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La DGT declara la guerra al móvil

La DGT estima que casi el 100% de las distracciones que se producen al volante se deben al uso del teléfono móvil, lo que equivaldría a decir que el móvil es la causa, absolutamente evitable, del 33% de los accidentes mortales de tráfico.
 
Efectivamente, la costumbre -casi adicción- de consultar continuamente este dispositivo, de atender inmediatamente las llamadas y las notificaciones de whatsapp y redes sociales que recibimos, se refleja en la conducción: una de cada tres personas reconoce que usa el teléfono cuando conduce. La peligrosidad de esta
conducta se mide en datos: escribir mensajes cuando conducimos a 120 km/h significa recorrer más de 600 metros a ciegas, se multiplican por 23 las probabilidades de sufrir un accidente y su efecto equivaldría a una tasa de alcoholemia de 1,1 g/l.; hablar por el móvil conduciendo
equivale a los efectos de una tasa de 0,8 g/l de alcoholemia y se multiplican por 3 las posibilidades de sufrir un accidente, incluso con el manos libres.
 
Durante la campaña de Semana Santa de la DGT, el Fiscal Coordinador de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, anunció que cuando se sospeche que el uso del móvil es la causa de un accidente, se examinarán, previa autorización judicial, las comunicaciones inmediatamente anteriores o simultáneas al momento del accidente, lo que permitirá saber si la persona iba hablando, contestando un mensaje, interactuando en las redes sociales… Además, este organismo ha anunciado su intención de endurecer, en la próxima reforma del carné por puntos, la sanción actual -200 euros y retirada de tres puntos- si nos paran o una cámara nos graba con el móvil, aunque no se haya producido ningún accidente.
 
Todos los expertos coinciden en que antes de iniciar cualquier trayecto, para evitar las muchas distracciones del teléfono móvil, deberíamos activar el “modo coche” que ya ofrecen muchos smartphones. Otra posibilidad es descargarnos aplicaciones como Muting o Drivemesafe, que avisan a nuestros contactos de que estamos ocupados conduciendo. Nuestro seguro nos ayudará a protegernos ante cualquier incidente que suframos, pero hacer un buen uso de la tecnología es algo que depende de nosotros. Al volante, cualquier llamada, notificación o mensaje puedan esperar a que acabemos nuestro viaje, pero la seguridad no.
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Niños a bordo

La DGT afirma que los sistemas de retención infantil reducen en un 75% las muertes de los pequeños y previenen un 90% de las lesiones. Teniendo en cuenta estos datos, cuesta creer que todavía haya niños que viajen en el coche sin estos sistemas de seguridad, pero, recientemente, la agrupación de tráfico de la Guardia Civil detectaba a 189 menores que viajaban sin estos sistemas de seguridad, y en un período de una sola semana. Además, de ellos, 52 viajaban en los asientos delanteros, algo que está prohibido, salvo casos muy concretos.
 
A la hora de viajar con pequeños, no hay excusas para eludir la seguridad. Los menores de edad y de estatura igual o inferior a 135 cm, deben viajar con el sistema de retención adecuado, es decir, una sillita adecuada a su tamaño y peso, que se instalará en los asientos traseros. Y solo podrán viajar en el asiento delantero en
estos tres casos:
 
− Si el vehículo no dispone de asientos traseros.
 
− Si están ocupados por otros menores de las mismas características.
 
− Si no es posible instalar en ellos todos los sistemas de retención.
 
En el caso de producirse algún accidente, el Decálogo de la Alianza Española para la Seguridad Vial Infantil nos recuerda que hay que sacar al menor del coche accidentado en su propio sistema de retención infantil (salvo que haya un riesgo inminente).
 
Elegir una buena silla e instalarla correctamente, conducir con precaución y contar con el asesoramiento de nuestro corredor de seguros para elegir el seguro que más nos conviene, nos ayudará, sin duda, a viajar más tranquilos con nuestro bien más valioso: nuestros pequeños.
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Viajes compartidos, pero seguros

En los últimos años, a consecuencia de la crisis, han surgido distintas opciones de economía colaborativa destinadas a ahorrar gastos, incluso en los viajes. Como conductor o como pasajero, puede que usted u otro miembro de su familia sean habituales del carpooling, una forma de viajar utilizando un vehículo compartido con otras personas para realizar un determinado trayecto, de forma puntual o periódica. Esta iniciativa de compartir vehículo no es nueva, encontramos ejemplos de ella en la Alemania de los años 20 o en Estados Unidos, por la crisis del petróleo; la diferencia es que ahora los viajeros se ponen en contacto a través de plataformas digitales gratuitas.
 
Se trata de una modalidad que sigue creciendo en número de usuarios. La empresa más conocida del mercado anunciaba que en las últimas Navidades de 2018 se habían realizado 9.000 trayectos distintos utilizando esta opción, un 14% más que en el año anterior.
 
El carpooling beneficia a quienes necesitan compartir gastos, a quienes prefieren no viajar solos o necesitan ser relevados al volante en los trayectos más largos, y es una opción más favorable para el medio ambiente y el tráfico. No obstante, no hay que perder de vista que, con esta alternativa, algunos conductores, sin ser conscientes de ello, han hecho de su vehículo personal un “medio de transporte” para terceros.
 
Si es usted usuario y comparte su coche en estos viajes, su corredor de seguros le ayudará a decidir cuál es el seguro que más le conviene, porque, aunque su póliza cubra los daños a terceros, si aumenta el número de ocupantes habituales de su vehículo, los riesgos también se incrementan. Viajamos con desconocidos por lo que, para hacer frente a reclamaciones por lesiones u otra consecuencia fatal, podría ser necesario tener una cobertura de responsabilidad civil mayor de lo habitual, defensa jurídica, más cobertura médica, etc.
 
Si es usted pasajero de esta modalidad de desplazamiento, entonces le aconsejamos que se cerciore de que el conductor cuenta con los seguros necesarios,
no hay que asumir que los tiene. Si no quisiera mostrárselos, es mejor que no suba a ese vehículo, porque viajar sin seguridad es un riesgo que no merece la pena.
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¿Hasta qué edad conducir?

Según la DGT, se debería dejar de conducir cuando el conductor suponga un riesgo para el resto de los usuarios de la vía. Es decir, no hay una edad establecida: la decisión recae en uno mismo y en las pruebas psicotécnicas que hay que pasar para renovar el permiso.
 
En algunos países europeos, aunque la edad no está limitada, sí hay restricciones para los mayores en cuanto a conducir a determinadas horas del día, para mitigar la pérdida de visión nocturna, o a una distancia concreta, en un radio de 30 Km.
 
A partir de los 65 años las probabilidades de tener un accidente se multiplican, según un estudio realizado por el Instituto Universitario de Trabajo y Seguridad Vial (INTRAS) de la Universidad de Valencia. El exceso de confianza es una de las principales causas; la velocidad, la prioridad en los cruces y el uso del cinturón, algunos de los problemas añadidos. Desde esta edad, la vigencia del carné pasa de 10 a cinco años, pero los profesionales de la seguridad vial consideran que a partir de los 70 los reconocimientos médicos deberían ser cada dos o un año, según los casos.
 
Al volante, la seguridad de los demás y la de uno mismo están en juego. Los expertos apuntan una serie de señales para que sea el propio conductor el que se plantee si sigue siendo seguro coger un coche o no: la reacción de los demás conductores, los consejos médicos y familiares, la frecuencia de incidentes o accidentes y las propias sensaciones que uno tiene al conducir.
 
Otra dificultad añadida para estos conductores senior es encontrar el mejor seguro que se adapte a sus circunstancias de vida, por lo que para este colectivo la
ayuda de un corredor será, si cabe, aún más necesaria.
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¡Atención, rotonda! Circule con precaución

Los accidentes de coche con resultado de muerte que más han crecido en los últimos años son los que se producen en las rotondas o glorietas: un 131% en carretera y un 87% en ciudad, entre 2012 y 2016, según un estudio de la AEA (Automovilistas Europeos Asociados).
 
Con este dato, las rotondas parecen ser un enigma para expertos y principiantes, pero ya sea por desconocimiento o no, muchos conductores se pasan por alto los principios básicos que apunta la DGT para circular correctamente en ellas, que básicamente son:
 
– Antes de incorporarse, ceder el paso a quien está dentro de la rotonda y escoger el carril más adecuado, en función de la salida que se vaya a tomar;
 
– Una vez dentro, quien tiene preferencia es el vehículo que ocupa el carril respecto del que va a acceder;
 
– Por último, para salir de la glorieta hay que situarse en el carril exterior y si no se puede, se debe efectuar el giro de nuevo, para colocarse con tiempo en la posición de salida.
 
Con el objetivo de mejorar el acceso, la conducción interior y la salida de estas vías, algunos investigadores en seguridad vial apuestan por las “rotondas inteligentes”. Unas infraestructuras que ya se han probado en varias ciudades españolas y que, mediante líneas continuas, discontinuas o flechas en el suelo, marcan la dirección y el carril correcto en el que se debe situar el vehículo respecto a la salida que se quiere tomar. Estas nuevas glorietas tampoco están exentas de polémica, ya que la señalización es, según sus detractores, complicada y poco intuitiva.
 
posible a todos los conductores la DGT y la Guardia Civil se afanan en explicar lo más didácticamente posible a todos los conductores cómo se debe circular por estas intersecciones. Ejemplo de ello es este vídeo.
 
Si pese a todo, en alguna ocasión tiene un percance en una rotonda, además de con su seguro de auto, podrá contar con su corredor de seguros, que le asesorará y le evitará posteriores tensiones y polémicas, guiándose también en los trámites posteriores hasta encontrar la solución más satisfactoria para usted.
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¿Sabes qué es el efecto submarino?

En nuestro país, no hace tanto tiempo que la utilización del cinturón de seguridad era algo voluntario; fue en 1992 cuando se impuso su uso obligatorio para todos los ocupantes del vehículo y tanto en carretera como en zona urbana.
 
Afortunadamente, en las últimas décadas, el uso del cinturón de seguridad se ha generalizado. Inventado por un ingeniero sueco, Nils Bohlin, en 1954, el cinturón
de tres puntos ha salvado, desde su implantación y hasta la muerte de su creador, en 2012, cerca de un millón de vidas en todo el mundo. Está considerado como el dispositivo de seguridad más importante del vehículo, por delante del airbag, que, además, no funciona si el cinturón de seguridad no está bien colocado.
 
Cómo se coloca
 
Tan importante como colocarse el cinturón de seguridad es saber hacerlo bien. Para ello, la banda diagonal debe pasar por el centro de la clavícula (entre cuello y hombro) y la banda inferior debe ir por debajo del abdomen y sobre los huesos de la pelvis, es decir, a la cadera, nunca sobre el ombligo.
 
Por otro lado, es muy importante que el asiento esté en ángulo casi recto y comprobar que el cinturón esté bien ceñido al cuerpo, que no esté enrollado, etc., porque, en caso de impacto, un asiento demasiado reclinado o un cinturón con holgura podrían causar el “efecto submarino”: nuestro cuerpo se deslizaba por debajo de la banda inferior del cinturón, pudiendo golpear con el volante, el salpicadero o la parte baja del habitáculo. Las consecuencias más frecuentes de esto son las lesiones en espalda y pelvis y rotura de fémur, que suelen ir acompañadas de hemorragias internas graves.
 
Conviene evitar, por tanto, la utilización de pinzas de sujeción o reguladores, que anulan el efecto de retención del cinturón, y los cubreasientos de bolas, toallas y
similares que propician la producción de este peligroso efecto.
 
La prudencia y la correcta utilización de los sistemas de seguridad del vehículo son básicos para una conducción segura. Además, ganaremos en tranquilidad si, a la hora de contratar un seguro de auto, contamos con un asesor de confianza -nuestro corredor de seguros- que nos asesore sobre cuál es el que mejor se adapta a nuestras necesidades.
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Choque múltiple ¿Qué hacer?

El exceso de velocidad, no guardar la distancia mínima de seguridad y las distracciones suelen ser las tres causas más habituales de la mayoría de los choques entre vehículos. Cuando se produce una colisión entre dos coches, suele estar claro quién es el causante del accidente, los problemas surgen cuando están implicados tres o más -una colisión múltiple- y hay que determinar la responsabilidad de lo ocurrido.
 
Si se ve envuelto en una colisión de este tipo, lo primero qué debe hacer es protegerse, y asegurarse de que todos los pasajeros hagan lo mismo. Como recuerdanlos expertos, “entre el 30% y todos los pasajeros hagan lo mismo. Como recuerdan los expertos, “entre el 30% y 50% de las muertes de tráfico tienen lugar en los primeros cinco minutos tras producirse el accidente. El 75% en los primeros sesenta minutos”. De ahí que repasar los consejos del RACE, y aplicar la conducta PAS (Proteger, Avisar y Socorrer) sea buena idea.
 
Ante una colisión múltiple la tensión se multiplica, la cantidad de coches implicados y la probabilidad de heridos, la hace más compleja de resolver. Por lo que conviene, mientras se asegura la zona del accidente y las autoridades intervienen, hacer un repaso mental de todo lo ocurrido para establecer de la forma más exacta posible cómo se ha producido el accidente. En caso de versiones distintas prevalecerá el atestado policial de ahí la importancia de lo que explique en ese momento. Su corredor de seguros le será de gran ayuda para no dar ningún paso en falso si se ve envuelto en conflictos legales entre aseguradoras.
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¡¡Coches on fire!!

Uno de los momentos más temibles del verano es cuando tras realizar un recado, volver de la playa o para reanudar nuestro viaje, nos enfrentamos al momento de introducirnos en un coche aparcado bajo un sol de justicia.
 
Y es temible porque con una temperatura exterior de 35ºC, y al sol, el interior de nuestro coche puede alcanzar los 55ºC, y esto sin mencionar los asientos, el volante o el salpicadero que puede llegar hasta los 75ºC, ¡una temperatura apta para cocinar alimentos! Esto implica poder sufrir un golpe de calor o incluso quemarnos la piel con el volante o al sentarnos sobre la tapicería.
 
Para evitar esta situación, el primer consejo -obvio- es intentar aparcar a la sombra, algo que no siempre es posible, pero hay pequeños consejos que pueden ayudarnos a aliviar este problema.
 
Así, una medida muy efectiva es colocar, correctamente, un parasol en el parabrisas delantero. Según un estudio de RACE, conseguirá que el coche se caliente unos 11ºC menos que si no lo hubiéramos puesto, y también rebajará ¡hasta en 30ºC! la temperatura del salpicadero, el volante…
 
Si colocamos parasoles también en el parabrisas trasero y en las ventanas laterales lograremos frenar aún más la incidencia de la radiación solar y con ello la subida de temperatura del vehículo, además de proteger nuestro coche del desgaste del calor y el sol.
 
Una medida a considerar, si la tapicería es oscura y de piel, es cubrir los asientos con fundas o telas de colores claros y de algodón, al menos durante la época estival.
 
En cuanto a la forma de bajar rápidamente la temperatura del coche, un truco sencillo, pero muy efectivo, consiste en bajar completamente la ventanilla de la puerta del copiloto, y, a continuación, abrir y cerrar la puerta del conductor como si se tratara de un abanico. Este gesto, que expulsa el aire caliente del coche, puede lograr un descenso de 10ºC en poco más de un minuto.
 
Una vez ya con el aire acondicionado conectado para mantener el interior entre los 21 y los 23ºC, es el momento de iniciar el trayecto. Y recuerde, en verano, revise el buen estado del aire acondicionado del coche, ¡es cuando no puede fallarnos!
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La “nueva” ITV

La patronal de la ITV (Inspección Técnica de Vehículos) asegura que esta inspección oficial evita, cada año, cerca de 5.000 accidentes, 170 muertes y 11.000 heridos al año; y a partir de ahora, podría evitar un número superior: el pasado 20 de mayo entró en vigor la nueva normativa que regula la Inspección Técnica de Vehículos (ITV), convirtiéndola en un examen más exhaustivo y exigente en términos de seguridad y de prevención de la contaminación; a continuación, recogemos los principales cambios que establece:
 
Revisión de la Centralita. Quizás la novedad más reseñable. El técnico controlará la centralita del coche, mediante el conector OBD, para comprobar que no ha sido manipulada, así como su correcto funcionamiento. La intención es que este diagnóstico sirva pronto para revisar también el buen estado de los sistemas de seguridad (frenos ABS, airbag, etc.).
 
Estos tests electrónicos se realizarán en modo de prueba, y, por tanto, no serán vinculantes hasta el 10 de septiembre de este año. A partir de esta fecha habrá que ver si sube el número de “suspensos” de la ITV.
 
Adelanto de la ITV: Se podrá adelantar la inspección hasta 30 días antes de la fecha de caducidad, sin “perder días” de vigencia para la siguiente. Por ejemplo, si tuviéramos de plazo hasta el 25 de julio de 2018 para pasar la inspección y lo llevábamos un mes antes, el día 26 de junio, la siguiente ITV, mantendría la fecha de vencimiento original del 25 de julio.
 
Elección de centro: Después de recibir un informe desfavorable, podemos elegir en qué estación ITV queremos pasar la segunda revisión en la que buscaremos el aprobado.
 
Resultado de la Inspección: A partir de ahora solo hay tres resultados posibles: Favorable, Desfavorable (defectos graves) o Negativo (inhabilitado para conducir), desapareciendo el resultado “Favorable con defectos leves”.
 
Para pasar la ITV “a la primera”, los expertos recomiendan realizar, a lo largo del año, un mantenimiento adecuado del vehículo, revisar y arreglar los pequeños desperfectos y averías como las luces fundidas, etc., llevar el vehículo limpio -lo que denota cuidado-y revisar a conciencia los neumáticos, entre otros. Además, no olvide que en la entrada le solicitarán la acreditación de que cuenta con el seguro obligatorio en vigor.
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El coche autónomo, cada vez más cerca

Todo el mundo habla del vehículo autónomo (“el coche sin conductor”), una revolución tecnológica que cambiará la seguridad del tráfico y la movilidad en las ciudades, y que nos hace plantearnos cuestiones aún sin respuesta: ¿necesitaremos carné de conducir o una edad mínima para ir solos en el coche?, ¿quién será el responsable en caso de accidente?: ¿el fabricante del vehículo?, ¿el fabricante del software?, ¿el proveedor de la conexión a internet?

El vehículo autónomo no será infalible, pero, sin duda, aumentará nuestra seguridad: según el reciente informe “El impacto del coche del futuro en el ramo de Automóviles” de ICEA, la reducción del número de siniestros podría llegar al 95% en estos coches, gracias, precisamente, a la eliminación del factor humano, responsable del 93% de los accidentes de tráfico.

Mientras esperamos la llegada del vehículo autónomo, lo que podría suceder en siete años según algunos fabricantes o en solo dos si creemos al visionario Elon
Musk, lo ideal sería que todos los vehículos adopten los últimos avances tecnológicos, que nos ayudan, y mucho, a reducir la siniestralidad. Conforme a la DGT, la
implantación de sistemas avanzados de ayuda a la conducción en toda la flota de vehículos podría haber evitado, sólo el último año, 4.000 atropellos y 19.000 siniestros relacionados con salidas involuntarias de carril; reduciendo además en un 54% los accidentes por colisión frontal.

En cuanto a los seguros de auto, cabría esperar que la drástica reducción de la siniestralidad suponga una bajada de los precios de las primas, pero esto podría no
estar tan claro. Algunos expertos apuntan a que los vehículos autónomos incorporarán componentes tan sofisticados que su reparación resultará mucho más costosa y que será mucho más fácil que un impacto resulte en la declaración de siniestro total. Otros en cambio, apuntan a que la situación podría quedar equilibrada porque esos mayores costes quedarán compensados por la reducción del número de siniestros.

Durante un largo periodo convivirán coches conducidos por humanos con los totalmente automáticos. Los siniestros provocados por los despistes del conductor
desaparecerán, aunque podrían surgir otros nuevos. Contratar un seguro requerirá, más que nunca, la ayuda de un profesional experto ¿Estamos listos?