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Luces de Navidad

Un año más las ciudades se iluminan con las luces de Navidad, que llenan las calles de colores e ilusión por las próximas fiestas. Muchas familias se suman a esta tradición y colocan en sus casas bonitas decoraciones. Sin embargo, si no se tiene cuidado, estas luces pueden provocar incendios o cortocircuitos al sobrecargar el sistema eléctrico, por lo que es muy recomendable contar con un Seguro de Hogar adecuado que nos proteja en caso de accidente.

Tampoco está de más ser precavido y, al bajar del altillo la caja de las decoraciones, comprobar que tanto las bombillas como los cables se encuentran en buen estado y no han sufrido desperfectos. Como muchos de estos productos son importados y no están certificados, no estaría de más revisar las etiquetas y comprobar si son compatibles o no con nuestro sistema eléctrico. No vaya a ser que salten los plomos en plena cena de Nochebuena y se nos quede el pavo a medio asar con toda la familia sentada a la mesa.Otro detalle fundamental es la moderación en el encendido. Algunos incendios son provocados por sobrecargas eléctricas, cortocircuitos o recalentamiento de los materiales, así que lo mejor es apagar las luces mientras dormimos o, si las luces son de exterior, durante el día. Sería una pena encender una decoración que no se va a apreciar a pleno sol y que supone un gasto energético innecesario. Además, es poco ecológico. Una alternativa son las luces LED, que consumen cinco veces menos que las convencionales.

También sería necesario proteger el cableado exterior de la lluvia o el viento y mantener las conexiones eléctricas a un metro del suelo como mínimo, para evitar que se mojen con el agua de riego del jardín. En el caso de usar extensiones para que el cableado llegue a los lugares más alejados de la casa o al exterior, es muy importante que sean de buena calidad y no enchufar varios mecanismos en la misma toma de corriente.

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Contigo no, bicho

Pocas cosas hay más desagradables que llegar a casa después de trabajar y encontrarnos con nuestro hogar invadido por visitantes indeseados. Si encima tienen más de cuatro patas y transmiten enfermedades, la cosa ya no sólo es repugnante sino peligrosa para la salud. Cucarachas, ratas o ratones son algunos de los inquilinos “okupas” más habituales de nuestras casas y si queremos desalojarlos,conviene contar con ayuda profesional.

Como siempre, lo mejor es consultar con nuestro corredor de confianza por si nuestro seguro de hogar cubre estas contingencias, o en el caso de las comunidades de vecinos, si se puede estudiar alguna cobertura que se haga cargo de las necesidades de todo el edificio o de la urbanización.

Además de las ratas, ratones y cucarachas, los seguros de comunidad tienen en consideración otro tipo de plagas como el topillo, las pulgas, nidos de avispas, gorgojos, escarabajos, pececillos de plata, polillas o garrapatas. En caso de invasión animal, los seguros suelen consistir en la intervención de un especialista que tras identificar el problema, primero tratarla plaga en cuestión y después realizará revisiones periódicamente por si el mal resurge.

La póliza debería incluir la aportación de los productos y materiales necesarios para acabar con la plaga, así como la mano de obra y los desplazamientos de los técnicos. Una vez realizado el servicio, el responsable deberá elaborar un informe del estado de las zonas sensibles o de riesgo para prevenir futuras incidencias y en el caso de que el edificio tenga deficiencias higiénicas, notificarlo a la compañía aseguradora para que informe al asegurado y que pueda así mantener a raya estas visitas tan desagradables.

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¡Fuego! ¿Qué hacer?

Según el último “Estudio sobre víctimas de incendios en España”, en 2017 se produjo una media de 63 fuegos diarios, con un fatídico resultado: 144 fallecidos.
 
Los fallos eléctricos -aparatos, enchufes y regletas- seguidos por los aparatos productores de calor y las fugas de gas están detrás de la mayoría de estos accidentes. Respecto a los lugares donde se originan con mayor frecuencia, son los salones, dormitorios y cocinas, por ello, los técnicos aconsejan instalar en estas estancias detectores de humo, y térmicos en el caso de las cocinas, que nos avisarán mediante una señal sonora con tiempo suficiente para intervenir y que todo quede solo en un susto.
 
¿Cómo actuar si se produce un fuego en nuestra vivienda?
 
El primer paso, siempre y cuando sea aún incipiente, es intentar apagarlo, sofocándolo con algún objeto que no prenda: una toalla húmeda, una cobertura metálica… En el caso de que se deba a una sartén de aceite, nunca echaremos agua, la cubriremos con su tapadera o un trapo humedecido (muy escurrido) o una manta ignífuga, que conviene guardar en la cocina.
 
Si no podemos apagar el fuego, y nuestra casa comienza a llenarse de humo, saldremos de ella, cerrando todas las puertas que podamos, y llamaremos al 112 lo antes posible.
 
¿Y en el edificio?
 
Intentaremos averiguar si se encuentra en los pisos superiores o inferiores al nuestro. Si el fuego se encuentra debajo, lo seguro es confinarnos en nuestra vivienda, cerrando todas las puertas que puedan aislarnos, y retirarnos a la habitación más alejada a la puerta de entrada. Es recomendable colocar una toalla humedecida bajo la rendija de la puerta para impedir la entrada de gases tóxicos y mantenernos cerca del suelo. Solo si nuestra fachada está limpia de humo, abriremos la ventana y nos asomaremos para ser vistos.
 
Si se encuentra encima, podremos optar entre confinarnos, y llevar a cabo las medidas comentadas, o coger nuestras llaves y salir de casa, cerrando todas las
puertas que dejemos detrás, y bajar por las escaleras hasta la calle. Nunca utilizaremos el ascensor.
 
Los bomberos insisten en la importancia de intentar mantener la calma y de llamar al 112, sin dar por hecho que “alguien habrá ya avisado a los bomberos”.
 
Confiamos en que nunca suceda, pero si pese a todo se produce un incendio en su hogar, puede contar con el apoyo de su corredor de seguros, quien le ayudará a gestionar de la forma más eficaz y rápida la indemnización por el percance.
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Navidades felices y seguras

Los primeros días de diciembre nos anuncian que la Navidad está ya muy cerca. Con el fin de que sean unas fiestas sin sobresaltos y evitar algunos problemas recurrentes en estas fechas, ofrecemos estos sencillos consejos:
 
Luces de navidad: al utilizar el alumbrado de años pasados, revisemos que los cables y enchufes se encuentran en buen estado (ni retorcidos ni “pelados”). Es importante también reemplazar aquellas bombillas que se hayan fundido para evitar su recalentamiento o un cortocircuito. No colocar estas instalaciones cerca de fuentes de calor ni sobre árboles metálicos. En general, no sobrecargar los enchufes y apagar los aparatos eléctricos cuando no estén en uso. Si queremos iluminar espacios exteriores, utilicemos material apto para ello.
 
Robos: En esta época, muchos hogares quedan vacíos durante largas horas e incluso días. Los ladrones suelen estar al acecho, buscando señales que indiquen que un domicilio se encuentra vacío, por lo que no debemos anunciar nuestros planes navideños en las redes sociales ni de otro modo.
 
Ya en la calle, Policía Nacional nos aconseja no salir con “grandes cantidades de dinero en efectivo”; colgar el bolso cruzado por delante, donde podamos vigilarlo; no llevar nada personal o de valor en los bolsillos traseros, y separar la documentación de las llaves y el dinero, estando especialmente vigilantes a quienes nos rodean cuando nos encontremos en alguna aglomeración.