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En la piscina cuida también tu salud

En verano, las piscinas nos permiten nadar, tomar el sol, divertirnos, refrescarnos…, pero no todo son ventajas. Las cloraminas, un compuesto tóxico que se forma al combinarse el cloro con restos orgánicos (sudor, saliva, orina) presentes en el agua, son irritantes para nuestros ojos y nuestra piel e incluso pueden agravar problemas respiratorios.
 
Para que la piscina sea solo una experiencia gratificante, es aconsejable tener en cuenta unas sencillas medidas:
 
👀 Ojos: las gafas de natación -las hay graduadas e incluso con filtro solar- son el mejor freno a una conjuntivitis por irritación o una potencial infección ocular. De no utilizarlas, es importante, después del baño, lavarse los ojos con agua fresca; y fuera del agua, unas gafas de sol, con lentes de buena calidad, nos protegerán frente a las radiaciones ultravioleta.
 
👂Oídos: los baños prolongados propician la aparición de la otitis externa, también conocida como otitis del verano. Para prevenir esta dolorosa afección, además de espaciar los baños, algo de lo que seguro nos costará convencer a los más pequeños, hay que secar suavemente los oídos con la ayuda de una toalla y un dedo. Nunca se debe utilizar bastoncillos para secar o limpiar el oído, porque, como es sabido, pueden dañar el oído, ni insistir en eliminar la cera, que protege al oído frente a infecciones.
 
Para aquellos que padecen otitis con frecuencia, lo más recomendable es la utilización de tapones de silicona a medida; otra opción podría ser el uso de alcohol boricado, la misma sustancia profiláctica que utilizan los buceadores después de sus largas inmersiones.
 
🖐 Piel: El objetivo primordial es no sufrir quemaduras solares, para ello, conviene aplicar con frecuencia (cada dos horas y/o después de cada baño) un protector solar adecuado, evitar la exposición al sol en la horas centrales del día, y “buscar” la sombra lo máximo posible.
 
Por último, para mantener nuestra piel sana, lejos de los temidos hongos, la clave es ducharse siempre después del baño, secarse con la toalla, y evitar andar descalzos por las zonas más húmedas de la piscina (borde, duchas).
 
Si pese a las precauciones tenemos algún incidente, o para consultar la mejor forma de protegernos frente a los efectos no deseados de las apetecibles piscinas, nuestro seguro médico nos ayudará a tener una rápida respuesta del especialista.