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No todo es esquiar

Además del esquí y el show, hay otras formas de disfrutar del frío y de la nieve. Desde las raquetas hasta el descenso en trineo, pasando por el patinaje o el hockey sobre hielo, son muchas las opciones para hacer deporte durante el invierno. Sin embargo, nunca está de más ser precavidos y contar con el apoyo de un seguro que nos dé tranquilidad en caso de accidente.
 
Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de contratar una póliza para deportes de invierno es si eres aficionado o profesional. Un aficionado suele practicar de forma puntual, y, por lo tanto, lo más probable es
que necesite un seguro con coberturas sencillas por si tiene alguna caída o choca con algún otro deportista. Un profesional, en cambio, necesitará coberturas más sofisticadas, ya que puede aventurarse por lugares más peligrosos y las consecuencias de un accidente podrían ser más peligrosas. En cualquier caso, el exceso de confianza nunca es bueno y siempre es recomendable dejarse aconsejar por un experto.
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Evita el Game Over de tu consola

Los videojuegos se han convertido en una de las formas de ocio más populares entre jóvenes y ya no tan jóvenes. De hecho, su cifra de negocio supera con creces al de la música y el cine juntos. Vivir grandes aventuras en primera persona, visitar lugares extraordinarios o convertirse en un personaje de fantasía puede ser realidad gracias a las videoconsolas, pero, ¿qué pasa en el mundo real mientras uno juega? Nada puede resultar más frustrante que estar a punto de subir de nivel o acabar de conseguir un logro especialmente difícil y que la técnica falle. Por no hablar de dejar colgados a los compañeros de misión si estás jugando en línea.

Con la emoción del momento, hay quien se despista o pierde los nervios y se le escapa el mando de las manos, tropieza con un cable o tira el vaso que estaba al lado con catastróficas consecuencias. Lamentablemente, no sería la primera vez que una partida acaba antes de tiempo porque el mando ha salido volando y ha impactado contra la televisión. Por eso, cada vez son más los jugadores que quieren asegurar su videoconsola contra riesgos inesperados.

En primer lugar, y ante cualquier duda, lo primero que hay que hacer es acudir a nuestra correduría habitual para comprobar si nuestro seguro de hogar puede cubrir los daños ocasionados por los accidentes de videojuegos o si nos saldría más a cuenta hacernos un seguro específico para videoconsolas. Lo más habitual es que estas pólizas incluyan el seguro por robo, daños por golpes o roturas accidentales y daños por líquidos. Además, puede resultar interesante contemplar alguna cláusula que incluya la reparación del aparato en caso de producirse determinados daños o incluso la sustitución, si los daños fueran irreparables. Lo importante es poder disfrutar de este hobby con tranquilidad y que no aparezca el temido GAME OVER antes de tiempo.

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Circular tranquilos en patinete

Las formas para moverse por la ciudad están cambiando y hoy en día no es raro encontrarnos desde coches, autobuses y motos eléctricas hasta patines, patinetes, bicicletas y otros artilugios rodantes. En el futuro, tal vez lo raro será ver gente andando.
 
Últimamente, son los patinetes eléctricos los que se han puesto más de moda como alternativa de desplazamiento ecológica y rápida, pero como todo vehículo, conlleva sus riesgos y responsabilidades. Aunque no es obligatorio contratar un seguro en la mayoría de los casos, sí es recomendable consultar las opciones con un corredor por lo que pueda pasar. No todos los patinetes eléctricos son iguales y por eso las pólizas tampoco lo son. Hay que tener en cuenta la velocidad máxima que puede alcanzar el vehículo y su peso, porque en algunos casos, el patinete puede equipararse a ciclomotores o motocicletas y entonces sí que sería necesario contratar un seguro.
 
La mayoría de pólizas suelen incluir un seguro de responsabilidad civil en caso de accidente, por si alguien resulta lesionado o por si dañamos algún objeto de la vía pública durante la circulación. Además, sería deseable contemplar un seguro por robo o coberturas médicas en caso de sufrir una caída.
 
Con respecto a la legislación vigente, existe una normativa adaptada de la Unión Europea, pero corresponde a cada municipio exigir que se cumplan determinadas cuestiones como el uso de casco o las zonas por las que puede circular. En Valencia, por ejemplo, el patinete eléctrico se puede usar por carriles bici y vías peatonales (excepto aceras), en Barcelona sólo se permite usarlo en el extrarradio y en Madrid se ha prohibido en vías urbanas, aunque se permite su circulación por carriles bici, parques y jardines.
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La seguridad en el amor también existe

Llega San Valentín. Ese momento del año en el que, de repente, todos nos volvemos románticos. Tras deshojar la margarita, preparamos una cena romántica, unas velas, nos lanzamos y le pedimos matrimonio a nuestra pareja. Nos dice que sí y todo es felicidad hasta que llega el momento de preparar la boda. ¿Qué podría salir mal?
 
Podría ocurrir, y a veces ocurre, que una boda no pueda celebrarse porque uno de los protagonistas o familiares no pueda acudir al evento por enfermedad o accidente o que el tiempo impida la celebración del evento. También puede pasar que se pierdan los anillos, que el fotógrafo no se presente o que ocurra algún imprevisto en el servicio de catering. El amor no tiene precio, pero una boda es un gasto lo bastante importante como para intentar prevenir riesgos indeseados. De hecho, el coste medio actual de una boda en España para 130 invitados está en torno a los 20.000 euros.
 
Las coberturas más habituales son las de cancelación de la ceremonia por motivos de fuerza mayor, como condiciones climatologícas adversas que impidan la celebración de la boda, que falle un proveedor esencial o que uno de los contrayentes no comparezca por causa de accidente o enfermedad grave. Esto puede ampliarse a los familiares más próximos, como los padrinos.
 
La póliza también puede cubrir los daños ocurridos en el vestuario, tanto si son prendas propias como alquiladas, y puede incluir tanto las de los novios como las de sus progenitores. Por supuesto, no hay boda sin anillos, y el seguro puede cubrir los daños o la pérdida accidental de las alianzas, aunque se limita a los días anteriores a la ceremonia y 24 ó 48 horas después de ella.
 
Por supuesto, la cobertura puede incluir a todos los proveedores, desde el fotógrafo, hasta las flores, pasando por el transporte, pero en caso de duda, lo mejor es siempre consultar con un profesional. Y esperar que no nos dejen plantados en el altar.