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Cuidado con los ronquidos

Si por las noches se despierta con su propio ronquido; por el día se siente cansado y con sueño, le duele la cabeza al despertar y le cuesta recordar o concentrarse, preste atención, porque estas señales podrían avisarle de que padece el síndrome de apneas obstructivas del sueño (SAOS) uno de los trastornos del sueño más frecuentes, después del insomnio.
 
La persona que padece SAOS deja de respirar mientras duerme debido a que sus vías respiratorias quedan obstruidas y el aire apenas llega o no llega a los pulmones. Pueden pasar segundos o incluso hasta dos minutos, antes de que el esfuerzo para lograr respirar nos despierte. Durante este proceso de hipoxia, los niveles de oxígeno en sangre descienden, mientras suben los de dióxido de carbono en todo nuestro organismo. Y es algo que puede suceder unas pocas veces o cientos de veces durante la noche, dependiendo del grado de severidad del problema.
 
Es una patología que, si no se trata, puede producir enfermedades cardiovasculares (ictus y fallo cardíaco, especialmente), hipertensión, obesidad, etc.; afectar a la memoria, la concentración y el estado de ánimo y estudios recientes lo relacionan con la aparición de diabetes, depresión e incluso el cáncer. Por otro lado, tiene claras consecuencias en la relación de pareja, y laborales, dado el descenso del rendimiento, además de suponer un claro riesgo para realizar actividades que requieran atención continua, como la conducción.
 
Bajar de peso, no beber alcohol por la noche y realizar cenas ligeras son las primeras y sencillas medidas que le ayudarán. Además, no se automedique, el médico podrá prescribirle el mejor tratamiento para su caso, entre los que se encuentran una mascarilla (CPAP), que proporciona un flujo constante de oxígeno mientras dormimos, y otras alternativas, como la cirugía, mientras, en los casos más leves, un aparato odontológico (aparatos de avance mandibular) podría aliviar o incluso solucionar el problema.
 
Como ve, el ronquido no es objeto de broma. Si reconoce como propios los síntomas descritos, no lo dude, acuda al especialista en medicina del sueño, quien realizará un diagnóstico adecuado, y estudiará el mejor tratamiento para que pueda disfrutar del sueño, un proceso fisiológico que es absolutamente vital para la salud física y mental.
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5 consejos para superar la Astenia

La astenia es una sensación subjetiva de decaimiento, apatía, incluso irritabilidad e insomnio, que puede darse como respuesta de nuestro organismo a los cambios de luz, temperatura, humedad, cambios horarios… Podemos sentirla con la llegada de la primavera, pero también en otras estaciones o tras un sobre esfuerzo físico o intelectual.
 
Los expertos insisten en que no es una enfermedad, sino un trastorno leve y transitorio (dura entre una y tres semanas), comparable al síndrome post-vacacional, que no requiere de consulta médica. Para superar estas sensaciones, de la mejor forma posible, basta con seguir estos cinco consejos:
 
1. Llevar una dieta mediterránea (con abundancia de legumbres, frutas y verduras y repartida en varias tomas) e hidratación adecuada.
 
2. Seguir rutinas horarias (misma hora para comer, levantarse…)
 
3. Realizar pausas durante el día para descansar, y dormir suficientemente.
 
4. Ejercicio moderado.
 
5. Disfrutar tiempo al aire libre.
 
Igualmente, los médicos no creen necesaria la toma de complejos vitamínicos y reconstituyentes (salvo por prescripción médica), que podría no estar exenta de
riesgos en algunos casos.
 
Si los síntomas se prolongan en el tiempo o son muy intensos, entonces sí es conveniente consultar con el médico para descartar que pudiera tratarse de alguna enfermedad física o psíquica y recibir tratamiento adecuado.
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Contra la gripe, manos limpias

En plena epidemia de gripe en España y con una tendencia creciente de casos, puede ser oportuno recordar que un gesto tan sencillo como lavarse las manos
puede prevenir el contagio de este virus.
 
El virus de la gripe se disemina mediante las gotitas de saliva que la persona infectada expulsa al estornudar, toser o incluso hablar. Por tanto, el riesgo de infectarnos existe cada vez que nos acercamos a la persona enferma o tocamos una superficie contaminada por ella; así es como el virus llega a nuestras manos, y, al tocarnos la cara, los ojos o la boca, algo que hacemos constantemente sin apenas darnos cuenta, estaremos introduciéndolo en nuestro organismo, de ahí la importancia de lavarnos las manos, tanto para no contagiarnos como para no contagiar a otros. Cómo debe ser el lavado de manos
 
El lavado de manos correcto y frecuente es de tal importancia que diferentes organismos e instituciones, incluida la OMS, han publicado guías explicando, paso
a paso, el procedimiento a seguir. De forma resumida, sería:
 
1. Mojarse las manos con agua y depositar jabón suficiente.
 
2. Frotar las palmas entre sí, entrelazando los dedos para limpiar bien estos.
 
3. Frotar también la punta de los dedos y las uñas.
 
4. Frotar el dorso de las manos y las muñecas.
 
5. Abrir el grifo y enjuagar bien las manos.
 
6. Sacudir enérgicamente las manos para reducir la humedad y a continuación, secárselas bien con una
toalla limpia o papel.
 
7. Por último, cerrar el grifo sin tocarlo con las manos limpias.
 
La operación de enjabonado no debería durar menos de 20 segundos. En cuanto a cuándo lavarnos las manos, se recomienda hacerlo antes y después de manipular alimentos, tras ir al baño, antes de tocar a niños, ancianos, enfermos o personas con las defensas debilitadas, tras tocar dinero o llaves, cuando vengamos de la calle, etc.
 
Nos enfrentamos a microbios cada vez más resistentes y difíciles de tratar, por lo que adoptar medidas preventivas como un correcto lavado de manos cobra cada vez mayor importancia. Un gesto sencillo, pero muy eficaz, contra enfermedades infecciosas, no solo respiratorias sino las diarreicas, dermatológicas y oftalmológicas, entre otras.
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Las reglas de oro para la nieve

Con la llegada del invierno, muchas personas se acercan a disfrutar las pistas de nieve, algunos por primera vez, sin la formación e información adecuadas.
 
Mantener la distancia de seguridad, respetar a los demás, controlar la velocidad, los adelantamientos, las incorporaciones, respetar la señalización…, aunque parezcan indicaciones sacadas del código de tráfico de la DGT, son parte de las 10 reglas de oro de la nieve, las Normas FIS, de la Federación Internacional de Esquí. Un código de conducta, de obligado cumplimiento para todo aquel que practique esquí o snowboard, que no todos los deportistas conocen bien, recuerdan o respetan; aun cuando quien provoca un accidente por infringir estas normas puede ser responsable civil o penalmente.
 
La práctica de cualquier modalidad de deportes de nieve implica ciertos riesgos. Si este 2019 está pensando iniciarse en alguno de ellos, además de elegir una estación de esquí con pistas adecuadas para principiantes -las denominadas pistas verdes-, le convendrá seguir las recomendaciones básicas de la Sociedad Española de Traumatología del Deporte para evitar accidentes:
 
– Prepararse físicamente y con tiempo; tras los excesos de las fiestas navideñas será más imprescindible que nunca.
 
– Dejarse asesorar por un profesional para adquirir todo el equipo adecuado -el casco es imprescindible- y de un monitor especializado para un buen dominio de la técnica.
 
– Realizar un calentamiento previo a la sesión de esquí, incluyendo ejercicios de flexibilidad articular. Según los expertos, el 60% de las lesiones más graves se producen en las extremidades inferiores, sobre todo en la rodilla.
 
– Dejar la actividad física al notar los primeros síntomas de cansancio, que actúa como un factor de riesgo y, en cualquier caso, descansar cada dos horas.
 
Aun tomando medidas, ni el más experto estará libre de sufrir un accidente que arruine sus vacaciones, por lo que consultar a su corredor, para que le indique el seguro que más le conviene para disfrutar con más tranquilidad de estos “deportes blancos”, es otra regla de oro.
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¿Has pensado ya en el futuro?

El sistema público de pensiones español se enfrenta a difíciles retos en los próximos años: una pirámide demográfica invertida y una población cada vez más longeva.
 
A esto hay que sumar la alarmante situación del Fondo de Reserva de Pensiones, que en solo seis años ha caído en picado, pasando de los 66.815 millones de euros de 2011 a los 8.095 millones de euros de diciembre de 2017, según datos de la Seguridad Social. Una situación que se va a tensar aún más cuando comiencen a jubilarse los “baby boomers”, los nacidos durante la mayor explosión de natalidad que se ha producido en España (entre finales de las décadas de los 50 y 70 del siglo pasado), lo que, de acuerdo con distintos estudios, supondrá que en el año 2035 haya cerca de 13 millones de personas mayores de 65 años.
 
En lo que coinciden todos los expertos es en que el sistema público no puede garantizar unas pensiones dignas para sostenernos durante los muchos años que
viviremos tras nuestra jubilación. Por ello, debemos realizar un ejercicio de planificación financiera y trazar una estrategia de ahorro que sea adecuada, en función de nuestra edad, circunstancias, planes vitales y apetencia de riesgo financiero.
 
Entre las opciones para complementar nuestra pensión de jubilación se encuentran el muy conocido Plan de Pensiones, un instrumento de ahorro específicamente pensado para la jubilación, y los Planes de Previsión Asegurados (PPA). Estos últimos son seguros de vida muy similares a los planes de pensiones en cuanto a consideración fiscal y condicionantes, pero que garantizan la rentabilidad.
 
Interesantes también son los Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS), que permiten constituir una renta vitalicia asegurada, mediante el pago de primas. Entre sus ventajas, su liquidez para rescatarlo en cualquier momento y que sus ganancias están exentas de tributación si el capital se percibe en forma de renta vitalicia (siempre y cuando haya transcurrido un plazo determinado desde la primera aportación).
 
Ahora que se cierra el año, es buen momento para considerar estas fórmulas de ahorro con ventajas fiscales. No dude en solicitar asesoramiento a su corredor de
seguros, para que le informe en profundidad de su rentabilidad, condicionantes y su posible idoneidad para ayudarle a vivir una muy larga y tranquila jubilación.
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Defensas ¡en forma!

A nadie le apetece cambiar el traje de baño, las comidas en el chiringuito y la libertad de horarios por el despertador y la vuelta al trabajo, sin embargo, y por aquello de ser positivos, volver a una vida ordenada es algo que nuestro organismo, y muy especialmente nuestra flora intestinal, nos agradecerá.
 
La flora o microbiota intestinal, compuesta por miles de millones de microorganismos, principalmente bacterias, que viven en nuestro intestino, influye, y mucho, en nuestra salud. Se encarga de procesar los nutrientes de los alimentos que ingerimos, produce vitaminas, evita que nos colonicen otros microbios patógenos y juega un papel fundamental en la estimulación y activación del sistema inmunológico, nuestra barrera frente a la enfermedad.
 
Y aún más, porque como el microbiólogo, Ignacio López Goñi, explica, “existen indicios de que un ecosistema intestinal debilitado estaría relacionado, además de con problemas del propio intestino, con alergias, inflamación, enfermedades metabólicas como diabetes u obesidad, e incluso con fenómenos de depresión y ansiedad”.
 
Sabemos cuáles son los principales enemigos de nuestra flora intestinal: el estrés (sí, también es perjudicial para esto), los antibióticos y una dieta con abundancia de azúcares refinados y grasas saturadas (bollería, comida procesada en general, y carnes, principalmente).
 
Por el contrario, a nuestra flora bacteriana le sientan muy bien las frutas, las verduras, las legumbres y los cereales integrales, es decir, alimentos que le aporten fibra. También es buena idea incluir en nuestra dieta alimentos fermentados como el yogur, el kéfir, el chucrut o las aceitunas (no pasteurizados), que añadan bacterias beneficiosas a nuestro intestino.
 
Con un estilo de vida activo y estas claves para mantener nuestra flora intestinal en buen estado nos sentiremos más sanos y fortaleceremos nuestra protección frente a las enfermedades.
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Con paso firme y seguro

Los pies suelen ser los grandes olvidados. La mejor forma de ponerlos a punto es una sesión de quiropodia, un tratamiento podológico que sirve para eliminar callosidades y tratar alteraciones en las uñas de los pies. De esta forma, los preparamos para afrontar la época en la que más se resienten, el verano, por el hecho de llevarlos al aire y expuestos a altas temperaturas, lo que puede provocar problemas de sequedad o quemaduras, si no se usa la hidratación o cremas protectoras solares adecuadas.
 
Como norma general, los podólogos recomiendan, si es posible, no caminar descalzos en piscinas o superficies húmedas porque aumenta el riesgo de contraer el virus del papiloma o infecciones por hongos, como el pie de atleta; además de posibles heridas y cortaduras como consecuencia de pisar vidrios o astillas, unas lesiones que se infectan muy fácilmente.
 
Podríamos pensar que las chanclas y las sandalias son los imprescindibles del verano. Sin embargo, su uso continuado también puede poner en riesgo nuestra salud; la falta de sujeción y el ser demasiado planas nos pueden provocar lesiones en el propio pie, como la dolorosa fascitis plantar, en tobillos, rodillas e incluso espalda; o derivar en problemas de tendones y articulaciones. Realmente, las chanclas están indicadas solo para salir del agua o en las duchas y baños públicos, nunca para caminar.
 
Los expertos afirman que el calzado más adecuado para el verano es aquel que deje transpirar el pie, que esté fabricado en fibras naturales, tenga sujeción, y que sea cómodo y flexible. Ante cambios de color en las uñas de los pies, dolor o picor en los dedos, planta o talón, lo más seguro para usted será no esperar y acudir cuanto antes a un especialista, ya sea un podólogo o un dermatólogo. Si se está planteando contar con un seguro de salud, su corredor le aconsejará aquel que más se ajuste a sus necesidades.
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En la piscina cuida también tu salud

En verano, las piscinas nos permiten nadar, tomar el sol, divertirnos, refrescarnos…, pero no todo son ventajas. Las cloraminas, un compuesto tóxico que se forma al combinarse el cloro con restos orgánicos (sudor, saliva, orina) presentes en el agua, son irritantes para nuestros ojos y nuestra piel e incluso pueden agravar problemas respiratorios.
 
Para que la piscina sea solo una experiencia gratificante, es aconsejable tener en cuenta unas sencillas medidas:
 
👀 Ojos: las gafas de natación -las hay graduadas e incluso con filtro solar- son el mejor freno a una conjuntivitis por irritación o una potencial infección ocular. De no utilizarlas, es importante, después del baño, lavarse los ojos con agua fresca; y fuera del agua, unas gafas de sol, con lentes de buena calidad, nos protegerán frente a las radiaciones ultravioleta.
 
👂Oídos: los baños prolongados propician la aparición de la otitis externa, también conocida como otitis del verano. Para prevenir esta dolorosa afección, además de espaciar los baños, algo de lo que seguro nos costará convencer a los más pequeños, hay que secar suavemente los oídos con la ayuda de una toalla y un dedo. Nunca se debe utilizar bastoncillos para secar o limpiar el oído, porque, como es sabido, pueden dañar el oído, ni insistir en eliminar la cera, que protege al oído frente a infecciones.
 
Para aquellos que padecen otitis con frecuencia, lo más recomendable es la utilización de tapones de silicona a medida; otra opción podría ser el uso de alcohol boricado, la misma sustancia profiláctica que utilizan los buceadores después de sus largas inmersiones.
 
🖐 Piel: El objetivo primordial es no sufrir quemaduras solares, para ello, conviene aplicar con frecuencia (cada dos horas y/o después de cada baño) un protector solar adecuado, evitar la exposición al sol en la horas centrales del día, y “buscar” la sombra lo máximo posible.
 
Por último, para mantener nuestra piel sana, lejos de los temidos hongos, la clave es ducharse siempre después del baño, secarse con la toalla, y evitar andar descalzos por las zonas más húmedas de la piscina (borde, duchas).
 
Si pese a las precauciones tenemos algún incidente, o para consultar la mejor forma de protegernos frente a los efectos no deseados de las apetecibles piscinas, nuestro seguro médico nos ayudará a tener una rápida respuesta del especialista.
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Ciclistas y Bicis, siempre bien PROTEGIDOS

La bicicleta es la alternativa de transporte más saludable al uso del coche o la moto. Para concienciar sobre su utilización y sobre los derechos de los ciclistas, el 19 de abril se celebra el Día Mundial de la Bicicleta. Ya sea un aficionado o un gran entusiasta de esta práctica deportiva se habrá preguntado, más de una vez, si le conviene contratar o no un seguro de bicicletas. Una de las dudas más habituales que surgen es si con el seguro de hogar nuestra bicicleta también está protegida. La respuesta es afirmativa si la guardamos dentro de casa, pero para el resto de los casos, dependerá de las coberturas contratadas. Por ejemplo, ¿y si la aparcamos en el garaje?Algunas pólizas sí cubren este siniestro con limitaciones, pero solo si el garaje es de uso exclusivo del asegurado, y está cerrado.

Si tenemos una bicicleta de alta gama nos interesará ampliar nuestro seguro del hogar o bien contratar un seguro específico, opción que nos permitirá disfrutar de ella con total tranquilidad por sus coberturas de accidente personal, asistencia personal, asistencia en viaje, responsabilidad civil, defensa jurídica, daños en la bicicleta, etc.

En cualquier caso, su corredor de seguros podrá asesorarle sobre la mejor opción para asegurar su bicicleta y lo más importante, garantizar su seguridad.

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Esta Primavera, no dejes que la alergia te afecte

Alrededor de 8 millones de personas sufren de alergia al polen en nuestro país. Un número que se ha incrementado notablemente en la última década; por ejemplo, el porcentaje de alérgicos al polen de gramíneas ha pasado del 34% al 74%, el de arizónica, del 9% al 23%, el plátano de sombra, del 7% al 14%, el olivo, del 30% al 52%, etc.
 
El cambio climático ha modificado los patrones de polinización de las plantas, que ahora adelantan el inicio y retrasan el final de su periodo de floración. Por ello, permanecemos expuestos al polen durante más tiempo, existiendo brotes alérgicos no solo en primavera, sino en todas las estaciones, según los tipos de polen y zonas geográficas.
 
Por otro lado, la contaminación ambiental provoca que las plantas se defiendan produciendo unas proteínas de estrés que hacen que el polen sea más “agresivo”, y por tanto más alergénico. Esto explica que haya más afectados en zonas urbanas que en entornos rurales, donde la concentración de polen es superior.
 
En definitiva, cada vez hay más alérgicos y a más tipos de polen. Muchos adultos que nunca habían presentado síntomas comienzan repentinamente a padecer rinitis, planteándose si se trata de un resfriado que se alarga más de la cuenta. En estos casos, como advierten desde la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), si el picor de ojos y nariz persiste más allá de una semana conviene acudir al médico para confirmar si se trata o no de alergia, y recibir el tratamiento adecuado.
 
Entre las medidas recomendadas que podemos adoptar en el día a día se encuentran mantener las ventanas cerradas, ventilar a última hora del día, usar purificadores de aire, salir con gafas de sol y mascarilla…, y evitar en lo posible salir a la calle cuando los niveles ambientales del polen que nos produce alergia sean altos. En este sentido, es esencial tener información actualizada, que podremos consultar en algunas aplicaciones y en la propia web de la SEAIC: https://
www.polenes.com
 
Si se plantea contratar un seguro médico adecuado a su situación o si quiere consultar alguna cobertura de su póliza, su corredor de seguros podrá prestarle el asesoramiento que necesita.