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¿Estamos cubiertos ante las travesuras de los más pequeños de la casa?

El mes de marzo es el mes de Las Fallas y, este año, también el de la Semana Santa. Todo esto significa vacaciones y, con ello, niños y niñas con mucho tiempo libre. La suma de menores y vacaciones, en algunos casos, puede dar como resultado pequeñas -y no tan pequeñas- trastadas que acaben produciendo daños materiales o personales, pero ¿estamos cubiertos ante las travesuras de nuestros pequeños?
 
La respuesta puede variar. Por lo general, nuestro seguro de hogar incluye la responsabilidad civil familiar, lo que quiere decir que responde por las personas que conviven en la vivienda: cónyuge, hijos, animales e, incluso, empleados domésticos mientras estén realizando sus labores. De esta manera, el seguro nos cubre de los daños que estas personas puedan ocasionar a terceros, siempre y cuando no sean familiares directos, e independientemente de si están dentro de la casa
asegurada o no.
 
Es imposible saber lo que pasa por la cabeza de un niño. Pueden jugar con un grifo y que la casa acabe inundada; quizás saquen a pasear al perro y, al no poder controlarlo, el animal provoque algún accidente; un pequeño partido en la calle puede terminar con el cristal de una casa o de una tienda roto; aprender a encender cerillas puede suponer el inicio de un incendio…
 
Todos estos desafortunados sucesos deben estar cubiertos por el seguro de hogar, aunque pueden surgir inconvenientes.
La responsabilidad civil familiar hace referencia a daños que se produzcan de manera involuntaria, por lo que si, por ejemplo, se alega que el niño ha roto el cristal intencionadamente, el seguro puede no hacerse cargo. Para estos casos, se puede utilizar la asesoría jurídica, que también suele estar incluida dentro de nuestro seguro de hogar. Si tiene un hijo un poco travieso, consulte con su corredor de seguros para conocer sus coberturas y encontrar la póliza que mejor se adapte a sus necesidades.