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Pequeños electrodomésticos, grandes soluciones

Ahora que estamos pasando más tiempo en casa, mucha gente ha retomado antiguos hábitos como las manualidades, cocinar en familia o desempolvar la bicicleta estática del trastero para hacer un poco de ejercicio. Al estar confinados en el hogar, lógicamente utilizaremos más los
electrodomésticos y pequeños aparatos, así que no está de más revisar que se encuentran en perfectas condiciones, ya que les vamos a dar bastante más uso del que acostumbramos.

Neveras, microondas, tostadoras o batidoras son objetos de uso cotidiano que no apreciamos hasta que se estropean y por eso mismo hay que asegurarse de que en caso de sufrir algún accidente, podemos solucionarlo de la mejor manera posible. No sólo por las incomodidades que pueden suponer, sino porque también pueden implicar un desembolso económico importante.

Las pólizas de seguros de hogar suelen cubrir los electrodomésticos que se encuentran dentro de la casa, pero si tenemos alguna duda al respecto, lo mejor es consultar siempre con un profesional.

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Entretenimiento de altos vuelos

Últimamente se han puesto muy de moda los drones, esos robots voladores con cámara y control remoto que hasta hace unos años parecían cosa del futuro. Ahora se están utilizando tanto para uso particular y de entretenimiento como para uso profesional, y de hecho, están siendo de gran ayuda para que la policía y la guardia civil puedan controlar las calles y enviar avisos a la población desde el aire durante estas semanas de confinamiento por el coronavirus.

Además de la labor social puntual que están realizando en estos momentos, cuando todo esto termine, muchas personas querrán seguir utilizándolos, así que hay que recordar que, según la normativa vigente que regula las aeronaves no tripuladas o pilotadas por control remoto, los drones deben contar con un seguro de responsabilidad civil, como establece la Ley sobre Navegación Aérea.

Lo habitual es que estos seguros cubran los daños ocasionados a personas y objetos y los perjuicios económicos derivados de ellos, aunque también pueden incluir la defensa penal y la reclamación de daños, en función de los casos. De todas formas, lo mejor es preguntar a un profesional de la correduría de seguros para que nos aconseje en función de nuestras necesidades. Tanto si es para uso profesional como si se utiliza con fines recreativos, una de las cuestiones que hay que tener en cuenta es el peso del aparato. El Real Decreto 8/2014 establece que si el dron pesa menos de 20 kilos, el límite por siniestro es de 300.000 euros, mientras que si pesa más puede alcanzar los 960.000 euros.

Otros riesgos que podría cubrir un seguro para drones son los daños ocasionados como consecuencia de incendios y explosiones, robos o daños por tentativa de robo, colisiones o caídas de objetos sobre el aparato en cuestión, negligencias y sabotajes en su manipulación o daños durante el transporte.

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¿Cuánto valen mis piernas?

Nadie se extraña de que una empresa asegure sus ordenadores contra robos o su local contra incendios, pero asegurar una parte del cuerpo puede resultar un poco extraño para el ciudadano de a pie. Sin embargo, ¿qué pasa cuando es imprescindible para ganarse la vida? Hay futbolistas, pianistas, bailarinas, cirujanos y cantantes que dependen de sus piernas, de sus manos o de su voz para realizar su actividad profesional, y, en caso de tener un accidente o sufrir un daño, no podrían trabajar. Para ello pueden contratar un seguro que les proteja. La única condición es que las compañías aseguradoras requieren que esa parte del cuerpo sea imprescindible para realizar la actividad profesional a la que se dedican.

Las indemnizaciones varían en función de los ingresos económicos que podría obtener el asegurado durante el tiempo establecido, pero también según la parte del cuerpo que se quiera proteger y el nivel de riesgo al que se expone en su día a día, así como su estado de salud y su edad.
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Conseguirte la luna

Uno de los accidentes más habituales cuando se circula en coche es que se rompa o se estropee una luna, con una media de más de medio millón de partes presentados al año. La precaución al volante resulta fundamental, pero no siempre basta, porque hay factores aleatorios que no podemos controlar pero que pueden jugar en nuestra contra. No hace falta tener un golpe grande ni un accidente aparatoso en carretera, basta con que una piedrecita pequeña impacte contra el cristal delantero para que se produzca una grieta que se extienda por todo el parabrisas. Esto supone un riesgo elevado tanto para la visibilidad del conductor como para la seguridad de todos los que viajan en el vehículo, puesto que un cristal agrietado puede romperse en cualquier momento. El cristal delantero es el que más habitualmente se rompe y es un elemento indispensable en la seguridad del vehículo porque soporta parte de la estructura del coche, aporta eficacia al airbag y protege a los pasajeros en caso de accidentes. Es cierto que cambiar el parabrisas delantero o la luneta trasera, y más si es térmica, resulta caro, pero toda precaución es poca cuando se trata de garantizar la seguridad de las personas que viajan a bordo.

Como la rotura de las lunas es algo bastante común, muchos seguros de coche incluyen los desperfectos de los cristales en sus coberturas, pero no todos. Algunas pólizas sólo cubren un par de roturas al año y si por casualidad se producen más, aumentaría la cantidad a pagar en el siguiente cargo del seguro. En cualquier caso y ante cualquier duda, lo mejor es consultar con nuestro corredor de confianza y asegurarnos de estar cubiertos ante cualquier eventualidad.
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No todo es esquiar

Además del esquí y el show, hay otras formas de disfrutar del frío y de la nieve. Desde las raquetas hasta el descenso en trineo, pasando por el patinaje o el hockey sobre hielo, son muchas las opciones para hacer deporte durante el invierno. Sin embargo, nunca está de más ser precavidos y contar con el apoyo de un seguro que nos dé tranquilidad en caso de accidente.
 
Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de contratar una póliza para deportes de invierno es si eres aficionado o profesional. Un aficionado suele practicar de forma puntual, y, por lo tanto, lo más probable es
que necesite un seguro con coberturas sencillas por si tiene alguna caída o choca con algún otro deportista. Un profesional, en cambio, necesitará coberturas más sofisticadas, ya que puede aventurarse por lugares más peligrosos y las consecuencias de un accidente podrían ser más peligrosas. En cualquier caso, el exceso de confianza nunca es bueno y siempre es recomendable dejarse aconsejar por un experto.
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Circular tranquilos en patinete

Las formas para moverse por la ciudad están cambiando y hoy en día no es raro encontrarnos desde coches, autobuses y motos eléctricas hasta patines, patinetes, bicicletas y otros artilugios rodantes. En el futuro, tal vez lo raro será ver gente andando.
 
Últimamente, son los patinetes eléctricos los que se han puesto más de moda como alternativa de desplazamiento ecológica y rápida, pero como todo vehículo, conlleva sus riesgos y responsabilidades. Aunque no es obligatorio contratar un seguro en la mayoría de los casos, sí es recomendable consultar las opciones con un corredor por lo que pueda pasar. No todos los patinetes eléctricos son iguales y por eso las pólizas tampoco lo son. Hay que tener en cuenta la velocidad máxima que puede alcanzar el vehículo y su peso, porque en algunos casos, el patinete puede equipararse a ciclomotores o motocicletas y entonces sí que sería necesario contratar un seguro.
 
La mayoría de pólizas suelen incluir un seguro de responsabilidad civil en caso de accidente, por si alguien resulta lesionado o por si dañamos algún objeto de la vía pública durante la circulación. Además, sería deseable contemplar un seguro por robo o coberturas médicas en caso de sufrir una caída.
 
Con respecto a la legislación vigente, existe una normativa adaptada de la Unión Europea, pero corresponde a cada municipio exigir que se cumplan determinadas cuestiones como el uso de casco o las zonas por las que puede circular. En Valencia, por ejemplo, el patinete eléctrico se puede usar por carriles bici y vías peatonales (excepto aceras), en Barcelona sólo se permite usarlo en el extrarradio y en Madrid se ha prohibido en vías urbanas, aunque se permite su circulación por carriles bici, parques y jardines.
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Dispositivos electrónicos bien asegurados

Cada vez es más frecuente que las personas cuenten con varios dispositivos electrónicos, y no sólo nos referimos a los teléfonos móviles, sino también a las tablets, libros electrónicos, GoPros, ordenadores portátiles o videoconsolas. Estos aparatos son cada vez más caros, más sofisticados y en ellos almacenamos información sensible, por lo que es conveniente ser cuidadosos y valorar la posibilidad de contratar un seguro.

Es habitual que el seguro sólo pueda contratarse en el momento de adquirir el dispositivo o en un plazo de tiempo bastante corto después de comprarlo, para garantizar que se encuentra en buen estado. Muchas compañías ofrecen seguros como valor añadido a sus ofertas, así que en caso de duda es bueno dejarse aconsejar por nuestro corredor de confianza. Siempre es aconsejable comparar para encontrar la mejor relación calidad/precio. También puede ser útil comprobar si nuestro seguro de hogar incluye (o no) la sustracción de dispositivos electrónicos en caso de que entren a robar en casa.

Las coberturas más habituales son los daños accidentales, que cubren tanto daños externos como fallos en el hardware o en el sistema operativo. También incluyen daños por líquidos, menos frecuentes pero bastante habituales. El robo con fuerza es la cobertura más frecuente para teléfonos móviles y tablets y los seguros cubren la sustracción con violencia o intimidación del dispositivo. Muy relacionado con el robo está el uso fraudulento del dispositivo robado (para realizar por ejemplo llamadas estafa), que el seguro cubriría hasta cierta cantidad límite.

Al sustraernos el teléfono, perdemos la tarjeta SIM y hay que solicitar un duplicado para poner en funcionamiento el nuevo dispositivo. Este coste no suele ser muy elevado, pero si está incluido en el seguro, este gasto quedaría cubierto.

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A la caza (y pesca) de un buen seguro

Con la llegada del otoño, son muchos los que se sumergen en la naturaleza para disfrutar de actividades al aire libre como la caza y la pesca. Sin embargo, al igual que otros muchos deportes, comportan ciertos riesgos y por eso es conveniente contar con un buen seguro.
 
En el caso del cazador, el Real Decreto 63/1994 exige un seguro reglamentario que cubra los daños corporales a terceras personas con un límite de 90.151,82 € por víctima. La licencia de caza no se puede obtener sin acreditar que se ha contratado este seguro y en el caso de la Región de Murcia es obligatoria la suscripción de un seguro para los accidentes acontecidos durante esta práctica deportiva.
 
También hay que tener en cuenta que las actividades en la naturaleza, y más si implican animales salvajes, siempre conllevan riesgos imprevistos y por ello es recomendable estar preparado. Un seguro de responsabilidad civil garantizada aporta tranquilidad ante la posesión y uso (con fines lícitos) de armas destinadas a la caza o al tiro deportivo. También protege en caso de accidente personal del cazador durante el ejercicio de la actividad o durante el desplazamiento, así como el traslado hasta un centro hospitalario o la defensa jurídica ante una reclamación por daños y perjuicios.
 
En cuanto a los pescadores, en las Comunidades Autónomas de Andalucía, Cataluña y Murcia es obligatorio un seguro de responsabilidad civil que cubra el pago de las indemnizaciones por daños corporales, materiales y perjuicios a terceros. Una póliza adicional cubriría al pescador en caso de accidente personal o contratiempo durante el traslado hasta el lugar en el que vaya a practicar la pesca deportiva.
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La DGT declara la guerra al móvil

La DGT estima que casi el 100% de las distracciones que se producen al volante se deben al uso del teléfono móvil, lo que equivaldría a decir que el móvil es la causa, absolutamente evitable, del 33% de los accidentes mortales de tráfico.
 
Efectivamente, la costumbre -casi adicción- de consultar continuamente este dispositivo, de atender inmediatamente las llamadas y las notificaciones de whatsapp y redes sociales que recibimos, se refleja en la conducción: una de cada tres personas reconoce que usa el teléfono cuando conduce. La peligrosidad de esta
conducta se mide en datos: escribir mensajes cuando conducimos a 120 km/h significa recorrer más de 600 metros a ciegas, se multiplican por 23 las probabilidades de sufrir un accidente y su efecto equivaldría a una tasa de alcoholemia de 1,1 g/l.; hablar por el móvil conduciendo
equivale a los efectos de una tasa de 0,8 g/l de alcoholemia y se multiplican por 3 las posibilidades de sufrir un accidente, incluso con el manos libres.
 
Durante la campaña de Semana Santa de la DGT, el Fiscal Coordinador de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, anunció que cuando se sospeche que el uso del móvil es la causa de un accidente, se examinarán, previa autorización judicial, las comunicaciones inmediatamente anteriores o simultáneas al momento del accidente, lo que permitirá saber si la persona iba hablando, contestando un mensaje, interactuando en las redes sociales… Además, este organismo ha anunciado su intención de endurecer, en la próxima reforma del carné por puntos, la sanción actual -200 euros y retirada de tres puntos- si nos paran o una cámara nos graba con el móvil, aunque no se haya producido ningún accidente.
 
Todos los expertos coinciden en que antes de iniciar cualquier trayecto, para evitar las muchas distracciones del teléfono móvil, deberíamos activar el “modo coche” que ya ofrecen muchos smartphones. Otra posibilidad es descargarnos aplicaciones como Muting o Drivemesafe, que avisan a nuestros contactos de que estamos ocupados conduciendo. Nuestro seguro nos ayudará a protegernos ante cualquier incidente que suframos, pero hacer un buen uso de la tecnología es algo que depende de nosotros. Al volante, cualquier llamada, notificación o mensaje puedan esperar a que acabemos nuestro viaje, pero la seguridad no.
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Niños a bordo

La DGT afirma que los sistemas de retención infantil reducen en un 75% las muertes de los pequeños y previenen un 90% de las lesiones. Teniendo en cuenta estos datos, cuesta creer que todavía haya niños que viajen en el coche sin estos sistemas de seguridad, pero, recientemente, la agrupación de tráfico de la Guardia Civil detectaba a 189 menores que viajaban sin estos sistemas de seguridad, y en un período de una sola semana. Además, de ellos, 52 viajaban en los asientos delanteros, algo que está prohibido, salvo casos muy concretos.
 
A la hora de viajar con pequeños, no hay excusas para eludir la seguridad. Los menores de edad y de estatura igual o inferior a 135 cm, deben viajar con el sistema de retención adecuado, es decir, una sillita adecuada a su tamaño y peso, que se instalará en los asientos traseros. Y solo podrán viajar en el asiento delantero en
estos tres casos:
 
− Si el vehículo no dispone de asientos traseros.
 
− Si están ocupados por otros menores de las mismas características.
 
− Si no es posible instalar en ellos todos los sistemas de retención.
 
En el caso de producirse algún accidente, el Decálogo de la Alianza Española para la Seguridad Vial Infantil nos recuerda que hay que sacar al menor del coche accidentado en su propio sistema de retención infantil (salvo que haya un riesgo inminente).
 
Elegir una buena silla e instalarla correctamente, conducir con precaución y contar con el asesoramiento de nuestro corredor de seguros para elegir el seguro que más nos conviene, nos ayudará, sin duda, a viajar más tranquilos con nuestro bien más valioso: nuestros pequeños.