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Llegar a buen puerto

Como la mayoría de los vehículos, los barcos deben contar con un seguro obligatorio de Responsabilidad Civil para embarcaciones de Recreo, recogido en el Real Decreto 607/1999 de 16 de abril. Para ello es imprescindible que cuenten con toda la documentación necesaria para el tipo de barco y zona de navegación correspondientes y que consulten con su corredor sobre las necesidades y riesgos que puedan surgir. Sin ciertas garantías, como la de responsabilidad civil por contaminación accidental, las embarcaciones, ya sea con bandera nacional o con bandera extranjera, no pueden navegar por aguas españolas.
 
Las coberturas más habituales incluyen los daños que podamos producir con la embarcación a terceros, la asistencia marítima, es decir, el remolque y salvamento de la embarcación en caso de que, por ejemplo, quede varada en las rocas. O la garantía de remoción de restos, reflotar y sacar del agua una embarcación naufragada. Estos dos últimos siniestros pueden tener costes muy elevados, por lo que conviene tener un seguro que nos proteja en caso de necesidad.