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Imprescindibles para la montaña

La templada temperatura de septiembre hace de este un mes ideal para lanzarse a la práctica de deportes de montaña. Actividades como el alpinismo, senderismo, escalada, carrera de montaña, etc… se desarrollan en un entorno agreste y de gran belleza; nos conectan a la naturaleza, pero el aislamiento y la dureza de la montaña conllevan riesgos que nos obligan a extremar las precauciones.
 
La mayor parte de los accidentes se deben a fallos humanos, por ello la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada recomienda un código de seguridad con cinco puntos imprescindibles para todos los que se inicien en alguna actividad de montaña: revisar la previsión meteorológica, preparar muy bien el itinerario, equiparse correctamente, conocer los límites de uno mismo y dejar dicho a alguien nuestros planes e itinerario.
 
Por su parte, la Guardia Civil, tras los numerosos accidentes registrados este verano, añade estos consejos: ir acompañado, saber primeros auxilios e incluir siempre en el equipo una linterna, un impermeable, un chaleco reflectante y una manta térmica, aunque esté anunciado buen tiempo y no se piense hacer noche, así como llevar el teléfono móvil con la batería completamente cargada.
 
En función del deporte, el destino o la edad, un seguro de accidentes, de viaje, o una combinación de ambos, se convierten en imprescindibles para ir bien preparados. Por ejemplo, sin seguro, si se perdiera o tuviera un accidente, podría ser necesario un rescate en helicóptero, cuyo coste (3.500 a 5.000 € en España y hasta el doble en el extranjero) tendría que pagar de su propio bolsillo de
considerarse que ha habido imprudencia. También debería estar contemplada la posibilidad de un accidente con las peores consecuencias, porque, como le advertiría su corredor, habitualmente, el seguro de vida no cubre los siniestros ocasionados por la práctica de deportes de riesgo.
 
Aficionado o experto en la materia, nadie está libre de sufrir un accidente. Si está pensando en iniciarse en una actividad de montaña, consulte a su corredor. Aunque inesperado forme parte del espíritu de aventura- sentirse más seguro no le quitará emoción, muy al contrario, contribuirá a disfrutar plenamente de ella.
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El seguro de vida, una inversión de futuro

Tras las vacaciones de verano sentimos que iniciamos un nuevo año, toda una oportunidad para poner el contador a cero e introducir mejoras en nuestra vida. Nos fijamos buenos nuevos propósitos: comer mejor, hacer deporte, aprender un idioma, reciclarnos profesionalmente… También puede ser el mejor momento para preguntarnos si nosotros y los que más queremos estamos protegidos ante el azar en la vida.

Un refrán dice que “el hombre propone y Dios dispone”. Hacemos nuestros planes, pero en ocasiones estos se truncan. Un repentino accidente o una enfermedad grave pueden cambiarlo todo, pero no solo porque se pueda producir el peor desenlace, perder la vida, sino porque pueda derivar en una invalidez que nos impida desarrollar nuestra actividad profesional habitual, de cualquier tipo, o incluso que requiera cuidados especializados.

No podemos evitar ni dulcificar el dolor por la pérdida de un ser querido, pero sí podemos evitar que los problemas económicos sobrevenidos acrecienten aún más la angustia de esos momentos, ya que la vida no se detendrá para el resto del mundo, las facturas seguirán llegando puntualmente y sin los ingresos habituales será más difícil hacer frente a la hipoteca, a los colegios, la universidad o desarrollar cualquier otro proyecto.

De este modo, un seguro de vida que cubra tanto el fallecimiento como la incapacidad se convierte en una inversión de futuro y en una herramienta de previsión y planificación financiera para ayudar a los nuestros -o a nosotros mismos si nos convirtiéramos en dependientes- a continuar viviendo y llevar a cabo los planes trazados.

Sin embargo, contratar un seguro de este tipo, que realmente nos aporte la tranquilidad que buscamos, no es un mero trámite ni consiste en rellenar un cuestionario. Podemos tener circunstancias diferentes, ya sea de trabajo, actividades de ocio, estado de salud, etc…, y no todas las pólizas tienen las mismas coberturas. Se han dado casos en que un accidente de submarinismo o un mero paseo en bicicleta no estaban cubiertos por la póliza, por lo que, para evitar sorpresas desagradables cuando el seguro se hace más necesario, conviene hacer las cosas bien y contar con el asesoramiento de nuestro corredor, el mejor experto en seguros.

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¡¡Pueblos en fiesta!!

Las atracciones de feria se convierten estos días en el centro de diversión y reunión de muchos pueblos de España. El hecho de ser itinerantes, de que continuamente se estén montando y desmontando, nos transmite cierta inseguridad. Y no es para menos, casi todos los años hay que lamentar incidentes y algún accidente grave, en ocasiones con el peor de los desenlaces.
 
Como recuerdan las asociaciones de consumidores, “la prevención es la mejor medida de seguridad” y debe comenzar por uno mismo. Debemos respetar, siempre, todas las normas de seguridad que indica el operador y si, en cualquier momento, observamos algún desperfecto en alguna de las atracciones hay que comunicarlo a los encargados o las autoridades municipales lo antes posible.
 
En cuanto a la propia atracción, nos deberíamos asegurar de que la licencia correspondiente -una especie de ITV de la instalación- se encuentre expuesta en un lugar visible. Todas las atracciones deben presentar un buen estado, sin desgastes o fisuras a la vista. Los elementos de seguridad (cierres, cinturones…) tienen que funcionar bien para cumplir con su objetivo. El personal de la atracción debe estar bien atento y ofrecer las explicaciones que sean necesarias para su seguridad. También son obligatorias las vallas de protección que separan al público de las atracciones. En el caso de notar alguna irregularidad, un encargado distraído, una instalación poco cuidada, quizás sea mejor probar en otra atracción.
 
En los últimos años, las autoridades municipales han intensificado su control sobre estas instalaciones, por lo que, sin olvidar estos pequeños consejos, ¡es el momento de disfrutar!
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Con paso firme y seguro

Los pies suelen ser los grandes olvidados. La mejor forma de ponerlos a punto es una sesión de quiropodia, un tratamiento podológico que sirve para eliminar callosidades y tratar alteraciones en las uñas de los pies. De esta forma, los preparamos para afrontar la época en la que más se resienten, el verano, por el hecho de llevarlos al aire y expuestos a altas temperaturas, lo que puede provocar problemas de sequedad o quemaduras, si no se usa la hidratación o cremas protectoras solares adecuadas.
 
Como norma general, los podólogos recomiendan, si es posible, no caminar descalzos en piscinas o superficies húmedas porque aumenta el riesgo de contraer el virus del papiloma o infecciones por hongos, como el pie de atleta; además de posibles heridas y cortaduras como consecuencia de pisar vidrios o astillas, unas lesiones que se infectan muy fácilmente.
 
Podríamos pensar que las chanclas y las sandalias son los imprescindibles del verano. Sin embargo, su uso continuado también puede poner en riesgo nuestra salud; la falta de sujeción y el ser demasiado planas nos pueden provocar lesiones en el propio pie, como la dolorosa fascitis plantar, en tobillos, rodillas e incluso espalda; o derivar en problemas de tendones y articulaciones. Realmente, las chanclas están indicadas solo para salir del agua o en las duchas y baños públicos, nunca para caminar.
 
Los expertos afirman que el calzado más adecuado para el verano es aquel que deje transpirar el pie, que esté fabricado en fibras naturales, tenga sujeción, y que sea cómodo y flexible. Ante cambios de color en las uñas de los pies, dolor o picor en los dedos, planta o talón, lo más seguro para usted será no esperar y acudir cuanto antes a un especialista, ya sea un podólogo o un dermatólogo. Si se está planteando contar con un seguro de salud, su corredor le aconsejará aquel que más se ajuste a sus necesidades.
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¡¡Coches on fire!!

Uno de los momentos más temibles del verano es cuando tras realizar un recado, volver de la playa o para reanudar nuestro viaje, nos enfrentamos al momento de introducirnos en un coche aparcado bajo un sol de justicia.
 
Y es temible porque con una temperatura exterior de 35ºC, y al sol, el interior de nuestro coche puede alcanzar los 55ºC, y esto sin mencionar los asientos, el volante o el salpicadero que puede llegar hasta los 75ºC, ¡una temperatura apta para cocinar alimentos! Esto implica poder sufrir un golpe de calor o incluso quemarnos la piel con el volante o al sentarnos sobre la tapicería.
 
Para evitar esta situación, el primer consejo -obvio- es intentar aparcar a la sombra, algo que no siempre es posible, pero hay pequeños consejos que pueden ayudarnos a aliviar este problema.
 
Así, una medida muy efectiva es colocar, correctamente, un parasol en el parabrisas delantero. Según un estudio de RACE, conseguirá que el coche se caliente unos 11ºC menos que si no lo hubiéramos puesto, y también rebajará ¡hasta en 30ºC! la temperatura del salpicadero, el volante…
 
Si colocamos parasoles también en el parabrisas trasero y en las ventanas laterales lograremos frenar aún más la incidencia de la radiación solar y con ello la subida de temperatura del vehículo, además de proteger nuestro coche del desgaste del calor y el sol.
 
Una medida a considerar, si la tapicería es oscura y de piel, es cubrir los asientos con fundas o telas de colores claros y de algodón, al menos durante la época estival.
 
En cuanto a la forma de bajar rápidamente la temperatura del coche, un truco sencillo, pero muy efectivo, consiste en bajar completamente la ventanilla de la puerta del copiloto, y, a continuación, abrir y cerrar la puerta del conductor como si se tratara de un abanico. Este gesto, que expulsa el aire caliente del coche, puede lograr un descenso de 10ºC en poco más de un minuto.
 
Una vez ya con el aire acondicionado conectado para mantener el interior entre los 21 y los 23ºC, es el momento de iniciar el trayecto. Y recuerde, en verano, revise el buen estado del aire acondicionado del coche, ¡es cuando no puede fallarnos!
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¿Seguros de viaje? Sí, gracias.

Reservar nuestro viaje con antelación nos permite volar al extranjero en mejores condiciones económicas y asegurarnos disponibilidad en ese hotel que nos habían recomendado, esa excursión tan apetecible… De modo que preparamos nuestro viaje con ilusión, poniendo en marcha la cuenta atrás para las deseadas vacaciones.
 
Nada debería salir mal, sin embargo, como dice el refrán: “Más vale prevenir…”, pero ¿qué podría enturbiar nuestras vacaciones?
 
Cambio de planes. Cuando contratamos nuestro viaje, desconocemos si llegado el momento, surgirá una circunstancia que nos impida llevarlo a cabo. Ya sea por un feliz motivo, como una oportunidad laboral, un embarazo que aconseje reposo, o porque de repente surja una complicación laboral o un familiar precise hospitalización. Por ello, y sobre todo si se trata de un viaje que representa un importante desembolso económico, conviene asegurarse de que recobraremos los importes ya pagados (avión, hotel, entradas…).
 
Salud. Los percances relacionados con la salud son los más habituales que reportan los asegurados (el 40% de ellos, según Unespa), y es que, si la Ley de Murphy se cumple, podemos sufrir una caída, una caprichosa apendicitis, etc. En función del país que visitemos, contar con una buena cobertura médica resulta esencial. Sería el caso de Estados Unidos, Tailandia y muchos otros países donde la sanidad constituye casi un lujo. Recientemente, la prensa se hacía eco de un ejemplo claro: los padres de un joven español accidentado en Indonesia, sin seguro de viaje, tuvieron que solicitar un préstamo para abonar los 36.000€ que el hospital exigía para operar y salvar la vida del joven.
 
Pérdida, deterioro o robo del equipaje. Un clásico de los viajes aéreos es cuando nosotros llegamos a nuestro destino, pero nuestro equipaje, no, o no llega “íntegro”. Cada día se pierden 10.000 maletas en los aeropuertos europeos, un buen motivo para contar con un seguro con el que cubrirse ante cualquier imprevisto.
 
Hay más factores por los que el seguro se convierte en nuestro mejor compañero de viaje: si fuera necesario adelantar el regreso, si causamos un accidente o tenemos algún problema para el que necesitamos asistencia jurídica…
 
Si quiere viajar con la tranquilidad de contar con un seguro de viaje que le respalde y atienda ante casi cualquier contingencia y desde el primer momento, no dude en consultar a su corredor de seguros sobre cuál es la mejor opción para el viaje que se propone realizar.
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Protagonistas del Seguro

El seguro está presente en todas las facetas de nuestra vida, y es esencial para que la sociedad funcione tal y como la entendemos. Es el principal responsable de nuestra tranquilidad porque ayuda a las personas, a las empresas y a las instituciones a protegerse ante todo tipo imprevistos, realizando “una labor constante y de gran magnitud” como pone de manifiesto la patronal del seguro, UNESPA, en su último “Informe Estamos Seguros 2017”, el cual revela cifras desconocidas y sorprendentes de la actividad aseguradora.
 
Por ejemplo, ¿sabía que, cada hora, las aseguradoras devuelven, de una u otra manera, 5,2 millones de euros que sus clientes habían perdido a causa de incidentes?, ¿que los españoles invierten 4,50 euros de cada 100 que gastan en seguros?, ¿que el seguro de salud atiende a 11,5 millones de clientes? ¿que casi la mitad de los españoles tiene un seguro de decesos? o ¿que la demanda de servicios que encauza el seguro genera entre 550.000 y 600.000 puestos de trabajo?…
 
Podríamos continuar dando datos interesantes, casi hasta el infinito, porque siendo conscientes -o sin serlo-, todos estamos siendo “protagonistas” de estas estadísticas en algún momento de nuestra vida. Es un hecho que gracias al apoyo del seguro logramos la confianza que necesitamos para seguir adelante en nuestro día a día.
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En moto, la edad no importa

Las motos son una fórmula para moverse ágilmente… también con niños.
 
Según la DGT, a partir de los 12 años un niño puede ir de pasajero en estos vehículos, siempre y cuando tenga la altura necesaria para colocar los pies en las estriberas laterales, a fin de poder mantener el equilibrio en las curvas. Si el conductor es el padre, la madre, el tutor o un adulto autorizado por ellos, la ley hace una excepción, permitiendo también a los mayores de 7 años viajar con ellos en la moto. En todo caso, siempre deberá tratarse de una moto homologada para pasajeros, usar casco, montar a horcajadas y detrás del conductor.
 
Que sea legal no quiere decir que sea seguro. Por mucho que se explique a un menor, antes de subir a la moto, lo que tiene que hacer en cada curva, cómo agarrarse o cómo debe acompañar los movimientos del piloto, su reacción ante una situación adversa puede complicar la situación. Por ello, la DGT insiste en la importancia de realizar una conducción suave, al acelerar, al frenar o cambiar de marcha, y asegurarse de que el menor va bien apoyado y sujeto, si es necesario, colocando un asiento para niños o un respaldo.
 
Por otro lado, desde los 15 años está permitido conducir un ciclomotor, a partir de los 16, motos de hasta 125 cc. Estos menores, a su vez, pueden llevar un pasajero mayor de 12 años. ¿Qué pasa si su hijo le coge la moto sin su permiso? ¿Y si la moto no está homologada para llevar pasajeros y decide llevar a un amigo? ¿Cubre su póliza, sin excepciones, al acompañante? Si tiene un adolescente, todas las precauciones son pocas. Su corredor dará respuesta a sus preguntas y le ayudará elegir la mejor opción para asegurar su moto y al motero “en potencia”.
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La “nueva” ITV

La patronal de la ITV (Inspección Técnica de Vehículos) asegura que esta inspección oficial evita, cada año, cerca de 5.000 accidentes, 170 muertes y 11.000 heridos al año; y a partir de ahora, podría evitar un número superior: el pasado 20 de mayo entró en vigor la nueva normativa que regula la Inspección Técnica de Vehículos (ITV), convirtiéndola en un examen más exhaustivo y exigente en términos de seguridad y de prevención de la contaminación; a continuación, recogemos los principales cambios que establece:
 
Revisión de la Centralita. Quizás la novedad más reseñable. El técnico controlará la centralita del coche, mediante el conector OBD, para comprobar que no ha sido manipulada, así como su correcto funcionamiento. La intención es que este diagnóstico sirva pronto para revisar también el buen estado de los sistemas de seguridad (frenos ABS, airbag, etc.).
 
Estos tests electrónicos se realizarán en modo de prueba, y, por tanto, no serán vinculantes hasta el 10 de septiembre de este año. A partir de esta fecha habrá que ver si sube el número de “suspensos” de la ITV.
 
Adelanto de la ITV: Se podrá adelantar la inspección hasta 30 días antes de la fecha de caducidad, sin “perder días” de vigencia para la siguiente. Por ejemplo, si tuviéramos de plazo hasta el 25 de julio de 2018 para pasar la inspección y lo llevábamos un mes antes, el día 26 de junio, la siguiente ITV, mantendría la fecha de vencimiento original del 25 de julio.
 
Elección de centro: Después de recibir un informe desfavorable, podemos elegir en qué estación ITV queremos pasar la segunda revisión en la que buscaremos el aprobado.
 
Resultado de la Inspección: A partir de ahora solo hay tres resultados posibles: Favorable, Desfavorable (defectos graves) o Negativo (inhabilitado para conducir), desapareciendo el resultado “Favorable con defectos leves”.
 
Para pasar la ITV “a la primera”, los expertos recomiendan realizar, a lo largo del año, un mantenimiento adecuado del vehículo, revisar y arreglar los pequeños desperfectos y averías como las luces fundidas, etc., llevar el vehículo limpio -lo que denota cuidado-y revisar a conciencia los neumáticos, entre otros. Además, no olvide que en la entrada le solicitarán la acreditación de que cuenta con el seguro obligatorio en vigor.
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En la piscina cuida también tu salud

En verano, las piscinas nos permiten nadar, tomar el sol, divertirnos, refrescarnos…, pero no todo son ventajas. Las cloraminas, un compuesto tóxico que se forma al combinarse el cloro con restos orgánicos (sudor, saliva, orina) presentes en el agua, son irritantes para nuestros ojos y nuestra piel e incluso pueden agravar problemas respiratorios.
 
Para que la piscina sea solo una experiencia gratificante, es aconsejable tener en cuenta unas sencillas medidas:
 
👀 Ojos: las gafas de natación -las hay graduadas e incluso con filtro solar- son el mejor freno a una conjuntivitis por irritación o una potencial infección ocular. De no utilizarlas, es importante, después del baño, lavarse los ojos con agua fresca; y fuera del agua, unas gafas de sol, con lentes de buena calidad, nos protegerán frente a las radiaciones ultravioleta.
 
👂Oídos: los baños prolongados propician la aparición de la otitis externa, también conocida como otitis del verano. Para prevenir esta dolorosa afección, además de espaciar los baños, algo de lo que seguro nos costará convencer a los más pequeños, hay que secar suavemente los oídos con la ayuda de una toalla y un dedo. Nunca se debe utilizar bastoncillos para secar o limpiar el oído, porque, como es sabido, pueden dañar el oído, ni insistir en eliminar la cera, que protege al oído frente a infecciones.
 
Para aquellos que padecen otitis con frecuencia, lo más recomendable es la utilización de tapones de silicona a medida; otra opción podría ser el uso de alcohol boricado, la misma sustancia profiláctica que utilizan los buceadores después de sus largas inmersiones.
 
🖐 Piel: El objetivo primordial es no sufrir quemaduras solares, para ello, conviene aplicar con frecuencia (cada dos horas y/o después de cada baño) un protector solar adecuado, evitar la exposición al sol en la horas centrales del día, y “buscar” la sombra lo máximo posible.
 
Por último, para mantener nuestra piel sana, lejos de los temidos hongos, la clave es ducharse siempre después del baño, secarse con la toalla, y evitar andar descalzos por las zonas más húmedas de la piscina (borde, duchas).
 
Si pese a las precauciones tenemos algún incidente, o para consultar la mejor forma de protegernos frente a los efectos no deseados de las apetecibles piscinas, nuestro seguro médico nos ayudará a tener una rápida respuesta del especialista.