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Deportes acuáticos y seguros

Hay pocas sensaciones más agradables que disfrutar de las actividades deportivas al aire libre en verano y más si es en el agua. Ya sea un descenso en kayak por un río, sumergirse para investigar el fondo marino o surfear olas en el mar, las actividades acuáticas suman seguidores en cuanto suben las temperaturas.
 
Sin embargo, cuanta más gente hay en el agua, más riesgo existe de que ocurran accidentes, por lo que conviene estar prevenidos y contratar un seguro deportivo por si acaso. Las causas más habituales de accidente suelen ser la falta de atención o experiencia por parte del deportista, el exceso de velocidad y la maquinaria defectuosa.
 
No está de más seguir algunos consejos básicos para evitar que alguien pueda resultar herido, como usar siempre chaleco salvavidas, evitar el alcohol (ya que influye en la coordinación y el equilibrio y sus efectos se multiplican por efecto del sol y las altas temperaturas) y estar muy pendiente de la deshidratación y los golpes de calor. Actividades como el esquí acuático o las motos de agua pueden resultar muy emocionantes, pero también pueden hacer que se pase el tiempo volando y antes de darnos cuenta nos hemos quemado la piel o nos ha dado un mareo o una insolación. Y eso en alta mar, puede resultar peligroso.
 
Otro detalle a tener en cuenta son las mareas, las corrientes marinas y el viento, que pueden complicar enormemente una situación de peligro e incluso impedir a los deportistas volver a puerto con tranquilidad. En estos casos, lo recomendable es nadar en paralelo a la costa hasta salir de la zona de conflicto y regresar a la orilla cuanto antes para recibir atención médica.
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Viajes en carretera en coche de alquiler

A veces, la mejor manera de conocer nuestro destino de vacaciones es a través de un viaje en coche. Sin embargo, no siempre podemos desplazarnos con nuestro propio vehículo porque el destino está muy lejos o tenemos que coger un avión para llegar. El caso es que una vez allí, lo más práctico es alquilar un vehículo, ya que el nuestro se ha quedado en casa.
 
Muchas compañías ofrecen coches de alquiler con fines turísticos y cada una de ellas presenta diferentes condiciones y cláusulas. Aunque leer contratos no resulte especialmente entretenido, al firmarlos autorizamos a la compañía a que nos cobre según los términos acordados, por lo que es conveniente leer la letra pequeña antes de firmar y, en caso de duda, consultar con nuestro corredor de seguros de confianza.
 
Estas empresas exigen un depósito proporcional al valor del coche como garantía de pago, así como devolver el vehículo en perfectas condiciones, según estipule el contrato. Por eso es muy importante fijarse bien en detalles como los horarios de devolución o las condiciones de entrega, porque un desacuerdo en cuanto a la limpieza del interior o al contenido del depósito de gasolina pueden suponer un coste adicional imprevisto.
 
Además, antes de subir al coche, debemos asegurarnos de que tiene la documentación en regla, el permiso de circulación y la tarjeta de la ITV; y también, los triángulos de avería y el chaleco reflectante obligatorio. Puede resultar útil tomar algunas precauciones, como fotografiar el cuentakilómetros o el nivel de gasolina antes de arrancar el coche para evitar malentendidos o cargos adicionales, así como revisar minuciosamente el vehículo para detectar cualquier desperfecto o anomalía en luces, llantas, limpiaparabrisas o el aire acondicionado. Hay que recordar que en algunos lugares como Canarias no se pueden alquilar vehículos con más de dos años de antigüedad.
 
Como norma, el coste del seguro obligatorio del automóvil y el de responsabilidad civil están incluidos en el precio del alquiler. Eso significa que cubre los daños causados a terceros, pero no los sufridos por el vehículo. Para estar más tranquilos, muchos conductores contratan un seguro a todo riesgo para ampliar la protección en caso de accidente.
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Llegar a buen puerto

Como la mayoría de los vehículos, los barcos deben contar con un seguro obligatorio de Responsabilidad Civil para embarcaciones de Recreo, recogido en el Real Decreto 607/1999 de 16 de abril. Para ello es imprescindible que cuenten con toda la documentación necesaria para el tipo de barco y zona de navegación correspondientes y que consulten con su corredor sobre las necesidades y riesgos que puedan surgir. Sin ciertas garantías, como la de responsabilidad civil por contaminación accidental, las embarcaciones, ya sea con bandera nacional o con bandera extranjera, no pueden navegar por aguas españolas.
 
Las coberturas más habituales incluyen los daños que podamos producir con la embarcación a terceros, la asistencia marítima, es decir, el remolque y salvamento de la embarcación en caso de que, por ejemplo, quede varada en las rocas. O la garantía de remoción de restos, reflotar y sacar del agua una embarcación naufragada. Estos dos últimos siniestros pueden tener costes muy elevados, por lo que conviene tener un seguro que nos proteja en caso de necesidad.
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Al agua pato, con precaución

Las piscinas son una de las mayores atracciones del verano. Extender la toalla para tumbarse en el césped a tomar el sol y luego darse un chapuzón refrescante es una de las experiencias que esperamos con ganas durante todo el año. Sin embargo, no está exenta de riesgos y, por eso, no está de más que tomemos precauciones.
 
Aunque las leyes sobre piscinas comunitarias en las urbanizaciones cambian según la Comunidad Autónoma, hay varios asuntos importantes a tener en cuenta y que son comunes a todas las normativas, como la necesidad de cumplir con unas mínimas exigencias de salubridad, asegurarse de que el PH del agua o los niveles de cloro son los adecuados y velar por una adecuada conservación de la piscina.
 
También es importante mantener el recinto y las instalaciones en condiciones adecuadas para evitar accidentes y asegurarse de que los elementos de seguridad como cubiertas, vallas o alarmas están en buen estado. No está de más tener un botiquín con lo más básico previsto, porque no sería la primera vez que alguien sufre una insolación, alguna quemadura o cortes por cristales, ya que a veces la gente se olvida de recoger los vasos y botellas del césped.
 
Tristemente, todos los veranos hay que lamentar casos de personas ahogadas, en su mayor parte niños pequeños, que por algún descuido han resbalado, tropezado y luego caído a la piscina y la mayor parte de esos casos, podrían haberse evitado. Por eso es muy importante valorar la necesidad de contratar a un socorrista cuando se supera un número determinado de vecinos o según el tamaño y profundidad de la piscina, colocar vallas para que los más pequeños no se acerquen a las zonas donde más cubre o tener salvavidas o flotadores a mano por si surge la necesidad.
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Playa o montaña, pero con tu hogar a salvo

Las vacaciones son el momento más esperado del año y se disfrutan mucho más si sabes que dejas tu casa y todo su contenido en buenas manos. Lamentablemente, los amigos de lo ajeno aprovechan las vacaciones de los demás para intentar apropiarse de lo que no es suyo, por lo que las estadísticas de robos aumentan durante el periodo vacacional. Algunas de las recomendaciones que podemos seguir son no anunciar a terceras personas o en redes sociales que nos vamos de vacaciones, cerrar bien puertas y ventanas o usar el temporizador de luz. Pero si todo eso falla, la mejor solución es estar protegido con un buen seguro de hogar que responda en caso de ocurrir algo desagradable. Y nos indemnice-ce por la pérdida de los bienes sustraídos, el robo de dinero o joyas o los posibles desperfectos ocasionados en la vivienda o en el mobiliario.
 
Pero el robo no es el único susto que podemos llevarnos al volver a casa de vacaciones. Cuando el dueño de la casa está fuera, cualquier detalle, por pequeño que sea, desde una pequeña chispa, un apagón o una tormenta de verano pueden provocar incendios, inundaciones, plagas de insectos y un sinnúmero de inconvenientes que pueden amargarnos la vuelta a casa y hacernos olvidar rápidamente el merecido descanso del que hemos disfrutado durante unos cuantos días. Para evitar esto, lo mejor es tener una póliza que se comprometa a solucionar el desaguisado cuanto antes y que inicie las reparaciones pertinentes lo más pronto posible. Tener la casa y su contenido asegurados a todo riesgo harán que nuestra mayor preocupación al volver de vacaciones sea tener que poner unas cuantas lavadoras y enfrentarnos al día siguiente a la rutina.
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Tu negocio protegido con Seguros Multirriesgo

Ser empresario y tener un local abierto al público es estar constantemente en primera línea de fuego. Todos los días los pequeños comercios como oficinas, farmacias o despachos tienen que enfrentarse a riesgos muy difíciles de prevenir y que pueden provocar grandes disgustos. Desde pequeños daños en instalaciones eléctricas o tuberías hasta el robo de mercaderías, rotura de cristales o complicaciones atmosféricas, las calamidades cotidianas pueden suponer un enorme inconveniente para empresarios y trabajadores. Por no hablar de los costes adicionales e imprevistos que acarrean.
 
Afortunadamente, existen seguros que protegen al pequeño y mediano negocio en caso de eventualidades, por eso resulta recomendable contratar una póliza con una cobertura lo más amplia posible, que proteja tanto el local como su contenido. Una de las posibilidades que cubren la mayoría de estas pólizas es el seguro en caso de incendio, que puede cubrir tanto los daños ocasionados en el edificio como los desperfectos materiales en mercaderías, mobiliario, maquinaria o suministros afectados por la acción directa del fuego.
 
Otra de las grandes preocupaciones de los empresarios son los robos y asaltos, que suponen la pérdida de mercaderías, muebles y otros objetos de valor que se encuentran dentro del local en el momento del siniestro. En relación con el robo están también los daños producidos en cristales, vidrios y espejos, ya que en numerosas ocasiones los ladrones rompen los escaparates para entrar en el establecimiento. Sin embargo, no es la única razón por la que sería interesante contratar un seguro multirriesgo a este efecto, ya que pueden darse otras causas, desde accidentes fortuitos hasta actos vandálicos en la calle que provoquen daños en los cristales.
 
Los equipos electrónicos son otros de los grandes perjudicados en caso de accidentes comunes, desde apagones hasta cortocircuitos o inundaciones, por lo que sería interesante tenerlos asegurados. Tampoco sería descartable contratar un seguro de responsabilidad civil por daños a terceras personas, porque a veces, incluso con la mejor de las intenciones pueden darse situaciones imprevistas y desagradables. Así que, como dice el refrán, mejor prevenir que curar.
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¿Las aseguradoras tienen que registrar los horarios de sus empleados?

El pasado 12 de mayo entró en vigor la normativa que obliga a las empresas a registrar el horario de sus trabajadores. Esta obligación afecta lógicamente
a todos los que tengan empleados en nómina. En el caso de las empresas aseguradoras, al tener a la mayor parte de sus plantillas trabajando en oficinas, no debería presentar grandes problemas, ya que sus empleados no tienen por qué realizar horas extras de forma habitual. Sin embargo, hay una parte del personal asegurador, los comerciales, que realizan su labor fuera de la oficina y distribuyen su horario según las necesidades de sus clientes.
 
Esto, lógicamente, dificulta mucho la forma de contabilizar las horas de trabajo y cada empresa deberá encontrar la mejor manera de ajustarse a la nueva normativa. Además del coste técnico, esta medida puede suponer un gasto millonario en reclamaciones por horas extra, ya que las empresas que no lo cumplan se enfrentan a sanciones graves que pueden duplicarse si se reitera su incumplimiento.
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Las bicicletas son para el verano

Cuando llega el buen tiempo apetece disfrutar más de las actividades al aire libre y coger la bicicleta es una de las opciones más saludables y divertidas como alternativa al transporte en ciudad o como forma de disfrutar del tiempo libre, la naturaleza y el deporte.
 
Tanto si somos ciclistas habituales como si pedaleamos de forma más esporádica, es interesante preguntarse qué podría pasar si pinchamos una rueda en carretera o si dormimos tranquilos dejando la bici aparcada en la puerta de casa mientras los amigos de lo ajeno pasean tranquilamente por la calle. Un seguro de indemnización en caso de robo ayudaría a conciliar el sueño con más tranquilidad en estos casos.
 
Además, es raro el verano en el que las noticias no se hacen eco de algún ciclista atropellado en carretera y este incremento de la siniestralidad ha propiciado que la Administración modifique el Reglamento General de Circulación. Aunque no es obligatorio por normativa, resulta muy recomendable y tranquilizador saber que contamos con una cobertura que nos ampare como ciclistas y nos proteja en caso de accidente. Por no hablar de los daños que podamos ocasionar a terceros o si la maquinaria resulta perjudicada en caso de ocurrir un incidente no deseado.
 
Los siniestros de tráfico son el más grave de los trastornos que pueden ocurrir, pero existe la posibilidad de sufrir una avería lejos de casa, que podría solventar con comodidad o a otro ciclista. Un seguro de defensa de carretera o de responsabilidad civil en caso de golpear a un peatón o a otro ciclista. Un seguro de defensa y reclamación de daños sería muy útil para garantizar los gastos de reclamación a un tercero en el caso de que fuera éste y no el ciclista el que hubiera causado algún daño al asegurado o a su bicicleta. Para esto, lo mejor es consultar con nuestro corredor y analizar las mejores opciones para que en nuestro paseo en bicicleta vaya todo sobre ruedas.
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Preparando maletas

Por fin llega el verano, y con él, el momento de hacer planes de vacaciones. Playa o montaña, extranjero o turismo nacional, son muchas las opciones que se despliegan ante nuestros ojos en función de la disponibilidad de días y de presupuestos, pero también hace que nos preguntemos si merecería la pena contratar un seguro de viaje y, si lo hacemos, qué cubriría en caso de un percance desagradable.
 
En primer lugar, un buen seguro de viaje debería ofrecer cobertura médica en caso de enfermedad o accidente, especialmente si vamos a algún país extranjero. También sería interesante tener una cobertura legal en caso de demoras o cancelaciones injustificadas en el transporte, pérdidas de equipaje o protección contra hurtos y robos.
 
También es interesante revisar las cláusulas de las tarjetas de crédito o las del seguro médico privado en el caso de tenerlo, porque puede tener coberturas o asistencias que desconocemos y que puedan ser de utilidad. Así evitaremos duplicidad de competencias y ahorraremos tiempo y dinero. Tampoco hay que dar por hecho que por tener seguro médico en España vamos a tenerlo en cualquier país del mundo, porque no todos los países tienen acuerdos internacionales. En toda póliza hay restricciones y conviene leer siempre la letra pequeña para evitar sustos, porque nunca pasa nada hasta que pasa.
 
Para estar tranquilos, lo mejor es consultar con nuestro corredor y asegurarnos de si el precio del viaje incluye algún tipo de seguro o si es un extra que debemos pagar aparte. En muchos casos, no es obligatorio contratarlo con la agencia, pero sí sería aconsejable considerar una opción a nuestra medida y contratar el seguro que mejor se adapte a nuestras necesidades.
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En Banco no será el único en ofrecer un seguro de hipoteca

El Congreso de los Diputados aprobó el pasado 21 de febrero la nueva Ley Hipotecaria que regula los contratos de créditos inmobiliarios y que entrará en vigor el 16 de junio. Esta normativa regula la venta de seguros en el momento de constituir una hipoteca, pero también regula otros aspectos como obligar a los bancos a pagar más gastos.
 
Este texto establece que la entidad financiera ya no será la única que pueda ofrecer un seguro de hipoteca al cliente, sino que deberá aceptar pólizas de seguros externas que ofrezcan unas condiciones y un nivel de prestaciones equivalentes a las propuestas por ellos. Además, la nueva norma prohíbe que el banco cobre
gastos suplementarios al cliente por realizar un estudio comparativo para analizar estos seguros alternativos.
 
Esto supone una gran victoria para los consumidores, ya que, con el precio de los alquileres por las nubes y los tipos de interés por el suelo, son muchas las personas que se plantean adquirir una vivienda. Este nuevo marco de actuación otorga más libertad a los futuros hipotecados, ya que pueden elegir el seguro que más se ajuste a sus necesidades sin tener que estar vinculados al que les ofrece el banco.
 
Asimismo, la norma ofrece más información, transparencia y protección a los consumidores y permite que se ahorren la mayor parte de los gastos a la hora de constituir una nueva hipoteca. La nueva Ley también supone una ventaja para los bancos, ya que por fin cuentan con toda la información necesaria para presentar sus ofertas hipotecarias después de una época en la que ha habido relativa incertidumbre.
 
Otra de las ventajas que supondrá la nueva normativa para los consumidores es que esta Ley obliga a las entidades financieras a enviar el contrato un mínimo de diez días antes de su firma. Esto supone que el cliente podrá leer las condiciones y resolver las dudas que le surjan con tiempo y calma antes de tomar una decisión de tanto peso como es formalizar una hipoteca.