Proteger, Avisar y Socorrer) sea buena idea.
 
Ante una colisión múltiple la tensión se multiplica, la cantidad de coches implicados y la probabilidad de heridos, la hace más compleja de resolver. Por lo que conviene, mientras se asegura la zona del accidente y las autoridades intervienen, hacer un repaso mental de todo lo ocurrido para establecer de la forma más exacta posible cómo se ha producido el accidente. En caso de versiones distintas prevalecerá el atestado policial de ahí la importancia de lo que explique en ese momento. Su corredor de seguros le será de gran ayuda para no dar ningún paso en falso si se ve envuelto en conflictos legales entre aseguradoras.
,

PYMES más seguras

Tener una empresa supone una verdadera carrera de obstáculos. A las dificultades propias de la actividad se suma la posibilidad de que sucedan otros hechos con los que no contábamos (un robo, una demanda, daños por agua…), por ello, cuando una pyme se enfrenta a un siniestro grave, puede que la diferencia entre verse obligada a cerrar o sobrevivir resida en tener contratado un seguro a medida, que se adecúe al tipo de negocio, el número de empleados, los productos o servicios que ofrece, su solvencia económica, etc. Así lo confirman los datos de una de las principales aseguradoras españolas: “7 de cada 10 pymes desaparecen después de un siniestro si no tienen seguro”.
 
A los riesgos más habituales mencionados, hoy hay que sumar los derivados del uso de la tecnología. Las empresas españolas, y especialmente las pymes, son las que más ciberataques sufren, muy por delante de sus colegas de la UE, por lo que la protección ante este tipo de riesgos debería estar entre sus principales prioridades. Ni las más grandes se libran de sufrir un hackeo de sus sistemas, como le ocurrió a Telefónica en 2017, cuando el ataque de un virus informático afectó a su red interna y a cientos de sus empleados.
 
Aunque se invierta en antivirus, antispyware u otras herramientas de bloqueo, un elemento crítico para garantizar la seguridad de un negocio sigue siendo el propio empleado, que es quien maneja la información y la tecnología y quien, por un error involuntario, puede facilitar que se consume un ciberataque. El Instituto Nacional de Ciberseguridad, INCIBE, ante el desconocimiento que sigue existiendo, ha editado un kit de concienciación para ayudar a las pymes españolas a mejorar en ciberseguridad, con múltiples recursos gráficos e interactivos, entre otras medidas.
 
Evitar que el coste de un siniestro -como consecuencia de un ciberataque u otro tipo de riesgos a los que está expuesto su negocio- le obligue a cerrar, requiere también de la intervención de un experto en seguros. Aquí el corredor se convierte en un aliado imprescindible porque podrá recomendarle las coberturas a contratar en función del momento que viva su empresa.
,

Que nada arruine la cosecha

España es pionera en seguros agrarios y cuenta con un sistema de protección que está considerado como uno de los tres más exitosos, junto a Canadá y Estados Unidos, y con mayor cobertura a nivel mundial. Estos seguros, fruto de la colaboración pública y privada, constituyen un “privilegio” del que no dispone ningún otro sector de nuestra economía.
 
El agricultor español es cada vez más consciente de que una de las mejores formas de administrar su negocio es contar con un seguro de este tipo, especialmente por el cambio climático que experimenta nuestro planeta. Así lo demuestran las cifras récord de contratación en el primer semestre de 2018: 3,63 millones de hectáreas aseguradas, casi un 24% más que en 2017, y el mejor dato en los últimos ocho años, según la Agrupación Española de Entidades de Seguros Agrarios, Agroseguro.
 
Aun así, para la mitad de los profesionales del campo, el seguro sigue siendo el gran olvidado, arriesgándose incluso a arruinarse a consecuencia de las sequías, heladas, inundaciones, pedrisco, incendios y otras adversidades que amenazan el negocio del agricultor.
 
Saber qué asegurar, qué tipos de seguros y modalidades hay disponibles (combinados de daños, de rendimientos, integrales…), qué nivel de cobertura se necesita en función de la zona geográfica y del cultivo, las ayudas disponibles, los plazos para los seguros de otoño o de primavera, etc., son demasiadas variables para las que el agricultor necesita la ayuda de un experto. Para que las sorpresas solo vengan del cielo y no de los seguros, la más sabia decisión del agricultor será contar con el asesoramiento de un corredor que le ayude a reducir al mínimo sus riesgos y los de su cosecha.
,

Defensas ¡en forma!

A nadie le apetece cambiar el traje de baño, las comidas en el chiringuito y la libertad de horarios por el despertador y la vuelta al trabajo, sin embargo, y por aquello de ser positivos, volver a una vida ordenada es algo que nuestro organismo, y muy especialmente nuestra flora intestinal, nos agradecerá.
 
La flora o microbiota intestinal, compuesta por miles de millones de microorganismos, principalmente bacterias, que viven en nuestro intestino, influye, y mucho, en nuestra salud. Se encarga de procesar los nutrientes de los alimentos que ingerimos, produce vitaminas, evita que nos colonicen otros microbios patógenos y juega un papel fundamental en la estimulación y activación del sistema inmunológico, nuestra barrera frente a la enfermedad.
 
Y aún más, porque como el microbiólogo, Ignacio López Goñi, explica, “existen indicios de que un ecosistema intestinal debilitado estaría relacionado, además de con problemas del propio intestino, con alergias, inflamación, enfermedades metabólicas como diabetes u obesidad, e incluso con fenómenos de depresión y ansiedad”.
 
Sabemos cuáles son los principales enemigos de nuestra flora intestinal: el estrés (sí, también es perjudicial para esto), los antibióticos y una dieta con abundancia de azúcares refinados y grasas saturadas (bollería, comida procesada en general, y carnes, principalmente).
 
Por el contrario, a nuestra flora bacteriana le sientan muy bien las frutas, las verduras, las legumbres y los cereales integrales, es decir, alimentos que le aporten fibra. También es buena idea incluir en nuestra dieta alimentos fermentados como el yogur, el kéfir, el chucrut o las aceitunas (no pasteurizados), que añadan bacterias beneficiosas a nuestro intestino.
 
Con un estilo de vida activo y estas claves para mantener nuestra flora intestinal en buen estado nos sentiremos más sanos y fortaleceremos nuestra protección frente a las enfermedades.
,

¡¡Pueblos en fiesta!!

Las atracciones de feria se convierten estos días en el centro de diversión y reunión de muchos pueblos de España. El hecho de ser itinerantes, de que continuamente se estén montando y desmontando, nos transmite cierta inseguridad. Y no es para menos, casi todos los años hay que lamentar incidentes y algún accidente grave, en ocasiones con el peor de los desenlaces.
 
Como recuerdan las asociaciones de consumidores, “la prevención es la mejor medida de seguridad” y debe comenzar por uno mismo. Debemos respetar, siempre, todas las normas de seguridad que indica el operador y si, en cualquier momento, observamos algún desperfecto en alguna de las atracciones hay que comunicarlo a los encargados o las autoridades municipales lo antes posible.
 
En cuanto a la propia atracción, nos deberíamos asegurar de que la licencia correspondiente -una especie de ITV de la instalación- se encuentre expuesta en un lugar visible. Todas las atracciones deben presentar un buen estado, sin desgastes o fisuras a la vista. Los elementos de seguridad (cierres, cinturones…) tienen que funcionar bien para cumplir con su objetivo. El personal de la atracción debe estar bien atento y ofrecer las explicaciones que sean necesarias para su seguridad. También son obligatorias las vallas de protección que separan al público de las atracciones. En el caso de notar alguna irregularidad, un encargado distraído, una instalación poco cuidada, quizás sea mejor probar en otra atracción.
 
En los últimos años, las autoridades municipales han intensificado su control sobre estas instalaciones, por lo que, sin olvidar estos pequeños consejos, ¡es el momento de disfrutar!
,

Con paso firme y seguro

Los pies suelen ser los grandes olvidados. La mejor forma de ponerlos a punto es una sesión de quiropodia, un tratamiento podológico que sirve para eliminar callosidades y tratar alteraciones en las uñas de los pies. De esta forma, los preparamos para afrontar la época en la que más se resienten, el verano, por el hecho de llevarlos al aire y expuestos a altas temperaturas, lo que puede provocar problemas de sequedad o quemaduras, si no se usa la hidratación o cremas protectoras solares adecuadas.
 
Como norma general, los podólogos recomiendan, si es posible, no caminar descalzos en piscinas o superficies húmedas porque aumenta el riesgo de contraer el virus del papiloma o infecciones por hongos, como el pie de atleta; además de posibles heridas y cortaduras como consecuencia de pisar vidrios o astillas, unas lesiones que se infectan muy fácilmente.
 
Podríamos pensar que las chanclas y las sandalias son los imprescindibles del verano. Sin embargo, su uso continuado también puede poner en riesgo nuestra salud; la falta de sujeción y el ser demasiado planas nos pueden provocar lesiones en el propio pie, como la dolorosa fascitis plantar, en tobillos, rodillas e incluso espalda; o derivar en problemas de tendones y articulaciones. Realmente, las chanclas están indicadas solo para salir del agua o en las duchas y baños públicos, nunca para caminar.
 
Los expertos afirman que el calzado más adecuado para el verano es aquel que deje transpirar el pie, que esté fabricado en fibras naturales, tenga sujeción, y que sea cómodo y flexible. Ante cambios de color en las uñas de los pies, dolor o picor en los dedos, planta o talón, lo más seguro para usted será no esperar y acudir cuanto antes a un especialista, ya sea un podólogo o un dermatólogo. Si se está planteando contar con un seguro de salud, su corredor le aconsejará aquel que más se ajuste a sus necesidades.
,

¡¡Coches on fire!!

Uno de los momentos más temibles del verano es cuando tras realizar un recado, volver de la playa o para reanudar nuestro viaje, nos enfrentamos al momento de introducirnos en un coche aparcado bajo un sol de justicia.
 
Y es temible porque con una temperatura exterior de 35ºC, y al sol, el interior de nuestro coche puede alcanzar los 55ºC, y esto sin mencionar los asientos, el volante o el salpicadero que puede llegar hasta los 75ºC, ¡una temperatura apta para cocinar alimentos! Esto implica poder sufrir un golpe de calor o incluso quemarnos la piel con el volante o al sentarnos sobre la tapicería.
 
Para evitar esta situación, el primer consejo -obvio- es intentar aparcar a la sombra, algo que no siempre es posible, pero hay pequeños consejos que pueden ayudarnos a aliviar este problema.
 
Así, una medida muy efectiva es colocar, correctamente, un parasol en el parabrisas delantero. Según un estudio de RACE, conseguirá que el coche se caliente unos 11ºC menos que si no lo hubiéramos puesto, y también rebajará ¡hasta en 30ºC! la temperatura del salpicadero, el volante…
 
Si colocamos parasoles también en el parabrisas trasero y en las ventanas laterales lograremos frenar aún más la incidencia de la radiación solar y con ello la subida de temperatura del vehículo, además de proteger nuestro coche del desgaste del calor y el sol.
 
Una medida a considerar, si la tapicería es oscura y de piel, es cubrir los asientos con fundas o telas de colores claros y de algodón, al menos durante la época estival.
 
En cuanto a la forma de bajar rápidamente la temperatura del coche, un truco sencillo, pero muy efectivo, consiste en bajar completamente la ventanilla de la puerta del copiloto, y, a continuación, abrir y cerrar la puerta del conductor como si se tratara de un abanico. Este gesto, que expulsa el aire caliente del coche, puede lograr un descenso de 10ºC en poco más de un minuto.
 
Una vez ya con el aire acondicionado conectado para mantener el interior entre los 21 y los 23ºC, es el momento de iniciar el trayecto. Y recuerde, en verano, revise el buen estado del aire acondicionado del coche, ¡es cuando no puede fallarnos!