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¿Es necesario utilizar neumáticos especiales para Invierno?

El frío y la nieve, unos de los grandes atractivos de estas fechas, suponen un serio inconveniente para la seguridad de la conducción, ya que, con las bajas temperaturas, es decir, temperaturas inferiores a 7ºC, y la frecuente aparición de hielo, lluvia o nieve, la calzada resulta menos adherente.
 
En situaciones de climatología adversa, la DGT y otros expertos recomiendan el uso de los neumáticos de invierno, los cuales superan ampliamente la eficacia de los neumáticos convencionales en cuanto a tracción y control del vehículo, principalmente porque consigue aumentar la capacidad de frenada y lograr una buena adherencia en las curvas, incluso en presencia de lluvia, hielo o nieve. Además, sustituyen a las cadenas allí donde su utilización es obligatoria.
 
Una de las principales características de estos neumáticos es su dibujo, con surcos más anchos y profundos, que procuran una mayor adherencia al firme. En su fabricación se utiliza una mayor cantidad de sílice, lo que hace que la rueda sea más flexible y resista el frío en perfectas condiciones, sin endurecerse ni deteriorarse como sí hacen los neumáticos convencionales.
 
Para reconocer los neumáticos de invierno hay que fijarse en que aparezca el símbolo de una montaña de tres picos con un copo de nieve en su interior, y que tenga escritas las letras <<M+S>>. Siempre se deben montar los cuatro neumáticos, ya que cambiar solo dos, aunque sean los de los ejes, puede provocar problemas de adherencia dificultando la conducción.
 
Sin embargo, no todo son ventajas: pueden ser hasta un 15% más caros que los normales y no están indicados para el verano, por lo que cuando llega el calor se deben desmontar, siendo necesario contar con un espacio donde guardarlos. A pesar de ello, resultan altamente recomendables para circular en invierno por la ayuda que representan para nuestra seguridad y la de nuestros seres queridos.