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¡¡Pueblos en fiesta!!

Las atracciones de feria se convierten estos días en el centro de diversión y reunión de muchos pueblos de España. El hecho de ser itinerantes, de que continuamente se estén montando y desmontando, nos transmite cierta inseguridad. Y no es para menos, casi todos los años hay que lamentar incidentes y algún accidente grave, en ocasiones con el peor de los desenlaces.
 
Como recuerdan las asociaciones de consumidores, “la prevención es la mejor medida de seguridad” y debe comenzar por uno mismo. Debemos respetar, siempre, todas las normas de seguridad que indica el operador y si, en cualquier momento, observamos algún desperfecto en alguna de las atracciones hay que comunicarlo a los encargados o las autoridades municipales lo antes posible.
 
En cuanto a la propia atracción, nos deberíamos asegurar de que la licencia correspondiente -una especie de ITV de la instalación- se encuentre expuesta en un lugar visible. Todas las atracciones deben presentar un buen estado, sin desgastes o fisuras a la vista. Los elementos de seguridad (cierres, cinturones…) tienen que funcionar bien para cumplir con su objetivo. El personal de la atracción debe estar bien atento y ofrecer las explicaciones que sean necesarias para su seguridad. También son obligatorias las vallas de protección que separan al público de las atracciones. En el caso de notar alguna irregularidad, un encargado distraído, una instalación poco cuidada, quizás sea mejor probar en otra atracción.
 
En los últimos años, las autoridades municipales han intensificado su control sobre estas instalaciones, por lo que, sin olvidar estos pequeños consejos, ¡es el momento de disfrutar!
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Romerías y festejos… a caballo

Aunque las más conocidas son las andaluzas, en cada pueblo de España donde hay una ermita, una Virgen o Santo, suele haber una peregrinación y fiestas en su honor en las que los caballos ocupan un lugar protagonista.
 
Las romerías, como cualquier actividad organizada que congregue personas, deben estar cubiertas por un seguro de responsabilidad civil contratado por los organizadores, para hacer frente a los posibles daños personales o materiales que puedan sufrir los asistentes.
 
En cuanto a los caballos, la ley no obliga a contratar un seguro para ellos, pero, como en el caso de las mascotas, el dueño será el responsable de lo que ocurra, por lo que lo más conveniente será disponer de uno; especialmente si queremos que nuestro equino participe en un festejo donde se pueden producir incidentes lamentables como arrollamientos o vuelcos de carretas, entre otros.
 
Hay muchas opciones para proteger a los equinos (y de forma indirecta a sus dueños), pero elegir la más adecuada no es tan sencillo. Se puede asegurar un caballo siempre que vaya identificado con un microchip (legalmente lo deberían tener todos); por otro lado, la elección del mejor seguro dependerá de las funciones que vaya a desempeñar el caballo (paseo, doma, salto…), la edad (diferente entre hembras y machos), el tipo de transporte que se utilice en los traslados, la asistencia veterinaria con la que se desee contar, etc.
 
El asesoramiento de un corredor de seguros nos ayudará a todos a estar más tranquilos para disfrutar de las fiestas y de nuestros bellos amigos.