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Entretenimiento de altos vuelos

Últimamente se han puesto muy de moda los drones, esos robots voladores con cámara y control remoto que hasta hace unos años parecían cosa del futuro. Ahora se están utilizando tanto para uso particular y de entretenimiento como para uso profesional, y de hecho, están siendo de gran ayuda para que la policía y la guardia civil puedan controlar las calles y enviar avisos a la población desde el aire durante estas semanas de confinamiento por el coronavirus.

Además de la labor social puntual que están realizando en estos momentos, cuando todo esto termine, muchas personas querrán seguir utilizándolos, así que hay que recordar que, según la normativa vigente que regula las aeronaves no tripuladas o pilotadas por control remoto, los drones deben contar con un seguro de responsabilidad civil, como establece la Ley sobre Navegación Aérea.

Lo habitual es que estos seguros cubran los daños ocasionados a personas y objetos y los perjuicios económicos derivados de ellos, aunque también pueden incluir la defensa penal y la reclamación de daños, en función de los casos. De todas formas, lo mejor es preguntar a un profesional de la correduría de seguros para que nos aconseje en función de nuestras necesidades. Tanto si es para uso profesional como si se utiliza con fines recreativos, una de las cuestiones que hay que tener en cuenta es el peso del aparato. El Real Decreto 8/2014 establece que si el dron pesa menos de 20 kilos, el límite por siniestro es de 300.000 euros, mientras que si pesa más puede alcanzar los 960.000 euros.

Otros riesgos que podría cubrir un seguro para drones son los daños ocasionados como consecuencia de incendios y explosiones, robos o daños por tentativa de robo, colisiones o caídas de objetos sobre el aparato en cuestión, negligencias y sabotajes en su manipulación o daños durante el transporte.

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¿Cubre el seguro la cancelación de grandes eventos?

Desde que el Gobierno decretara el Estado de Alarma en toda España, con el objetivo de evitar la propagación del Coronavirus, han sido muchos los eventos que se han cancelado. Pero ya adelantándose a esta medida tan drástica como necesaria, las autoridades sanitarias habían recomendado no celebrar eventos multitudinarios como conciertos, festivales, congresos o ferias de todo tipo. En España, una de las primeras cancelaciones fue la del Mobile World Congress de Barcelona, que supuso unas pérdidas económicas estimadas de 492 millones de euros. Pero no fueron los únicos. Muchos eventos han tenido que cancelarse en las últimas semanas y muchos otros han tenido que posponerse a la espera de nuevos acontecimientos. Por eso, no está de más preguntarse qué es lo que cubre nuestro seguro, en caso de cancelarse o posponerse un evento de grandes dimensiones que tuviéramos programado o que estuviéramos considerando programar.

En primer lugar, para que lo cubra el seguro, la causa de cancelación del evento tiene que estar justificada, es decir, es imprescindible que un organismo oficial ordene, o al menos recomiende, no celebrar el evento. En el caso del Covid-19, la autoridad competente en temas de salud por el riesgo de alerta sanitaria que supone.

En otras circunstancias, el seguro de cancelación para eventos multitudinarios suele cubrir la cancelación, aplazamiento o relocalización del evento por causas de fuerza mayor y fuera de control del asegurado, como climatología adversa, incendio o catástrofe en el lugar de celebración, luto nacional, huelgas o terrorismo. El seguro también cubriría la incomparecencia de uno de los protagonistas claves, como el ponente estrella de un congreso o el artista principal en un concierto.

Ante cualquier duda, lo mejor es consultar siempre con un profesional antes de seguir adelante con un evento, y no está de más recordar que las coberturas obligatorias pretenden proteger tanto a los organizadores como a los asistentes.

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¿Cuánto valen mis piernas?

Nadie se extraña de que una empresa asegure sus ordenadores contra robos o su local contra incendios, pero asegurar una parte del cuerpo puede resultar un poco extraño para el ciudadano de a pie. Sin embargo, ¿qué pasa cuando es imprescindible para ganarse la vida? Hay futbolistas, pianistas, bailarinas, cirujanos y cantantes que dependen de sus piernas, de sus manos o de su voz para realizar su actividad profesional, y, en caso de tener un accidente o sufrir un daño, no podrían trabajar. Para ello pueden contratar un seguro que les proteja. La única condición es que las compañías aseguradoras requieren que esa parte del cuerpo sea imprescindible para realizar la actividad profesional a la que se dedican.

Las indemnizaciones varían en función de los ingresos económicos que podría obtener el asegurado durante el tiempo establecido, pero también según la parte del cuerpo que se quiera proteger y el nivel de riesgo al que se expone en su día a día, así como su estado de salud y su edad.
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Conseguirte la luna

Uno de los accidentes más habituales cuando se circula en coche es que se rompa o se estropee una luna, con una media de más de medio millón de partes presentados al año. La precaución al volante resulta fundamental, pero no siempre basta, porque hay factores aleatorios que no podemos controlar pero que pueden jugar en nuestra contra. No hace falta tener un golpe grande ni un accidente aparatoso en carretera, basta con que una piedrecita pequeña impacte contra el cristal delantero para que se produzca una grieta que se extienda por todo el parabrisas. Esto supone un riesgo elevado tanto para la visibilidad del conductor como para la seguridad de todos los que viajan en el vehículo, puesto que un cristal agrietado puede romperse en cualquier momento. El cristal delantero es el que más habitualmente se rompe y es un elemento indispensable en la seguridad del vehículo porque soporta parte de la estructura del coche, aporta eficacia al airbag y protege a los pasajeros en caso de accidentes. Es cierto que cambiar el parabrisas delantero o la luneta trasera, y más si es térmica, resulta caro, pero toda precaución es poca cuando se trata de garantizar la seguridad de las personas que viajan a bordo.

Como la rotura de las lunas es algo bastante común, muchos seguros de coche incluyen los desperfectos de los cristales en sus coberturas, pero no todos. Algunas pólizas sólo cubren un par de roturas al año y si por casualidad se producen más, aumentaría la cantidad a pagar en el siguiente cargo del seguro. En cualquier caso y ante cualquier duda, lo mejor es consultar con nuestro corredor de confianza y asegurarnos de estar cubiertos ante cualquier eventualidad.
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No todo es esquiar

Además del esquí y el show, hay otras formas de disfrutar del frío y de la nieve. Desde las raquetas hasta el descenso en trineo, pasando por el patinaje o el hockey sobre hielo, son muchas las opciones para hacer deporte durante el invierno. Sin embargo, nunca está de más ser precavidos y contar con el apoyo de un seguro que nos dé tranquilidad en caso de accidente.
 
Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de contratar una póliza para deportes de invierno es si eres aficionado o profesional. Un aficionado suele practicar de forma puntual, y, por lo tanto, lo más probable es
que necesite un seguro con coberturas sencillas por si tiene alguna caída o choca con algún otro deportista. Un profesional, en cambio, necesitará coberturas más sofisticadas, ya que puede aventurarse por lugares más peligrosos y las consecuencias de un accidente podrían ser más peligrosas. En cualquier caso, el exceso de confianza nunca es bueno y siempre es recomendable dejarse aconsejar por un experto.
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Circular tranquilos en patinete

Las formas para moverse por la ciudad están cambiando y hoy en día no es raro encontrarnos desde coches, autobuses y motos eléctricas hasta patines, patinetes, bicicletas y otros artilugios rodantes. En el futuro, tal vez lo raro será ver gente andando.
 
Últimamente, son los patinetes eléctricos los que se han puesto más de moda como alternativa de desplazamiento ecológica y rápida, pero como todo vehículo, conlleva sus riesgos y responsabilidades. Aunque no es obligatorio contratar un seguro en la mayoría de los casos, sí es recomendable consultar las opciones con un corredor por lo que pueda pasar. No todos los patinetes eléctricos son iguales y por eso las pólizas tampoco lo son. Hay que tener en cuenta la velocidad máxima que puede alcanzar el vehículo y su peso, porque en algunos casos, el patinete puede equipararse a ciclomotores o motocicletas y entonces sí que sería necesario contratar un seguro.
 
La mayoría de pólizas suelen incluir un seguro de responsabilidad civil en caso de accidente, por si alguien resulta lesionado o por si dañamos algún objeto de la vía pública durante la circulación. Además, sería deseable contemplar un seguro por robo o coberturas médicas en caso de sufrir una caída.
 
Con respecto a la legislación vigente, existe una normativa adaptada de la Unión Europea, pero corresponde a cada municipio exigir que se cumplan determinadas cuestiones como el uso de casco o las zonas por las que puede circular. En Valencia, por ejemplo, el patinete eléctrico se puede usar por carriles bici y vías peatonales (excepto aceras), en Barcelona sólo se permite usarlo en el extrarradio y en Madrid se ha prohibido en vías urbanas, aunque se permite su circulación por carriles bici, parques y jardines.
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Deportes acuáticos y seguros

Hay pocas sensaciones más agradables que disfrutar de las actividades deportivas al aire libre en verano y más si es en el agua. Ya sea un descenso en kayak por un río, sumergirse para investigar el fondo marino o surfear olas en el mar, las actividades acuáticas suman seguidores en cuanto suben las temperaturas.
 
Sin embargo, cuanta más gente hay en el agua, más riesgo existe de que ocurran accidentes, por lo que conviene estar prevenidos y contratar un seguro deportivo por si acaso. Las causas más habituales de accidente suelen ser la falta de atención o experiencia por parte del deportista, el exceso de velocidad y la maquinaria defectuosa.
 
No está de más seguir algunos consejos básicos para evitar que alguien pueda resultar herido, como usar siempre chaleco salvavidas, evitar el alcohol (ya que influye en la coordinación y el equilibrio y sus efectos se multiplican por efecto del sol y las altas temperaturas) y estar muy pendiente de la deshidratación y los golpes de calor. Actividades como el esquí acuático o las motos de agua pueden resultar muy emocionantes, pero también pueden hacer que se pase el tiempo volando y antes de darnos cuenta nos hemos quemado la piel o nos ha dado un mareo o una insolación. Y eso en alta mar, puede resultar peligroso.
 
Otro detalle a tener en cuenta son las mareas, las corrientes marinas y el viento, que pueden complicar enormemente una situación de peligro e incluso impedir a los deportistas volver a puerto con tranquilidad. En estos casos, lo recomendable es nadar en paralelo a la costa hasta salir de la zona de conflicto y regresar a la orilla cuanto antes para recibir atención médica.
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Viajes en carretera en coche de alquiler

A veces, la mejor manera de conocer nuestro destino de vacaciones es a través de un viaje en coche. Sin embargo, no siempre podemos desplazarnos con nuestro propio vehículo porque el destino está muy lejos o tenemos que coger un avión para llegar. El caso es que una vez allí, lo más práctico es alquilar un vehículo, ya que el nuestro se ha quedado en casa.
 
Muchas compañías ofrecen coches de alquiler con fines turísticos y cada una de ellas presenta diferentes condiciones y cláusulas. Aunque leer contratos no resulte especialmente entretenido, al firmarlos autorizamos a la compañía a que nos cobre según los términos acordados, por lo que es conveniente leer la letra pequeña antes de firmar y, en caso de duda, consultar con nuestro corredor de seguros de confianza.
 
Estas empresas exigen un depósito proporcional al valor del coche como garantía de pago, así como devolver el vehículo en perfectas condiciones, según estipule el contrato. Por eso es muy importante fijarse bien en detalles como los horarios de devolución o las condiciones de entrega, porque un desacuerdo en cuanto a la limpieza del interior o al contenido del depósito de gasolina pueden suponer un coste adicional imprevisto.
 
Además, antes de subir al coche, debemos asegurarnos de que tiene la documentación en regla, el permiso de circulación y la tarjeta de la ITV; y también, los triángulos de avería y el chaleco reflectante obligatorio. Puede resultar útil tomar algunas precauciones, como fotografiar el cuentakilómetros o el nivel de gasolina antes de arrancar el coche para evitar malentendidos o cargos adicionales, así como revisar minuciosamente el vehículo para detectar cualquier desperfecto o anomalía en luces, llantas, limpiaparabrisas o el aire acondicionado. Hay que recordar que en algunos lugares como Canarias no se pueden alquilar vehículos con más de dos años de antigüedad.
 
Como norma, el coste del seguro obligatorio del automóvil y el de responsabilidad civil están incluidos en el precio del alquiler. Eso significa que cubre los daños causados a terceros, pero no los sufridos por el vehículo. Para estar más tranquilos, muchos conductores contratan un seguro a todo riesgo para ampliar la protección en caso de accidente.
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Llegar a buen puerto

Como la mayoría de los vehículos, los barcos deben contar con un seguro obligatorio de Responsabilidad Civil para embarcaciones de Recreo, recogido en el Real Decreto 607/1999 de 16 de abril. Para ello es imprescindible que cuenten con toda la documentación necesaria para el tipo de barco y zona de navegación correspondientes y que consulten con su corredor sobre las necesidades y riesgos que puedan surgir. Sin ciertas garantías, como la de responsabilidad civil por contaminación accidental, las embarcaciones, ya sea con bandera nacional o con bandera extranjera, no pueden navegar por aguas españolas.
 
Las coberturas más habituales incluyen los daños que podamos producir con la embarcación a terceros, la asistencia marítima, es decir, el remolque y salvamento de la embarcación en caso de que, por ejemplo, quede varada en las rocas. O la garantía de remoción de restos, reflotar y sacar del agua una embarcación naufragada. Estos dos últimos siniestros pueden tener costes muy elevados, por lo que conviene tener un seguro que nos proteja en caso de necesidad.
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Las bicicletas son para el verano

Cuando llega el buen tiempo apetece disfrutar más de las actividades al aire libre y coger la bicicleta es una de las opciones más saludables y divertidas como alternativa al transporte en ciudad o como forma de disfrutar del tiempo libre, la naturaleza y el deporte.
 
Tanto si somos ciclistas habituales como si pedaleamos de forma más esporádica, es interesante preguntarse qué podría pasar si pinchamos una rueda en carretera o si dormimos tranquilos dejando la bici aparcada en la puerta de casa mientras los amigos de lo ajeno pasean tranquilamente por la calle. Un seguro de indemnización en caso de robo ayudaría a conciliar el sueño con más tranquilidad en estos casos.
 
Además, es raro el verano en el que las noticias no se hacen eco de algún ciclista atropellado en carretera y este incremento de la siniestralidad ha propiciado que la Administración modifique el Reglamento General de Circulación. Aunque no es obligatorio por normativa, resulta muy recomendable y tranquilizador saber que contamos con una cobertura que nos ampare como ciclistas y nos proteja en caso de accidente. Por no hablar de los daños que podamos ocasionar a terceros o si la maquinaria resulta perjudicada en caso de ocurrir un incidente no deseado.
 
Los siniestros de tráfico son el más grave de los trastornos que pueden ocurrir, pero existe la posibilidad de sufrir una avería lejos de casa, que podría solventar con comodidad o a otro ciclista. Un seguro de defensa de carretera o de responsabilidad civil en caso de golpear a un peatón o a otro ciclista. Un seguro de defensa y reclamación de daños sería muy útil para garantizar los gastos de reclamación a un tercero en el caso de que fuera éste y no el ciclista el que hubiera causado algún daño al asegurado o a su bicicleta. Para esto, lo mejor es consultar con nuestro corredor y analizar las mejores opciones para que en nuestro paseo en bicicleta vaya todo sobre ruedas.