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Jubilados preparados

La jubilación es tanto un motivo de alegría por poder disfrutar al fin de un merecido descanso, como un motivo de preocupación cuando el futuro de nuestras finanzas nos plantea quebraderos de cabeza. A esto hay que sumarle el aumento de la esperanza de vida y la disminución de cotizantes por jubilado, por lo que es probable que las pensiones públicas puedan reducirse en el futuro. Si la única entrada de recursos tras jubilarnos es la pensión de la Seguridad Social, es más que probable que el poder adquisitivo descienda, y con eso nuestra calidad de vida. Por eso, cada vez son más los que ante el hecho inevitable de dejar de percibir un salario, deciden ser previsores y tomar medidas que aseguren que van a disfrutar de una vejez sin preocupaciones. Para eso, nada mejor que consultar con un profesional que nos asesore sobre las ventajas que pueden ofrecer los seguros de planes de pensiones y los tratos fiscales que conlleva cada uno de ellos. Un seguro mixto garantiza que el asegurado perciba un capital en la fecha de vencimiento del seguro, que normalmente coincide con la fecha de jubilación. En caso de fallecimiento prematuro, el seguro abonará esa misma cantidad a quien haya elegido el contratador de la póliza, ya sean sus seres queridos o una ONG.

En cambio, el seguro dotal permite recibir una cantidad determinada siempre que el asegurado pague todas las primas. En caso de que fallezca de forma prematura, su obligación de pagar las primas finaliza y se abonará todo el capital (al vencimiento del seguro) a quien se haya establecido. Este tipo de póliza es muy útil para afrontar obligaciones financieras y evita que la responsabilidad pase a los seres queridos.

Las coberturas del seguro están garantizadas con independencia de lo que pueda pasar en los mercados financieros, ya que la compañía protege a sus asegurados de estos riesgos.