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Caldear el ambiente en Otoño

Casi la mitad de los hogares españoles se calientan con gas natural cuando bajan las temperaturas, frente a un tercio que lo hace con butano, y el resto mantienen a raya el frío con gasóleo, propano o calefacciones eléctricas. En la mayoría de los casos, la caldera no sólo se utiliza para subir la temperatura, sino también para calentar el agua de la ducha,
por lo que es conveniente revisar periódicamente el aparato para evitar peligros si se encuentra en mal estado.

Una negligencia en el funcionamiento de la caldera o de la instalación puede aumentar la probabilidad de que se produzca una fuga de gas, una mala combustión o accidentes más graves como la explosión del aparato. Para evitarlo, es necesario cumplir con la legislación que exige una revisión de la caldera cada dos años máximo y otra inspección de la instalación de gas cada cinco años. El mantenimiento sirve además para revalidar la eficiencia energética, asegurar que las emisiones de gases no superen los límites permitidos y garantizar la seguridad del sistema.

El consumidor es responsable de estas revisiones y puede contratar a un profesional independiente o recurrir al servicio de mantenimiento que suelen ofrecer los propios fabricantes. Es importante recordar que no hay que dejar entrar en casa a nadie que no se presente correctamente acreditado y tampoco realizar pago alguno en el momento, ya que es habitual abonar el servicio junto con la factura del mes siguiente. Para una mayor tranquilidad podemos hablar con nuestro corredor de confianza y consultarle si es posible contratar una póliza específica para estos casos o si nuestro seguro de hogar incluye la reparación de daños materiales en caso de incidente.

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¿Dónde están los hogares más seguros?

Si está buscando una ciudad segura para vivir, San Cristóbal de La Laguna, Lugo, Santiago de Compostela, Irún y Salamanca, son los municipios que debería considerar entre sus primeras opciones. Estas son las poblaciones (con más de 50.000 habitantes) donde la probabilidad de padecer un robo en casa es, al menos, la mitad que en el conjunto de España, según el estudio que ha realizado UNESPA, la patronal de la industria aseguradora, a partir de las viviendas aseguradas que tenemos los españoles.
 
Si nos centramos en las poblaciones con más de 250.000 habitantes, destaca Palma de Mallorca, donde la probabilidad de sufrir un robo es un 44% menor que en el conjunto de España. El ranking de las más inseguras lo encabezan Madrid, seguida de Murcia, L’Hospitalet de Llobregat y Sevilla.
 
Hoy en día la mayoría de las personas optan por asegurar su vivienda, una de las inversiones más importantes que se realizan a lo largo de la vida. Sin embargo, el mero hecho de contratar un seguro de hogar no significa estar bien protegidos ante un robo. No todas las pólizas son iguales y cada hogar es distinto. Contar con un buen asesoramiento en el momento de la contratación del seguro nos ayudará a estar más tranquilos, porque sabremos que estamos bien asegurados también en el caso de que nuestra vivienda sea asaltada por los ladrones.
 
Si a pesar de disponer de precauciones como un sistema de alarma o una doble cerradura “última generación”, tiene la desgracia de llegar a casa y ver que alguien ha entrado en ella, estos son los primeros pasos que debería dar: en primer lugar, avise a la policía para denunciar lo sucedido lo antes posible. En el caso de que crea que puede haber alguien todavía en el interior, no entre, espere a que llegue la policía. Es importante tener la precaución de no tocar nada, ni cerrar puertas o ventanas que hayan sido abiertas, para no alterar las posibles pruebas; y, por último, pida consejo a su corredor de seguros, quien le informará del resto de pasos a dar -como confeccionar una lista con todo lo sustraído- y le ayudará a reclamar ante su aseguradora para que los trámites sean más sencillos.