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Las reglas de oro para la nieve

Con la llegada del invierno, muchas personas se acercan a disfrutar las pistas de nieve, algunos por primera vez, sin la formación e información adecuadas.
 
Mantener la distancia de seguridad, respetar a los demás, controlar la velocidad, los adelantamientos, las incorporaciones, respetar la señalización…, aunque parezcan indicaciones sacadas del código de tráfico de la DGT, son parte de las 10 reglas de oro de la nieve, las Normas FIS, de la Federación Internacional de Esquí. Un código de conducta, de obligado cumplimiento para todo aquel que practique esquí o snowboard, que no todos los deportistas conocen bien, recuerdan o respetan; aun cuando quien provoca un accidente por infringir estas normas puede ser responsable civil o penalmente.
 
La práctica de cualquier modalidad de deportes de nieve implica ciertos riesgos. Si este 2019 está pensando iniciarse en alguno de ellos, además de elegir una estación de esquí con pistas adecuadas para principiantes -las denominadas pistas verdes-, le convendrá seguir las recomendaciones básicas de la Sociedad Española de Traumatología del Deporte para evitar accidentes:
 
– Prepararse físicamente y con tiempo; tras los excesos de las fiestas navideñas será más imprescindible que nunca.
 
– Dejarse asesorar por un profesional para adquirir todo el equipo adecuado -el casco es imprescindible- y de un monitor especializado para un buen dominio de la técnica.
 
– Realizar un calentamiento previo a la sesión de esquí, incluyendo ejercicios de flexibilidad articular. Según los expertos, el 60% de las lesiones más graves se producen en las extremidades inferiores, sobre todo en la rodilla.
 
– Dejar la actividad física al notar los primeros síntomas de cansancio, que actúa como un factor de riesgo y, en cualquier caso, descansar cada dos horas.
 
Aun tomando medidas, ni el más experto estará libre de sufrir un accidente que arruine sus vacaciones, por lo que consultar a su corredor, para que le indique el seguro que más le conviene para disfrutar con más tranquilidad de estos “deportes blancos”, es otra regla de oro.
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¿Has pensado ya en el futuro?

El sistema público de pensiones español se enfrenta a difíciles retos en los próximos años: una pirámide demográfica invertida y una población cada vez más longeva.
 
A esto hay que sumar la alarmante situación del Fondo de Reserva de Pensiones, que en solo seis años ha caído en picado, pasando de los 66.815 millones de euros de 2011 a los 8.095 millones de euros de diciembre de 2017, según datos de la Seguridad Social. Una situación que se va a tensar aún más cuando comiencen a jubilarse los “baby boomers”, los nacidos durante la mayor explosión de natalidad que se ha producido en España (entre finales de las décadas de los 50 y 70 del siglo pasado), lo que, de acuerdo con distintos estudios, supondrá que en el año 2035 haya cerca de 13 millones de personas mayores de 65 años.
 
En lo que coinciden todos los expertos es en que el sistema público no puede garantizar unas pensiones dignas para sostenernos durante los muchos años que
viviremos tras nuestra jubilación. Por ello, debemos realizar un ejercicio de planificación financiera y trazar una estrategia de ahorro que sea adecuada, en función de nuestra edad, circunstancias, planes vitales y apetencia de riesgo financiero.
 
Entre las opciones para complementar nuestra pensión de jubilación se encuentran el muy conocido Plan de Pensiones, un instrumento de ahorro específicamente pensado para la jubilación, y los Planes de Previsión Asegurados (PPA). Estos últimos son seguros de vida muy similares a los planes de pensiones en cuanto a consideración fiscal y condicionantes, pero que garantizan la rentabilidad.
 
Interesantes también son los Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS), que permiten constituir una renta vitalicia asegurada, mediante el pago de primas. Entre sus ventajas, su liquidez para rescatarlo en cualquier momento y que sus ganancias están exentas de tributación si el capital se percibe en forma de renta vitalicia (siempre y cuando haya transcurrido un plazo determinado desde la primera aportación).
 
Ahora que se cierra el año, es buen momento para considerar estas fórmulas de ahorro con ventajas fiscales. No dude en solicitar asesoramiento a su corredor de
seguros, para que le informe en profundidad de su rentabilidad, condicionantes y su posible idoneidad para ayudarle a vivir una muy larga y tranquila jubilación.
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Defensas ¡en forma!

A nadie le apetece cambiar el traje de baño, las comidas en el chiringuito y la libertad de horarios por el despertador y la vuelta al trabajo, sin embargo, y por aquello de ser positivos, volver a una vida ordenada es algo que nuestro organismo, y muy especialmente nuestra flora intestinal, nos agradecerá.
 
La flora o microbiota intestinal, compuesta por miles de millones de microorganismos, principalmente bacterias, que viven en nuestro intestino, influye, y mucho, en nuestra salud. Se encarga de procesar los nutrientes de los alimentos que ingerimos, produce vitaminas, evita que nos colonicen otros microbios patógenos y juega un papel fundamental en la estimulación y activación del sistema inmunológico, nuestra barrera frente a la enfermedad.
 
Y aún más, porque como el microbiólogo, Ignacio López Goñi, explica, “existen indicios de que un ecosistema intestinal debilitado estaría relacionado, además de con problemas del propio intestino, con alergias, inflamación, enfermedades metabólicas como diabetes u obesidad, e incluso con fenómenos de depresión y ansiedad”.
 
Sabemos cuáles son los principales enemigos de nuestra flora intestinal: el estrés (sí, también es perjudicial para esto), los antibióticos y una dieta con abundancia de azúcares refinados y grasas saturadas (bollería, comida procesada en general, y carnes, principalmente).
 
Por el contrario, a nuestra flora bacteriana le sientan muy bien las frutas, las verduras, las legumbres y los cereales integrales, es decir, alimentos que le aporten fibra. También es buena idea incluir en nuestra dieta alimentos fermentados como el yogur, el kéfir, el chucrut o las aceitunas (no pasteurizados), que añadan bacterias beneficiosas a nuestro intestino.
 
Con un estilo de vida activo y estas claves para mantener nuestra flora intestinal en buen estado nos sentiremos más sanos y fortaleceremos nuestra protección frente a las enfermedades.
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Con paso firme y seguro

Los pies suelen ser los grandes olvidados. La mejor forma de ponerlos a punto es una sesión de quiropodia, un tratamiento podológico que sirve para eliminar callosidades y tratar alteraciones en las uñas de los pies. De esta forma, los preparamos para afrontar la época en la que más se resienten, el verano, por el hecho de llevarlos al aire y expuestos a altas temperaturas, lo que puede provocar problemas de sequedad o quemaduras, si no se usa la hidratación o cremas protectoras solares adecuadas.
 
Como norma general, los podólogos recomiendan, si es posible, no caminar descalzos en piscinas o superficies húmedas porque aumenta el riesgo de contraer el virus del papiloma o infecciones por hongos, como el pie de atleta; además de posibles heridas y cortaduras como consecuencia de pisar vidrios o astillas, unas lesiones que se infectan muy fácilmente.
 
Podríamos pensar que las chanclas y las sandalias son los imprescindibles del verano. Sin embargo, su uso continuado también puede poner en riesgo nuestra salud; la falta de sujeción y el ser demasiado planas nos pueden provocar lesiones en el propio pie, como la dolorosa fascitis plantar, en tobillos, rodillas e incluso espalda; o derivar en problemas de tendones y articulaciones. Realmente, las chanclas están indicadas solo para salir del agua o en las duchas y baños públicos, nunca para caminar.
 
Los expertos afirman que el calzado más adecuado para el verano es aquel que deje transpirar el pie, que esté fabricado en fibras naturales, tenga sujeción, y que sea cómodo y flexible. Ante cambios de color en las uñas de los pies, dolor o picor en los dedos, planta o talón, lo más seguro para usted será no esperar y acudir cuanto antes a un especialista, ya sea un podólogo o un dermatólogo. Si se está planteando contar con un seguro de salud, su corredor le aconsejará aquel que más se ajuste a sus necesidades.
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En la piscina cuida también tu salud

En verano, las piscinas nos permiten nadar, tomar el sol, divertirnos, refrescarnos…, pero no todo son ventajas. Las cloraminas, un compuesto tóxico que se forma al combinarse el cloro con restos orgánicos (sudor, saliva, orina) presentes en el agua, son irritantes para nuestros ojos y nuestra piel e incluso pueden agravar problemas respiratorios.
 
Para que la piscina sea solo una experiencia gratificante, es aconsejable tener en cuenta unas sencillas medidas:
 
👀 Ojos: las gafas de natación -las hay graduadas e incluso con filtro solar- son el mejor freno a una conjuntivitis por irritación o una potencial infección ocular. De no utilizarlas, es importante, después del baño, lavarse los ojos con agua fresca; y fuera del agua, unas gafas de sol, con lentes de buena calidad, nos protegerán frente a las radiaciones ultravioleta.
 
👂Oídos: los baños prolongados propician la aparición de la otitis externa, también conocida como otitis del verano. Para prevenir esta dolorosa afección, además de espaciar los baños, algo de lo que seguro nos costará convencer a los más pequeños, hay que secar suavemente los oídos con la ayuda de una toalla y un dedo. Nunca se debe utilizar bastoncillos para secar o limpiar el oído, porque, como es sabido, pueden dañar el oído, ni insistir en eliminar la cera, que protege al oído frente a infecciones.
 
Para aquellos que padecen otitis con frecuencia, lo más recomendable es la utilización de tapones de silicona a medida; otra opción podría ser el uso de alcohol boricado, la misma sustancia profiláctica que utilizan los buceadores después de sus largas inmersiones.
 
🖐 Piel: El objetivo primordial es no sufrir quemaduras solares, para ello, conviene aplicar con frecuencia (cada dos horas y/o después de cada baño) un protector solar adecuado, evitar la exposición al sol en la horas centrales del día, y “buscar” la sombra lo máximo posible.
 
Por último, para mantener nuestra piel sana, lejos de los temidos hongos, la clave es ducharse siempre después del baño, secarse con la toalla, y evitar andar descalzos por las zonas más húmedas de la piscina (borde, duchas).
 
Si pese a las precauciones tenemos algún incidente, o para consultar la mejor forma de protegernos frente a los efectos no deseados de las apetecibles piscinas, nuestro seguro médico nos ayudará a tener una rápida respuesta del especialista.
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Ciclistas y Bicis, siempre bien PROTEGIDOS

La bicicleta es la alternativa de transporte más saludable al uso del coche o la moto. Para concienciar sobre su utilización y sobre los derechos de los ciclistas, el 19 de abril se celebra el Día Mundial de la Bicicleta. Ya sea un aficionado o un gran entusiasta de esta práctica deportiva se habrá preguntado, más de una vez, si le conviene contratar o no un seguro de bicicletas. Una de las dudas más habituales que surgen es si con el seguro de hogar nuestra bicicleta también está protegida. La respuesta es afirmativa si la guardamos dentro de casa, pero para el resto de los casos, dependerá de las coberturas contratadas. Por ejemplo, ¿y si la aparcamos en el garaje?Algunas pólizas sí cubren este siniestro con limitaciones, pero solo si el garaje es de uso exclusivo del asegurado, y está cerrado.

Si tenemos una bicicleta de alta gama nos interesará ampliar nuestro seguro del hogar o bien contratar un seguro específico, opción que nos permitirá disfrutar de ella con total tranquilidad por sus coberturas de accidente personal, asistencia personal, asistencia en viaje, responsabilidad civil, defensa jurídica, daños en la bicicleta, etc.

En cualquier caso, su corredor de seguros podrá asesorarle sobre la mejor opción para asegurar su bicicleta y lo más importante, garantizar su seguridad.

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Esta Primavera, no dejes que la alergia te afecte

Alrededor de 8 millones de personas sufren de alergia al polen en nuestro país. Un número que se ha incrementado notablemente en la última década; por ejemplo, el porcentaje de alérgicos al polen de gramíneas ha pasado del 34% al 74%, el de arizónica, del 9% al 23%, el plátano de sombra, del 7% al 14%, el olivo, del 30% al 52%, etc.
 
El cambio climático ha modificado los patrones de polinización de las plantas, que ahora adelantan el inicio y retrasan el final de su periodo de floración. Por ello, permanecemos expuestos al polen durante más tiempo, existiendo brotes alérgicos no solo en primavera, sino en todas las estaciones, según los tipos de polen y zonas geográficas.
 
Por otro lado, la contaminación ambiental provoca que las plantas se defiendan produciendo unas proteínas de estrés que hacen que el polen sea más “agresivo”, y por tanto más alergénico. Esto explica que haya más afectados en zonas urbanas que en entornos rurales, donde la concentración de polen es superior.
 
En definitiva, cada vez hay más alérgicos y a más tipos de polen. Muchos adultos que nunca habían presentado síntomas comienzan repentinamente a padecer rinitis, planteándose si se trata de un resfriado que se alarga más de la cuenta. En estos casos, como advierten desde la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), si el picor de ojos y nariz persiste más allá de una semana conviene acudir al médico para confirmar si se trata o no de alergia, y recibir el tratamiento adecuado.
 
Entre las medidas recomendadas que podemos adoptar en el día a día se encuentran mantener las ventanas cerradas, ventilar a última hora del día, usar purificadores de aire, salir con gafas de sol y mascarilla…, y evitar en lo posible salir a la calle cuando los niveles ambientales del polen que nos produce alergia sean altos. En este sentido, es esencial tener información actualizada, que podremos consultar en algunas aplicaciones y en la propia web de la SEAIC: https://
www.polenes.com
 
Si se plantea contratar un seguro médico adecuado a su situación o si quiere consultar alguna cobertura de su póliza, su corredor de seguros podrá prestarle el asesoramiento que necesita.
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La espera media en las urgencias privadas sigue siendo inferior a 30 minutos

El tiempo de espera media para ser atendido en los servicios de urgencia de los hospitales de titularidad privada es inferior a media hora, según concluye el estudio de resultados de salud RESA 2017, publicado por el Instituto para el Desarrollo y la Integración de la Sanidad (Fundación IDIS) en el apartado dedicado a “accesibilidad en la atención sanitaria”. El citado estudio analiza los datos correspondientes a 4.162.113 urgencias atendidas en 284 centros sanitarios privados, pertenecientes a todas las comunidades autónomas. Una de cada seis urgencias atendidas en el sector público y privado se producen en centros de titularidad privada que participan en el citado estudio.

La cifra de urgencias del informe RESA es mayor que todas las urgencias de la Comunidad de Madrid (4.094.000) y próximo al número de urgencias de Cataluña (4.542.000) o de Andalucía (5.600.000). El mantenimiento de estos tiempos por debajo de los 30 minutos a lo largo de todas las ediciones del estudio (seis en total) se produce, según destaca la Fundación IDIS, a pesar de “la creciente demanda asistencial, la cual se ha venido incrementando en estos años motivada por la deriva sociodemográfica de nuestro país, el incremento de la esperanza de vida y la cronicidad asociada a estos factores y, a diferencia de la atención programada en consulta, hay que tener en cuenta la difícil previsibilidad de la asistencia en los servicios de urgencia.

La temporalidad influye notablemente en un servicio que funciona con grandes picos de sobrecarga de actividad según las diferentes épocas del año, días de la semana u horario durante el día”. Este tiempo, que desde la entidad afirman que es “comparable a los estándares internacionales más exigentes”, se diferencia en dos tramos: la valoración del paciente en el momento de llegar a urgencias y clasificación del mismo en función de la prioridad/gravedad del caso para su atención (fase denominada triaje), que supone una media de 9 minutos y 44 segundos y el tiempo transcurrido entre el triaje y la atención médica efectiva por el facultativo indicado, que es de 19 minutos y 53 segundos de media.

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Chequeo médico, primer paso para ponerse en forma

Tras días de excesos, de “sentadas” en mesas llenas de comida, dulces típicos, alcohol, etc., que pasan factura a nuestro estado físico, comenzamos el nuevo año con un propósito encomiable: alimentarnos mejor y hacer deporte para estar más sanos.
 
Efectivamente, el ejercicio físico es vital para conseguir un estilo de vida saludable, sin embargo, lanzarse a realizar un deporte cuando se lleva una vida sedentaria sin antes realizarse un chequeo médico puede resultar contraproducente.
 
Para hacerlo, conviene acudir a un médico deportivo que nos realice un completo estudio, con una amplia analítica para comprobar si se padece alguna anemia o se está falto de defensas, y analizar otros elementos como las grasas o el ácido úrico. También se deberán medir las constantes basales, es decir, las que se tienen en reposo; los índices corporales de talla y peso; y la tensión arterial. Igualmente, se realizará un análisis de la postura y movimiento del aparato locomotor, un
electrocardiograma para conocer el estado de nuestro corazón, una espirometría,para medir la capacidad pulmonar, y, sobre todo a partir de los 45 años, una prueba de esfuerzo para analizar nuestra adaptación cardiaca al ejercicio y alertarnos de un posible riesgo cardiovascular.
 
Nuestro seguro de salud puede encargarse de realizar este chequeo especializado y también de tratarnos en caso de lesión. Además, existen algunos con coberturas específicas para deportistas, tanto profesionales como aficionados. Entre sus ventajas se encuentran el asesoramiento de un nutricionista, la posibilidad de contar con los consejos de un entrenador personal, o el cobro de una indemnización en caso de lesión. Para saber cuál es el seguro que se adapta mejor a sus necesidades, no dude en consultar con su corredor.
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Nuevas tecnologías al servicio de la salud

Los expertos en TIC (Tecnologías de Información y Comunicación) calculan que en 2020 habrá más de 20.000 millones de dispositivos conectados a Internet.
Las nuevas tecnologías nos están ayudando ya hoy a gestionar mejor los riesgos relacionados con la conducción, la seguridad en el hogar y, también, nuestra salud, especialmente desde el punto de vista de la prevención, gracias a un estilo de vida saludable, que la medicina enfatiza como el precursor y la mejor garantía para nuestro bienestar.
 
En este enfoque, las nuevas tecnologías pueden ayudarnos considerablemente. Cada vez es más habitual ver a personas con pulseras o relojes inteligentes que monitorizan la actividad física o controlan constantes vitales como el ritmo cardíaco e incluso el estrés. Hay balanzas inteligentes que miden el porcentaje del agua y la grasa corporal, glucómetros para medir el nivel de azúcar al instante, etc.
 
Algunas compañías especializadas en seguros de salud han desarrollado apps que permiten a sus asegurados observar si sus hábitos de vida son saludables, e incentivan al usuario para que se cuide, se hidrate y mantenga una actividad física adecuada, señalándole los parámetros a mejorar. Asimismo, ya hay compañías aseguradoras que ofrecen, si se demuestra que se siguen las indicaciones de estos dispositivos y apps, descuentos en la renovación de las pólizas y en productos y servicios relacionados con la salud y el bienestar.
 
El corredor de seguros puede convertirse en un socio del asegurado a la hora de elegir las mejores coberturas de atención sanitaria y de prevención. Solo el consejo de su corredor de seguros de confianza puede ayudarle a encontrar el seguro de salud que mejor cubra sus necesidades y las de su familia.