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¡Precaución! En invierno, riesgo de incendio

Aunque el cielo estaba despejado y
brillaba el sol, aquel día la nieve helada
se escurría por los tejados. La bisabuela
encendió el brasero eléctrico de la mesa
camilla y lo tapó con las faldillas del
mantel. Tras 4 horas funcionando, los
flecos comenzaron a arder. La llama
se propagó en cuestión de minutos
generando un humo tupido. Aquella
tarde, la “bisa” cuidaba a su nieto de 5
años. El niño abrió la puerta de la calle
y salió a la escalera. Casualmente pasó
un vecino que aplacó la ira del fuego con
un extintor.

Sufrir un incendio en el hogar es una
experiencia aterradora difícil de
olvidar que se ha cobrado 132
vidas en España durante 2013 y
83 durante los meses más fríos
de 2014, según ha registrado la
Asociación Profesional de Técnicos
de Bomberos (APTB). La mayoría
ocurrieron en casas particulares y más
de la mitad de los fallecidos era mayor
de 65 años.

El fuego es poderoso, pero sucumbe
ante el agua, más blanda e insistente. El
“clima mediterráneo” de nuestro país
es el bálsamo que sitúa a España con
uno de los índices de muertes por este
siniestro más bajo del mundo, con 2,8
defunciones por millón de habitantes
(en Europa, solamente le sobrepasan
Holanda y Suiza). Las bondades
de nuestro clima nos hacen menos
dependientes de la calefacción.

El riesgo aumenta en invierno
Las personas mayores de 65 años que
viven en pueblos con menos de 1000
habitantes son los principales afectados.
Los protagonistas del fuego son
los aparatos de calor (29%) y la
electricidad junto a los fumadores
(20%). Los incendios suelen iniciarse en
el salón o en el dormitorio.

Pero… ¿Aseguramos bien nuestras
casas? ¿Y las de nuestros padres?
El riesgo de incendio es una cobertura
básica del seguro de Hogar. Esta
póliza te protege, entre otras cosas, de
explosiones, humo, hollín y fenómenos
atmosféricos. Y debe cubrir los gastos
de los bomberos y el salvamento.
Cómo actuar
Prevenir significa escuchar al sentido
común. O sea, utilizar adecuadamente
los sistemas de calefacción, no
sobrecargar los enchufes, apagar
bien los cigarrillos y desconectar
los aparatos eléctricos después de
usarlos, sin olvidarnos nunca de las
rejillas de ventilación. Tu seguridad es
lo primero.