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Autónomos bien asegurados

Ser autónomo tiene sus ventajas: trabajas para quien quieres, disfrutas de independencia y eres tu propio jefe.
Sin embargo, también tiene inconvenientes, como la inestabilidad, el estar solo ante el peligro, que los fines de semana no son siempre para descansar o que ponerse enfermo puede suponer un gran inconveniente.
Aunque todos trabajen por cuenta propia, no es lo mismo tener un pequeño comercio de proximidad que ser arquitecto, fotógrafo o consultor, porque cada uno tiene necesidades propias y, por tanto, tiene que encontrar soluciones distintas. La Seguridad Social cuenta con un Régimen Especial para autónomos que incluye prestaciones de asistencia sanitaria, jubilación y maternidad,pero muchos profesionales deciden además seguir los consejos de un corredor de seguros, que los asesore sobre pólizas que complementen las prestaciones públicas.

Un ejemplo útil son los seguros que cubren los periodos de paro o baja por enfermedad, y que intentan compensar los ingresos, generalmente bajos, que cobra el autónomo del erario público cuando no puede ejercer su labor. En función del tipo de actividad que realice el trabajador, es interesante considerar un seguro de accidentes o de responsabilidad civil que lo proteja en caso de siniestro laboral, así como asegurar el transporte de mercancías o contratar un multirriesgo que proteja su local, en el caso de tenerlo.

Como es lógico, la salud es el bien más preciado de un autónomo y es importante protegerla con coberturas específicas según sus necesidades e incluso, valorar un seguro de vida, que permita garantizar la estabilidad económica de la familia en caso de fallecimiento o incapacidad laboral permanente.

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Conducir más seguros con neumáticos de invierno

Aunque en España no tenemos tradición de poner neumáticos de invierno como en otros países europeos, es una costumbre que podríamos considerar, y no sólo si transitamos por zonas de montaña o con riesgo de nieve o heladas. La DGT los recomienda para temperaturas menores a siete grados, independientemente de las condiciones climáticas.

El diseño de un neumático de invierno resulta más efectivo en situaciones de lluvia, nieve o hielo, ya que uno convencional pierde adherencia al suelo debido al endurecimiento de las gomas cuando las temperaturas bajan. Al tener más sílice en su composición, estos neumáticos son más blandos y flexibles y no se endurecen tanto con el frío, por lo que “agarran” mejor. Además, su dibujo más profundo y marcado asegura una mayor evacuación del agua y una mejor adherencia en suelos mojados y húmedos. En casos de seguridad al volante, no hay que escatimar y en caso de duda, lo mejor es consultar con nuestro corredor de confianza para asegurar nuestros neumáticos ante cualquier imprevisto.