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Que nada arruine la cosecha

España es pionera en seguros agrarios y cuenta con un sistema de protección que está considerado como uno de los tres más exitosos, junto a Canadá y Estados Unidos, y con mayor cobertura a nivel mundial. Estos seguros, fruto de la colaboración pública y privada, constituyen un “privilegio” del que no dispone ningún otro sector de nuestra economía.
 
El agricultor español es cada vez más consciente de que una de las mejores formas de administrar su negocio es contar con un seguro de este tipo, especialmente por el cambio climático que experimenta nuestro planeta. Así lo demuestran las cifras récord de contratación en el primer semestre de 2018: 3,63 millones de hectáreas aseguradas, casi un 24% más que en 2017, y el mejor dato en los últimos ocho años, según la Agrupación Española de Entidades de Seguros Agrarios, Agroseguro.
 
Aun así, para la mitad de los profesionales del campo, el seguro sigue siendo el gran olvidado, arriesgándose incluso a arruinarse a consecuencia de las sequías, heladas, inundaciones, pedrisco, incendios y otras adversidades que amenazan el negocio del agricultor.
 
Saber qué asegurar, qué tipos de seguros y modalidades hay disponibles (combinados de daños, de rendimientos, integrales…), qué nivel de cobertura se necesita en función de la zona geográfica y del cultivo, las ayudas disponibles, los plazos para los seguros de otoño o de primavera, etc., son demasiadas variables para las que el agricultor necesita la ayuda de un experto. Para que las sorpresas solo vengan del cielo y no de los seguros, la más sabia decisión del agricultor será contar con el asesoramiento de un corredor que le ayude a reducir al mínimo sus riesgos y los de su cosecha.