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Ese dron es una aeronave

Es probable que las compras del Black Friday, Cyber Monday o Navidad pongan a niños y adultos sin experiencia a los mandos de “vehículos aéreos no tripulados”, conocidos como drones. Como advierte la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), estos aparatos no son juguetes, sino aeronaves, por lo que se han establecido unas normas para hacer un uso responsable de los mismos, cuya infracción acarrea multas de hasta 225.000 euros:
 
– Hay que evitar volar sobre aglomeraciones de edificios, sobre personas, o de noche si la aeronave pesa más de 2 kg.
 
– Siempre hay que tener el dron a la vista, y no se puede elevar más de 120 m del suelo.
 
– Las condiciones meteorológicas deben ser adecuadas (sin niebla, lluvia o viento).
 
– Situarse a más de 8 kilómetros de aeropuertos, aeródromos, etc.; y nunca compartiendo un espacio donde se realicen otros vuelos a baja altura (zonas de parapente, paracaidismo, globos ultraligeros, planeadores, etc.).
 
Por supuesto, la mejor recomendación es volar estos aparatos adoptando todas las medidas de seguridad y, en el caso de los menores, siempre bajo la supervisión de un adulto. Aun así, siempre podría producirse algún accidente, por ejemplo, que perdiéramos el control de la aeronave, hiriendo a alguna persona o provocando daños materiales por los que deberíamos responder. Por ello resulta aconsejable disponer de un seguro de responsabilidad civil que nos cubra ante estas eventuales situaciones.
 
Su corredor de seguros puede ayudarle a conocer las opciones disponibles si el uso es recreativo, así como las exclusiones importantes que existen, y si los desperfectos que pudieran ocurrir en su aeronave, dentro de su hogar, podrían ya estar cubiertos por alguno de sus seguros actuales.