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¿Has pensado ya en el futuro?

El sistema público de pensiones español se enfrenta a difíciles retos en los próximos años: una pirámide demográfica invertida y una población cada vez más longeva.
 
A esto hay que sumar la alarmante situación del Fondo de Reserva de Pensiones, que en solo seis años ha caído en picado, pasando de los 66.815 millones de euros de 2011 a los 8.095 millones de euros de diciembre de 2017, según datos de la Seguridad Social. Una situación que se va a tensar aún más cuando comiencen a jubilarse los “baby boomers”, los nacidos durante la mayor explosión de natalidad que se ha producido en España (entre finales de las décadas de los 50 y 70 del siglo pasado), lo que, de acuerdo con distintos estudios, supondrá que en el año 2035 haya cerca de 13 millones de personas mayores de 65 años.
 
En lo que coinciden todos los expertos es en que el sistema público no puede garantizar unas pensiones dignas para sostenernos durante los muchos años que
viviremos tras nuestra jubilación. Por ello, debemos realizar un ejercicio de planificación financiera y trazar una estrategia de ahorro que sea adecuada, en función de nuestra edad, circunstancias, planes vitales y apetencia de riesgo financiero.
 
Entre las opciones para complementar nuestra pensión de jubilación se encuentran el muy conocido Plan de Pensiones, un instrumento de ahorro específicamente pensado para la jubilación, y los Planes de Previsión Asegurados (PPA). Estos últimos son seguros de vida muy similares a los planes de pensiones en cuanto a consideración fiscal y condicionantes, pero que garantizan la rentabilidad.
 
Interesantes también son los Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS), que permiten constituir una renta vitalicia asegurada, mediante el pago de primas. Entre sus ventajas, su liquidez para rescatarlo en cualquier momento y que sus ganancias están exentas de tributación si el capital se percibe en forma de renta vitalicia (siempre y cuando haya transcurrido un plazo determinado desde la primera aportación).
 
Ahora que se cierra el año, es buen momento para considerar estas fórmulas de ahorro con ventajas fiscales. No dude en solicitar asesoramiento a su corredor de
seguros, para que le informe en profundidad de su rentabilidad, condicionantes y su posible idoneidad para ayudarle a vivir una muy larga y tranquila jubilación.