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Romerías y festejos… a caballo

Aunque las más conocidas son las andaluzas, en cada pueblo de España donde hay una ermita, una Virgen o Santo, suele haber una peregrinación y fiestas en su honor en las que los caballos ocupan un lugar protagonista.
 
Las romerías, como cualquier actividad organizada que congregue personas, deben estar cubiertas por un seguro de responsabilidad civil contratado por los organizadores, para hacer frente a los posibles daños personales o materiales que puedan sufrir los asistentes.
 
En cuanto a los caballos, la ley no obliga a contratar un seguro para ellos, pero, como en el caso de las mascotas, el dueño será el responsable de lo que ocurra, por lo que lo más conveniente será disponer de uno; especialmente si queremos que nuestro equino participe en un festejo donde se pueden producir incidentes lamentables como arrollamientos o vuelcos de carretas, entre otros.
 
Hay muchas opciones para proteger a los equinos (y de forma indirecta a sus dueños), pero elegir la más adecuada no es tan sencillo. Se puede asegurar un caballo siempre que vaya identificado con un microchip (legalmente lo deberían tener todos); por otro lado, la elección del mejor seguro dependerá de las funciones que vaya a desempeñar el caballo (paseo, doma, salto…), la edad (diferente entre hembras y machos), el tipo de transporte que se utilice en los traslados, la asistencia veterinaria con la que se desee contar, etc.
 
El asesoramiento de un corredor de seguros nos ayudará a todos a estar más tranquilos para disfrutar de las fiestas y de nuestros bellos amigos.