,

Cuando más lo necesitas

Cada primero de noviembre nos acordamos de las personas que ya no están con nosotros y eso nos hace recordar que ninguno de nosotros es eterno. A pesar de que en esos momentos de tristeza es difícil encontrar consuelo, siempre podemos hacer algo para que sean lo menos desagradables
posible, como contratar un seguro de decesos que nos ayude a tramitar las gestiones administrativas necesarias que conlleva la pérdida de un ser querido.

La mayoría de pólizas cubre los gastos tradicionalmente asociados al funeral, como el servicio de tanatorio, el féretro, las esquelas, las flores, el coche fúnebre y el entierro o la incineración. En el caso de escoger la inhumación, las coberturas más frecuentes incluyen un nicho temporal, aunque algunas también los ofrecen a perpetuidad. Algunas aseguradoras están empezando a ofrecer otros servicios complementarios, que pueden resultar interesantes hoy en día, como son el testamento online o el fin de la vida digital.

Otro de los asuntos más desagradables en estos momentos de duelo son las cuestiones administrativas, que pueden ir desde el papeleo relacionado con la defunción (imprescindible
para enterrar al fallecido), hasta gestiones como solicitar la pensión de viudedad u orfandad, la adjudicación de herencias, la solicitud de baja en el Libro de familia y en la Seguridad Social, la petición de la partida de defunción o los trámites del testamento.

Es interesante consultar con nuestro corredor de confianza otras coberturas opcionales, como el traslado del difunto desde el lugar del fallecimiento hasta el de sepultura. En el caso de inmigrantes o de personas que pasen largos periodos de tiempo lejos de su país, este traslado puede tener carácter
internacional por lo que es muy conveniente comprobar si el seguro incluye la repatriación.