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La cuota de autónomo subirá 50 euros al año

Los Presupuestos Generales del Estado para 2018 aprobados este martes por el Consejo de Ministros han determinado una inversión de 520 millones de euros para las mejoras contempladas en la Ley de Autónomos, pero también un incremento de 4 euros mensuales en la cuota de autónomos a partir del mes de julio, por lo que aquellos profesionales que coticen por la base mínima pasarán a pagar 279 euros al mes, en lugar de 275 euros.

La base mínima de cotización (actualmente en 919,80 euros al mes) se verá incrementada en un 1,4%, al igual que la máxima (que se sitúa en 3.751,20 euros). Esta medida, pactada ATA, va en la línea de los últimos años, en los que se ha actualizado de media la base mínima con un incremento del 1,5%. Los Presupuestos Generales del Estado cubrirán con esa partida de 520 millones de euros las bonificaciones de la Tarifa Plana, así como las bonificaciones por conciliación, cuidado de hijos y dependientes y deducciones fiscales por gastos de manutención, entre otras. “Esta subida que ATA ha pactado con el Gobierno supone menos de la mitad de lo que se subió la base mínima en 2017, que fue del 3%”, ha señalado el presidente de ATA.

Las bases máximas también subirán un 1,4% cuando se aprueben los presupuestos. Lo que no se moverán serán las bases de los autónomos societarios. Además, y tal y como establece la nueva Ley de Autónomos, las actualizaciones de la cuota se negociarán con las organizaciones de autónomos, como se ha hecho ahora para las bases de los autónomos persona física, quedando desligada del incremento de la subida del Salario Mínimo Interprofesional. “Son los presupuestos que más han incrementado el gasto, uno de los mayores de los últimos años con un gran impacto en sectores de la sociedad con un menor nivel de renta como los pensionistas, y que tiene una importante dotación presupuestaria para los autónomos”, se ha señalado desde ATA.

Por último, el presidente de esta organización, Lorenzo Amor, ha indicado que esperan que los PGE consigan “pasar el trámite parlamentario” y se apruebe para así “poder continuar con el crecimiento de la economía y la mejora del empleo”.

Estos son los seguros que no puede dejar de tener un autónomo

Los numerosos riesgos derivados de la actividad laboral por cuenta propia obligan a estos trabajadores a cubrirse las espaldas con seguros para cubrir eventualidades como bajas laborales, accidentes o RC.
 
En palabras del José Manuel Inchausti, CEO de Mapfre en Iberia, durante su intervención en una reciente jornada técnica sobre los riesgos que afectan a los trabajadores autónomos organizada por Fundación Mapfre y Cepyme, las necesidades de protección de los autónomos abarcan cuatro ámbitos: el de los riesgos de las personas de la empresa, entre los que destacan las consecuencias de los accidentes del trabajo y enfermedades profesionales; el de la responsabilidad civil y, cada vez más, la responsabilidad civil medioambiental; el del patrimonio, y el de los riesgos sobre los ingresos derivados de la eventual paralización de la actividad por un siniestro en las instalaciones, así como los posibles impagos de las ventas que realizan a crédito.
 
Así las cosas, según un estudio de Rastreator, algunas de las coberturas más importantes que un autónomo debe tener son:
Baja laboral: Ya que una enfermedad o accidente que imposibilite a un trabajador por cuenta propia realizar su trabajo temporal o permanentemente puede traducirse en una considerable pérdida de ingresos.
 
Jubilación: La pensión pública a recibir depende de las cotizaciones y, dado que por norma general los autónomos cotizan menos que los asalariados, la cuantía de la pensión de jubilación tiende a ser menor, por lo que es muy conveniente contar con un plan de pensiones.
 
Accidentes: Depende del tipo de actividad y de si ya se tienen contratadas otras pólizas que cubran el mismo riesgo (como, en ocasiones, un seguro de incapacidad laboral temporal o de baja laboral). Estas pólizas compensan la falta de ingresos derivada de no poder trabajar por culpa de un accidente.
 
Responsabilidad Civil: En muchas actividades es obligatorio, pero sea como sea siempre es recomendable contar con una protección frente a los perjuicios que nuestra actividad pueda causar a terceros.
 
Salud: Algunas compañías incluyen coberturas especiales para autónomos, como farmacia, desempleo, incapacidad, coberturas dentales o subsidios por hospitalización. Además, estos seguros ofrecen ventajas fiscales.
 
Vida: para que sus familiares y/o sucesores estén cubiertos en caso de fallecimiento del autónomo, ya que la pensión de viudedad y orfandad suele ser menor para los familiares de autónomos que de otros trabajadores. También presentan ventajas fiscales.
 
Coberturas específicas para el negocio: transporte de mercancías, multirriesgo comercio, etc.
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¿Se aseguran los autónomos menos de lo que les convendría?

Los autónomos tienen un nivel de aseguramiento inferior al que corresponde a su desprotección y los riesgos que soportan. Los seguros con mayor índice de penetración en este colectivo son los seguros de Vida y planes de pensiones.

El colectivo de autónomos es uno de los más desprotegidos, y de los que más patrimonio personal ponen en riesgo a la hora de realizar su actividad, dado su carácter emprendedor. Es, por tanto, uno de los colectivos que más necesidad tienen de asegurarse para protegerse. Sin embargo, esto choca con la escasa cultura de aseguramiento que todavía arrastra el tejido productivo de nuestro país. Según el estudio ‘ADN del emprendedor’, el 17 % de las pymes españolas solo contrata la cobertura básica o la que exige la ley en las distintas modalidades de seguro, al infravalorar el riesgo y la necesidad de asegurarse.

Cabe destacar que uno de cada cinco trabajadores españoles es autónomo, por lo que este colectivo representa el 17 % de la población ocupada, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). De los 3,3 millones de empresas registradas en España, el 84 %, es decir, 1,8 millones, están encabezadas por un autónomo. Y de ellos, un millón son empleadores.

Según ha explicado José Manuel Inchausti, CEO de Mapfre en Iberia, durante su intervención en una reciente jornada técnica sobre los riesgos que afectan a los trabajadores autónomos organizada por Fundación Mapfre y Cepyme, las necesidades de aseguramiento de este colectivo abarcan todos los campos del seguro (patrimoniales, RC, previsión para el futuro, personas, familiares…), lo que empuja a las compañías a ofrecer a estos trabajadores soluciones con un enfoque integral.

De acuerdo con el último Informe Estamos Seguros de Unespa, los seguros de Vida y planes de pensiones tienen mayor penetración entre los autónomos, con un 40,6 %, que entre los empleados por cuenta ajena, con un 39,7 %; los jubilados, con un 11,6 %, y los parados y otros, con un 15,1 %, según datos de la Encuesta Financiera de las Familias.

En lo que se refiere a la distribución por productos, “si se sigue tomando el PPA como termómetro de la previsión de la jubilación, se ve que éste alcanza las cotas más elevadas entre empresarios y profesionales liberales. Aunque se podría pensar que entre autónomos y comerciantes podría registrar niveles parecidos, en realidad no es así”, revela el informe. “Los autónomos son básicamente proclives a adquirir productos que les protegen frente a riesgos como la muerte, la invalidez, etcétera”, señala. Así, en la distribución de los compradores del seguro de Vida por productos y profesiones, obtenemos que la categoría de autónomos y comerciantes presenta un 74,8 % en cobertura por fallecimiento, un 4,9 % en PPA, un 4,2 % en ahorro en capital, un 4,2 % en ahorro en renta, un 7 % en PIAS y un 4,9 % en SIALP.

El 65% de los autónomos no confía en poder mantener el nivel de vida tras la jubilación

El 65% de los autónomos confía poco o nada en poder mantener un nivel de vida similar al que lleva en la actualidad cuando se retire, según el Estudio de Preparación para la Jubilación 2016, de Aegon. El 21% considera estar “algo seguro” de poder disfrutar de un retiro cómodo. El 12% tiene la certeza de poder llevar un estilo de vida similar al de ahora durante su jubilación, y el 3% restante, ni siquiera lo sabe. Esta inseguridad de los autónomos españoles con respecto a su retiro viene condicionada por el nivel de ingresos que esperan tener durante su jubilación. Sólo un 30% espera tener unos ingresos similares a los actuales (entre un 80 y 100% del total); el 36% espera ganar menos de un 60% de sus ganancias en la actualidad; un 22% piensa que podrá disponer entre el 60 y el 80% de sus ingresos presentes y sólo el 12% restante cree que percibirá más de lo que está percibiendo durante su etapa en activo. Sin embargo, la preocupación de los autónomos sobre su jubilación no se corresponde con su nivel de ahorro. El nivel de ahorradores habituales (32%) en el colectivo de los autónomos es 5 puntos superior al de la media española. Por su parte, el 19% afirma que solo ahorra ocasionalmente para su jubilación mientras que el 22% reconoce que ahorró en el pasado pero que no lo hace en el presente. Finalmente, un 21% de los autónomos españoles se etiquetan como aspiracionales: tienen planeado ahorrar para su jubilación pero todavía no han empezado a hacerlo. El 8% restante, igual que la media española, no planifica absolutamente nada su retiro. Los autónomos españoles consideran que la pensión pública será un 57% del total de sus ingresos durante la jubilación, 7 puntos menos que la media española. Y confían mucho más que el resto de la media española en sus ahorros personales (32%) como fuente recurrente de ingresos durante su retiro, mientras que el 11% restante provendría de planes de pensiones privados. El 26% de los autónomos afirma tener un “plan alternativo” (ahorros, ayuda del cónyuge, pensión del gobierno o herencia) al que recurrir si se diera el supuesto de que no pudieran seguir trabajando antes de alcanzar su edad de jubilación. El 33% de los autónomos españoles ya se plantea una jubilación flexible en la que compatibilizar su pensión de jubilación con un trabajo a tiempo parcial. Por su parte, el 3 37% del colectivo, frente al 48% de media española, tiene planeado dejar de trabajar inmediatamente una vez alcance la edad necesaria para jubilarse mientras que 18% seguiría trabajando activamente con un horario laboral completo. Por último, el 12% restante todavía no se ha planteado cómo será su transición a su retiro.