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Seguros agrarios y ganaderos: “el mundo rural siempre mira al cielo”

El hombre ha conseguido volar, es capaz de curar muchas enfermedades, ha inventado frigoríficos para conservar los alimentos… pero es incapaz de controlar el tiempo. No podemos dominar la lluvia, ni el calor, el frío, los accidentes, las enfermedades…

Desde que el mundo es mundo, los agricultores y ganaderos viven mirando al cielo, confiando en la suerte y suplicando para que la adversidad no arrase sus explotaciones y puedan mantener sus ingresos anuales.

Tomás es un agricultor que vive de su producción de manzanas, peras y ciruelas. Este pasado mes de julio una fuerte tormenta de granizo le ha dejado sin cosecha. Recorre sus campos meditabundo, repasando qué puede aprovechar de sus árboles, cuánto dinero obtendrá y pensando si será suficiente para acabar el año porque NO tiene un seguro agrario.

Juan se dedica exclusivamente a las viñas. Cultiva 100 hectáreas de tempranillo. La piedra también ha destrozado el 80% de sus uvas. Sólo se han librado un par de fincas. Él SÍ está asegurado. Observa el estado de las cepas que se han salvado y calcula que podrá obtener un precio mayor que el previsto. La tormenta ha afectado a toda la Denominación y la uva se pagará más cara, así que obtendrá un 30% extra sobre sus  ingresos previstos en las cepas NO dañadas. El resto de la cosecha afectada lo cubre el seguro.

Así que está tranquilo. Esta noche dormirá bien.

Agricultores, ganaderos y seguros
En España contamos unos 600.000 agricultores, pero la mitad de ellos no tienen sus cultivos asegurados. Sin embargo, los planes de Seguros Agrarios de los 2 últimos años están experimentando crecimientos en las producciones aseguradas.

Estos seguros pueden cubrir los riesgos de explotaciones agrícolas, ganaderas, forestales y acuícolas para daños que se producen según ubicación, especies cultivadas, pérdida de rendimientos por cualquier adversidad climatológica no controlada por el agricultor, pérdida de producción por fenómenos no controlados,
entre otros.

Enfermedades como las “vacas locas” dispararon la contratación de este tipo de pólizas a finales del siglo XX. Sin embargo, es preferible no esperar a que la “mala fortuna” obligue al ganadero a sacrificios masivos. Los siniestros más habituales en el sector son los accidentes, complicaciones en el parto y muerte de animales.

“En esta vida, casi todo tiene remedio”, incluso aquello que no controlamos. Un buen ejemplo son los seguros agrarios, ganaderos y pecuarios…