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Conectados pero seguros

Durante estos meses de estado de alarma, la tecnología ha sido de gran ayuda para mantener el ánimo de todos. No sólo nos ha permitido conectarnos con nuestros seres queridos y sentirlos más cerca, sino que también nos ha facilitado el teletrabajo y el poder disfrutar de entretenimiento online como series, películas o conciertos solidarios a través de plataformas y redes sociales, que han hecho, sin duda, más llevadera la cuarentena.

Sin embargo, esta dependencia de la tecnología ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de nuestros equipos electrónicos, especialmente para las empresas que han permitido a sus trabajadores la posibilidad de realizar sus labores de forma telemática.

Nada más desagradable que darse cuenta de que algunos datos sensibles, clasificados o confidenciales de nuestra compañía hayan podido quedar al descubierto por culpa de algún agujero en la seguridad digital de nuestros equipos o por culpa de algún hacker malintencionado, que aprovecha la desgracia ajena para obtener algún retorcido beneficio.

En contra de lo que puede parecer, no sólo las grandes compañías están expuestas, sino que muchas pequeñas y medianas empresas, que no cuentan con las medidas de seguridad adecuadas, son vulnerables y pueden sufrir estos ataques. Además, desde la aprobación de la reciente Ley de Protección de Datos, es necesario recordar que las empresas pueden llegar a tener responsabilidad civil sobre los datos sensibles que se filtren, con lo cual más vale estar protegidos. De hecho, el Reglamento europeo UE 2016/679 obliga a las empresas a informar sobre cualquier brecha de seguridad y a notificar las violaciones de datos, por lo que conviene contar con la ayuda de un especialista.

Éste podría ser un momento excelente para revisar las pólizas de ciberseguridad de nuestra compañía y asegurarnos de que nuestros datos y los de nuestros clientes están bien protegidos y nuestros equipos no tienen fisuras de seguridad. Para ello, lo mejor es contar con el asesoramiento de nuestro corredor de confianza y, con su ayuda, evaluar las mejores opciones para nuestro negocio.

La mayor parte de estos ciberseguros suelen incluir un análisis personalizado de las debilidades informáticas de la empresa y la asistencia técnica permanente. Para reparar los daños ocasionados por el ataque, también suele implicar la restauración de los sistemas informáticos, el arreglo de las grietas de seguridad y la limpieza de virus, programas y archivos peligrosos que hayan podido quedar en nuestros ordenadores.