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Contra la gripe, manos limpias

En plena epidemia de gripe en España y con una tendencia creciente de casos, puede ser oportuno recordar que un gesto tan sencillo como lavarse las manos
puede prevenir el contagio de este virus.
 
El virus de la gripe se disemina mediante las gotitas de saliva que la persona infectada expulsa al estornudar, toser o incluso hablar. Por tanto, el riesgo de infectarnos existe cada vez que nos acercamos a la persona enferma o tocamos una superficie contaminada por ella; así es como el virus llega a nuestras manos, y, al tocarnos la cara, los ojos o la boca, algo que hacemos constantemente sin apenas darnos cuenta, estaremos introduciéndolo en nuestro organismo, de ahí la importancia de lavarnos las manos, tanto para no contagiarnos como para no contagiar a otros. Cómo debe ser el lavado de manos
 
El lavado de manos correcto y frecuente es de tal importancia que diferentes organismos e instituciones, incluida la OMS, han publicado guías explicando, paso
a paso, el procedimiento a seguir. De forma resumida, sería:
 
1. Mojarse las manos con agua y depositar jabón suficiente.
 
2. Frotar las palmas entre sí, entrelazando los dedos para limpiar bien estos.
 
3. Frotar también la punta de los dedos y las uñas.
 
4. Frotar el dorso de las manos y las muñecas.
 
5. Abrir el grifo y enjuagar bien las manos.
 
6. Sacudir enérgicamente las manos para reducir la humedad y a continuación, secárselas bien con una
toalla limpia o papel.
 
7. Por último, cerrar el grifo sin tocarlo con las manos limpias.
 
La operación de enjabonado no debería durar menos de 20 segundos. En cuanto a cuándo lavarnos las manos, se recomienda hacerlo antes y después de manipular alimentos, tras ir al baño, antes de tocar a niños, ancianos, enfermos o personas con las defensas debilitadas, tras tocar dinero o llaves, cuando vengamos de la calle, etc.
 
Nos enfrentamos a microbios cada vez más resistentes y difíciles de tratar, por lo que adoptar medidas preventivas como un correcto lavado de manos cobra cada vez mayor importancia. Un gesto sencillo, pero muy eficaz, contra enfermedades infecciosas, no solo respiratorias sino las diarreicas, dermatológicas y oftalmológicas, entre otras.
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Llega el Otoño, es el momento de prevenir la gripe

En Otoño la naturaleza tiñe las hojas de colores rojizos, amarillos y ocres, todo un espectáculo con el que nos anuncia la llegada del frío… y de la gripe.
 
El virus de la gripe se contagia muy fácilmente de persona a persona por las gotitas de saliva que el infectado expulsa al hablar, toser o estornudar, o con las que impregna los objetos que toca. Prevenir su transmisión es muy complicado, pero podemos “ponérselo más difícil” adoptando sencillas medidas, siendo la primera, y más básica, mantener un estilo de vida y alimentación saludables que promueven el buen estado del sistema inmunológico, nuestro escudo natural.
 
Para evitar el contagio es fundamental cuidar la higiene, lavándonos las manos a menudo, especialmente tras viajar en transporte público o tocar superficies u objetos muy utilizados, y evitar llevarnos las manos a la cara, ya que nariz, boca y ojos son medios predilectos de entrada del virus.
 
Cuando salgamos al exterior, además de abrigarnos correctamente, debemos intentar respirar por la nariz -no por la boca- hasta llegar a un ambiente cálido, porque inhalar por la nariz evita que entren en nuestro organismo polvo y gérmenes y tiempla el aire antes de su llegada a los pulmones.
 
Finalmente, la vacunación es la mejor prevención para la gripe. Esta medida está especialmente recomendada para los mayores de 60 años, grupos de riesgo, y otros colectivos (estudiantes que comparten habitación, etc.). Los profesionales
de su seguro de salud le aconsejarán si la vacuna está indicada en su caso o en el de los suyos, así como cuál es el mejor momento para hacerlo.