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El coche autónomo, cada vez más cerca

Todo el mundo habla del vehículo autónomo (“el coche sin conductor”), una revolución tecnológica que cambiará la seguridad del tráfico y la movilidad en las ciudades, y que nos hace plantearnos cuestiones aún sin respuesta: ¿necesitaremos carné de conducir o una edad mínima para ir solos en el coche?, ¿quién será el responsable en caso de accidente?: ¿el fabricante del vehículo?, ¿el fabricante del software?, ¿el proveedor de la conexión a internet?

El vehículo autónomo no será infalible, pero, sin duda, aumentará nuestra seguridad: según el reciente informe “El impacto del coche del futuro en el ramo de Automóviles” de ICEA, la reducción del número de siniestros podría llegar al 95% en estos coches, gracias, precisamente, a la eliminación del factor humano, responsable del 93% de los accidentes de tráfico.

Mientras esperamos la llegada del vehículo autónomo, lo que podría suceder en siete años según algunos fabricantes o en solo dos si creemos al visionario Elon
Musk, lo ideal sería que todos los vehículos adopten los últimos avances tecnológicos, que nos ayudan, y mucho, a reducir la siniestralidad. Conforme a la DGT, la
implantación de sistemas avanzados de ayuda a la conducción en toda la flota de vehículos podría haber evitado, sólo el último año, 4.000 atropellos y 19.000 siniestros relacionados con salidas involuntarias de carril; reduciendo además en un 54% los accidentes por colisión frontal.

En cuanto a los seguros de auto, cabría esperar que la drástica reducción de la siniestralidad suponga una bajada de los precios de las primas, pero esto podría no
estar tan claro. Algunos expertos apuntan a que los vehículos autónomos incorporarán componentes tan sofisticados que su reparación resultará mucho más costosa y que será mucho más fácil que un impacto resulte en la declaración de siniestro total. Otros en cambio, apuntan a que la situación podría quedar equilibrada porque esos mayores costes quedarán compensados por la reducción del número de siniestros.

Durante un largo periodo convivirán coches conducidos por humanos con los totalmente automáticos. Los siniestros provocados por los despistes del conductor
desaparecerán, aunque podrían surgir otros nuevos. Contratar un seguro requerirá, más que nunca, la ayuda de un profesional experto ¿Estamos listos?