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Gimnasios en forma

Como cualquier otro negocio, un gimnasio debería contar con un seguro a todo riesgo que lo proteja de las calamidades habituales como incendios, inundaciones, robos, rotura de escaparates o daños eléctricos. Sin embargo, por sus propias características, este tipo de establecimiento debe tener en cuenta otros detalles y estar preparado para otras contingencias, como que un socio tenga un desafortunado accidente al ejercitarse y decida denunciar o que alguien haga un mal uso de una máquina y ésta se estropee.

Como la inversión en material suele ser muy alta, ya que las cintas de correr, bicicletas o máquinas de musculación suelen ser caras, lo mejor es valorar con nuestro corredor de seguros de confianza qué opciones se adaptan mejor a nuestras necesidades e invertir, por ejemplo, en un seguro de responsabilidad civil de explotación que cubra los posibles accidentes. Así nos aseguraremos de que tanto los clientes como el material y los recursos de la empresa se mantienen en plena forma.