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Viajes compartidos, pero seguros

En los últimos años, a consecuencia de la crisis, han surgido distintas opciones de economía colaborativa destinadas a ahorrar gastos, incluso en los viajes. Como conductor o como pasajero, puede que usted u otro miembro de su familia sean habituales del carpooling, una forma de viajar utilizando un vehículo compartido con otras personas para realizar un determinado trayecto, de forma puntual o periódica. Esta iniciativa de compartir vehículo no es nueva, encontramos ejemplos de ella en la Alemania de los años 20 o en Estados Unidos, por la crisis del petróleo; la diferencia es que ahora los viajeros se ponen en contacto a través de plataformas digitales gratuitas.
 
Se trata de una modalidad que sigue creciendo en número de usuarios. La empresa más conocida del mercado anunciaba que en las últimas Navidades de 2018 se habían realizado 9.000 trayectos distintos utilizando esta opción, un 14% más que en el año anterior.
 
El carpooling beneficia a quienes necesitan compartir gastos, a quienes prefieren no viajar solos o necesitan ser relevados al volante en los trayectos más largos, y es una opción más favorable para el medio ambiente y el tráfico. No obstante, no hay que perder de vista que, con esta alternativa, algunos conductores, sin ser conscientes de ello, han hecho de su vehículo personal un “medio de transporte” para terceros.
 
Si es usted usuario y comparte su coche en estos viajes, su corredor de seguros le ayudará a decidir cuál es el seguro que más le conviene, porque, aunque su póliza cubra los daños a terceros, si aumenta el número de ocupantes habituales de su vehículo, los riesgos también se incrementan. Viajamos con desconocidos por lo que, para hacer frente a reclamaciones por lesiones u otra consecuencia fatal, podría ser necesario tener una cobertura de responsabilidad civil mayor de lo habitual, defensa jurídica, más cobertura médica, etc.
 
Si es usted pasajero de esta modalidad de desplazamiento, entonces le aconsejamos que se cerciore de que el conductor cuenta con los seguros necesarios,
no hay que asumir que los tiene. Si no quisiera mostrárselos, es mejor que no suba a ese vehículo, porque viajar sin seguridad es un riesgo que no merece la pena.
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¡Fuego! ¿Qué hacer?

Según el último “Estudio sobre víctimas de incendios en España”, en 2017 se produjo una media de 63 fuegos diarios, con un fatídico resultado: 144 fallecidos.
 
Los fallos eléctricos -aparatos, enchufes y regletas- seguidos por los aparatos productores de calor y las fugas de gas están detrás de la mayoría de estos accidentes. Respecto a los lugares donde se originan con mayor frecuencia, son los salones, dormitorios y cocinas, por ello, los técnicos aconsejan instalar en estas estancias detectores de humo, y térmicos en el caso de las cocinas, que nos avisarán mediante una señal sonora con tiempo suficiente para intervenir y que todo quede solo en un susto.
 
¿Cómo actuar si se produce un fuego en nuestra vivienda?
 
El primer paso, siempre y cuando sea aún incipiente, es intentar apagarlo, sofocándolo con algún objeto que no prenda: una toalla húmeda, una cobertura metálica… En el caso de que se deba a una sartén de aceite, nunca echaremos agua, la cubriremos con su tapadera o un trapo humedecido (muy escurrido) o una manta ignífuga, que conviene guardar en la cocina.
 
Si no podemos apagar el fuego, y nuestra casa comienza a llenarse de humo, saldremos de ella, cerrando todas las puertas que podamos, y llamaremos al 112 lo antes posible.
 
¿Y en el edificio?
 
Intentaremos averiguar si se encuentra en los pisos superiores o inferiores al nuestro. Si el fuego se encuentra debajo, lo seguro es confinarnos en nuestra vivienda, cerrando todas las puertas que puedan aislarnos, y retirarnos a la habitación más alejada a la puerta de entrada. Es recomendable colocar una toalla humedecida bajo la rendija de la puerta para impedir la entrada de gases tóxicos y mantenernos cerca del suelo. Solo si nuestra fachada está limpia de humo, abriremos la ventana y nos asomaremos para ser vistos.
 
Si se encuentra encima, podremos optar entre confinarnos, y llevar a cabo las medidas comentadas, o coger nuestras llaves y salir de casa, cerrando todas las
puertas que dejemos detrás, y bajar por las escaleras hasta la calle. Nunca utilizaremos el ascensor.
 
Los bomberos insisten en la importancia de intentar mantener la calma y de llamar al 112, sin dar por hecho que “alguien habrá ya avisado a los bomberos”.
 
Confiamos en que nunca suceda, pero si pese a todo se produce un incendio en su hogar, puede contar con el apoyo de su corredor de seguros, quien le ayudará a gestionar de la forma más eficaz y rápida la indemnización por el percance.
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Las reglas de oro para la nieve

Con la llegada del invierno, muchas personas se acercan a disfrutar las pistas de nieve, algunos por primera vez, sin la formación e información adecuadas.
 
Mantener la distancia de seguridad, respetar a los demás, controlar la velocidad, los adelantamientos, las incorporaciones, respetar la señalización…, aunque parezcan indicaciones sacadas del código de tráfico de la DGT, son parte de las 10 reglas de oro de la nieve, las Normas FIS, de la Federación Internacional de Esquí. Un código de conducta, de obligado cumplimiento para todo aquel que practique esquí o snowboard, que no todos los deportistas conocen bien, recuerdan o respetan; aun cuando quien provoca un accidente por infringir estas normas puede ser responsable civil o penalmente.
 
La práctica de cualquier modalidad de deportes de nieve implica ciertos riesgos. Si este 2019 está pensando iniciarse en alguno de ellos, además de elegir una estación de esquí con pistas adecuadas para principiantes -las denominadas pistas verdes-, le convendrá seguir las recomendaciones básicas de la Sociedad Española de Traumatología del Deporte para evitar accidentes:
 
– Prepararse físicamente y con tiempo; tras los excesos de las fiestas navideñas será más imprescindible que nunca.
 
– Dejarse asesorar por un profesional para adquirir todo el equipo adecuado -el casco es imprescindible- y de un monitor especializado para un buen dominio de la técnica.
 
– Realizar un calentamiento previo a la sesión de esquí, incluyendo ejercicios de flexibilidad articular. Según los expertos, el 60% de las lesiones más graves se producen en las extremidades inferiores, sobre todo en la rodilla.
 
– Dejar la actividad física al notar los primeros síntomas de cansancio, que actúa como un factor de riesgo y, en cualquier caso, descansar cada dos horas.
 
Aun tomando medidas, ni el más experto estará libre de sufrir un accidente que arruine sus vacaciones, por lo que consultar a su corredor, para que le indique el seguro que más le conviene para disfrutar con más tranquilidad de estos “deportes blancos”, es otra regla de oro.
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¡Atención, rotonda! Circule con precaución

Los accidentes de coche con resultado de muerte que más han crecido en los últimos años son los que se producen en las rotondas o glorietas: un 131% en carretera y un 87% en ciudad, entre 2012 y 2016, según un estudio de la AEA (Automovilistas Europeos Asociados).
 
Con este dato, las rotondas parecen ser un enigma para expertos y principiantes, pero ya sea por desconocimiento o no, muchos conductores se pasan por alto los principios básicos que apunta la DGT para circular correctamente en ellas, que básicamente son:
 
– Antes de incorporarse, ceder el paso a quien está dentro de la rotonda y escoger el carril más adecuado, en función de la salida que se vaya a tomar;
 
– Una vez dentro, quien tiene preferencia es el vehículo que ocupa el carril respecto del que va a acceder;
 
– Por último, para salir de la glorieta hay que situarse en el carril exterior y si no se puede, se debe efectuar el giro de nuevo, para colocarse con tiempo en la posición de salida.
 
Con el objetivo de mejorar el acceso, la conducción interior y la salida de estas vías, algunos investigadores en seguridad vial apuestan por las “rotondas inteligentes”. Unas infraestructuras que ya se han probado en varias ciudades españolas y que, mediante líneas continuas, discontinuas o flechas en el suelo, marcan la dirección y el carril correcto en el que se debe situar el vehículo respecto a la salida que se quiere tomar. Estas nuevas glorietas tampoco están exentas de polémica, ya que la señalización es, según sus detractores, complicada y poco intuitiva.
 
posible a todos los conductores la DGT y la Guardia Civil se afanan en explicar lo más didácticamente posible a todos los conductores cómo se debe circular por estas intersecciones. Ejemplo de ello es este vídeo.
 
Si pese a todo, en alguna ocasión tiene un percance en una rotonda, además de con su seguro de auto, podrá contar con su corredor de seguros, que le asesorará y le evitará posteriores tensiones y polémicas, guiándose también en los trámites posteriores hasta encontrar la solución más satisfactoria para usted.
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Sin seguro, no hay caza

La caza se practica en el 80% de la geografía española, una actividad lúdica que movió 3.600 millones de euros en 2017, según los datos de una de las principales
aseguradoras del mercado. Si es un cazador habitual sabrá que no es posible renovar u obtener la licencia de caza sin haber contratado un seguro obligatorio de Responsabilidad Civil (RC), pues se trata de una actividad que entraña riesgos y en la que las imprudencias pueden tener muy graves consecuencias. Las coberturas disponibles en los seguros de cazador son muy amplias, junto a la RC imprescindible se puede incluir la defensa jurídica, seguros de accidentes, protección del perro, cargo de gastos médicos o asistencia sanitaria, de viaje, etc.
 
¿Y qué hay de los acompañantes? Los ojeadores, perreros, etc., si no portan armas no necesitan disponer de seguro; para obtener la licencia solo deberán pasar
un examen psicotécnico que comprobará la visión, el oído, los reflejos y el pulso. Por otro lado, la edad mínima para cazar está en 14 años, siempre y cuando estos menores vayan acompañados de adultos con licencia de armas y cuenten con la autorización de sus padres o tutores.
 
Como todos los seguros, los de cazadores también cuentan con excepciones, además de las peculiaridades en función de la actividad o la normativa de la comunidad autónoma, de ahí que el asesoramiento de un corredor sea clave para no sumar más riesgos a los que ya supone enfrentarse a un jabalí herido o manejar un arma de fuego.
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¿Sabes qué es el efecto submarino?

En nuestro país, no hace tanto tiempo que la utilización del cinturón de seguridad era algo voluntario; fue en 1992 cuando se impuso su uso obligatorio para todos los ocupantes del vehículo y tanto en carretera como en zona urbana.
 
Afortunadamente, en las últimas décadas, el uso del cinturón de seguridad se ha generalizado. Inventado por un ingeniero sueco, Nils Bohlin, en 1954, el cinturón
de tres puntos ha salvado, desde su implantación y hasta la muerte de su creador, en 2012, cerca de un millón de vidas en todo el mundo. Está considerado como el dispositivo de seguridad más importante del vehículo, por delante del airbag, que, además, no funciona si el cinturón de seguridad no está bien colocado.
 
Cómo se coloca
 
Tan importante como colocarse el cinturón de seguridad es saber hacerlo bien. Para ello, la banda diagonal debe pasar por el centro de la clavícula (entre cuello y hombro) y la banda inferior debe ir por debajo del abdomen y sobre los huesos de la pelvis, es decir, a la cadera, nunca sobre el ombligo.
 
Por otro lado, es muy importante que el asiento esté en ángulo casi recto y comprobar que el cinturón esté bien ceñido al cuerpo, que no esté enrollado, etc., porque, en caso de impacto, un asiento demasiado reclinado o un cinturón con holgura podrían causar el “efecto submarino”: nuestro cuerpo se deslizaba por debajo de la banda inferior del cinturón, pudiendo golpear con el volante, el salpicadero o la parte baja del habitáculo. Las consecuencias más frecuentes de esto son las lesiones en espalda y pelvis y rotura de fémur, que suelen ir acompañadas de hemorragias internas graves.
 
Conviene evitar, por tanto, la utilización de pinzas de sujeción o reguladores, que anulan el efecto de retención del cinturón, y los cubreasientos de bolas, toallas y
similares que propician la producción de este peligroso efecto.
 
La prudencia y la correcta utilización de los sistemas de seguridad del vehículo son básicos para una conducción segura. Además, ganaremos en tranquilidad si, a la hora de contratar un seguro de auto, contamos con un asesor de confianza -nuestro corredor de seguros- que nos asesore sobre cuál es el que mejor se adapta a nuestras necesidades.
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El seguro responde al mal tiempo

Los expertos aseguran que el cambio climático incrementará la frecuencia con que se producen fenómenos meteorológicos extraordinarios, lluvias torrenciales, tornados, etc., especialmente por el aumento de la temperatura de los océanos.
 
Recientemente nuestro país ha experimentado una de las peores gotas frías de las últimas décadas, con graves episodios de inundaciones en distintas comunidades autónomas -Islas Baleares, Andalucía Oriental (en especial la provincia de Málaga), Comunidad Valenciana y Cataluña (fundamentalmente la provincia de Tarragona)- en los que ha habido que lamentar irreparables pérdidas humanas, y daños materiales en hogares, locales comerciales, garajes… que sí podrán ser paliados si estaban debidamente asegurados.
 
Pero, ¿cómo cubre el seguro nuestros hogares ante estos sucesos?
 
Por un lado, los daños que causa la lluvia al penetrar por fachadas y cubiertas están garantizados por nuestro seguro de hogar siempre y cuando las precipitaciones caídas superan un umbral que suele fijarse en 40 litros por metro cuadrado y hora. Este es el volumen de agua a partir del cual se considera que un edificio debidamente mantenido podría comenzar a sufrir problemas. Por supuesto, es importante que los daños no se hayan producido por un descuido o negligencia por nuestra parte.
 
En el caso de que se produzcan desbordamientos o riadas e inundaciones catalogadas como “extraordinarias”- seremos indemnizados por el Consorcio de Compensación de Seguros, siempre y cuando la póliza del seguro esté en vigor y la prima se encuentre al corriente de pago.
 
El Consorcio calcula que los sucesos mencionados al inicio de esta noticia supondrán la recepción de más de 16.600 solicitudes de indemnizaciones por valor de 80 millones de euros. Una ingente cantidad de peticiones que sobrecarga a este organismo, por lo que muchos afectados tardarán meses en poder recibir la indemnización.
 
Si en alguna ocasión su hogar o sus bienes se ven afectados, no dude en ponerse en contacto con su corredor de seguros. Le asesorará sobre sus derechos, los siguientes pasos a dar y agilizará la tramitación de la solicitud para que reciba, lo antes posible, una indemnización que pueda compensar los estragos. En momentos como estos es cuando más se demuestra el valor de la labor de acompañamiento y gestión del corredor de seguros.
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Choque múltiple ¿Qué hacer?

El exceso de velocidad, no guardar la distancia mínima de seguridad y las distracciones suelen ser las tres causas más habituales de la mayoría de los choques entre vehículos. Cuando se produce una colisión entre dos coches, suele estar claro quién es el causante del accidente, los problemas surgen cuando están implicados tres o más -una colisión múltiple- y hay que determinar la responsabilidad de lo ocurrido.
 
Si se ve envuelto en una colisión de este tipo, lo primero qué debe hacer es protegerse, y asegurarse de que todos los pasajeros hagan lo mismo. Como recuerdanlos expertos, “entre el 30% y todos los pasajeros hagan lo mismo. Como recuerdan los expertos, “entre el 30% y 50% de las muertes de tráfico tienen lugar en los primeros cinco minutos tras producirse el accidente. El 75% en los primeros sesenta minutos”. De ahí que repasar los consejos del RACE, y aplicar la conducta PAS (Proteger, Avisar y Socorrer) sea buena idea.
 
Ante una colisión múltiple la tensión se multiplica, la cantidad de coches implicados y la probabilidad de heridos, la hace más compleja de resolver. Por lo que conviene, mientras se asegura la zona del accidente y las autoridades intervienen, hacer un repaso mental de todo lo ocurrido para establecer de la forma más exacta posible cómo se ha producido el accidente. En caso de versiones distintas prevalecerá el atestado policial de ahí la importancia de lo que explique en ese momento. Su corredor de seguros le será de gran ayuda para no dar ningún paso en falso si se ve envuelto en conflictos legales entre aseguradoras.
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Cómo actuar ante un perro agresivo

Vivir con un can comporta muchos beneficios y una gran responsabilidad que hay que saber asumir, pues es fundamental educarlo correctamente para que de adulto sea un perro equilibrado, sociable y obediente.
 
Un perro mal adiestrado, maltratado o cuya agresividad se potencie por sus dueños se convierte en un potencial peligro para las personas, también para aquellas con las que convive. Según los expertos, la agresividad del perro no depende tanto de su raza como del adiestramiento recibido, de hecho, el pastor alemán, no incluido en el listado de razas potencialmente peligrosas, está detrás de la mayor parte de ataques graves que se producen a personas.
 
Y ¿qué podemos hacer cuando nos enfrentamos a un perro agresivo? La regla de oro es mantener la calma. No gritar, ni correr para que no nos vea como una
presa a la que perseguir, y evitar mirarlo fijamente. Si no le mostramos miedo y deja de vernos como una amenaza, lo más probable es que su agresividad vaya descendiendo y pierda interés en nosotros, entonces será el momento de retirarnos de la zona con movimientos suaves.
 
En el caso de que ya nos encontremos directamente con el ataque, lo más aconsejable es interponer algún obstáculo o poner a su alcance algo que llevemos, una bolsa, un jersey o incluso un zapato. El perro se lanzará a morderlo, lo que nos permitirá ganar tiempo para ponernos a salvo.
 
Si la mordedura es inevitable, debemos proteger nuestra cara, garganta y pecho y cerrar los puños. Una vez que lo tengamos “enganchado”, no debemos tirar para que la herida no se desgarre, sino focalizarnos en levantarlo del suelo por las patas traseras o si es posible, rodear su cuello con alguna prenda o cinturón y tirar para que la ausencia de oxígeno le obligue a soltarnos.
 
Ojalá nunca se enfrente a una situación semejante, pero nunca está de más conocer estos consejos de seguridad.
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Imprescindibles para la montaña

La templada temperatura de septiembre hace de este un mes ideal para lanzarse a la práctica de deportes de montaña. Actividades como el alpinismo, senderismo, escalada, carrera de montaña, etc… se desarrollan en un entorno agreste y de gran belleza; nos conectan a la naturaleza, pero el aislamiento y la dureza de la montaña conllevan riesgos que nos obligan a extremar las precauciones.
 
La mayor parte de los accidentes se deben a fallos humanos, por ello la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada recomienda un código de seguridad con cinco puntos imprescindibles para todos los que se inicien en alguna actividad de montaña: revisar la previsión meteorológica, preparar muy bien el itinerario, equiparse correctamente, conocer los límites de uno mismo y dejar dicho a alguien nuestros planes e itinerario.
 
Por su parte, la Guardia Civil, tras los numerosos accidentes registrados este verano, añade estos consejos: ir acompañado, saber primeros auxilios e incluir siempre en el equipo una linterna, un impermeable, un chaleco reflectante y una manta térmica, aunque esté anunciado buen tiempo y no se piense hacer noche, así como llevar el teléfono móvil con la batería completamente cargada.
 
En función del deporte, el destino o la edad, un seguro de accidentes, de viaje, o una combinación de ambos, se convierten en imprescindibles para ir bien preparados. Por ejemplo, sin seguro, si se perdiera o tuviera un accidente, podría ser necesario un rescate en helicóptero, cuyo coste (3.500 a 5.000 € en España y hasta el doble en el extranjero) tendría que pagar de su propio bolsillo de
considerarse que ha habido imprudencia. También debería estar contemplada la posibilidad de un accidente con las peores consecuencias, porque, como le advertiría su corredor, habitualmente, el seguro de vida no cubre los siniestros ocasionados por la práctica de deportes de riesgo.
 
Aficionado o experto en la materia, nadie está libre de sufrir un accidente. Si está pensando en iniciarse en una actividad de montaña, consulte a su corredor. Aunque inesperado forme parte del espíritu de aventura- sentirse más seguro no le quitará emoción, muy al contrario, contribuirá a disfrutar plenamente de ella.