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Entretenimiento de altos vuelos

Últimamente se han puesto muy de moda los drones, esos robots voladores con cámara y control remoto que hasta hace unos años parecían cosa del futuro. Ahora se están utilizando tanto para uso particular y de entretenimiento como para uso profesional, y de hecho, están siendo de gran ayuda para que la policía y la guardia civil puedan controlar las calles y enviar avisos a la población desde el aire durante estas semanas de confinamiento por el coronavirus.

Además de la labor social puntual que están realizando en estos momentos, cuando todo esto termine, muchas personas querrán seguir utilizándolos, así que hay que recordar que, según la normativa vigente que regula las aeronaves no tripuladas o pilotadas por control remoto, los drones deben contar con un seguro de responsabilidad civil, como establece la Ley sobre Navegación Aérea.

Lo habitual es que estos seguros cubran los daños ocasionados a personas y objetos y los perjuicios económicos derivados de ellos, aunque también pueden incluir la defensa penal y la reclamación de daños, en función de los casos. De todas formas, lo mejor es preguntar a un profesional de la correduría de seguros para que nos aconseje en función de nuestras necesidades. Tanto si es para uso profesional como si se utiliza con fines recreativos, una de las cuestiones que hay que tener en cuenta es el peso del aparato. El Real Decreto 8/2014 establece que si el dron pesa menos de 20 kilos, el límite por siniestro es de 300.000 euros, mientras que si pesa más puede alcanzar los 960.000 euros.

Otros riesgos que podría cubrir un seguro para drones son los daños ocasionados como consecuencia de incendios y explosiones, robos o daños por tentativa de robo, colisiones o caídas de objetos sobre el aparato en cuestión, negligencias y sabotajes en su manipulación o daños durante el transporte.