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Gimnasios en forma

Como cualquier otro negocio, un gimnasio debería contar con un seguro a todo riesgo que lo proteja de las calamidades habituales como incendios, inundaciones, robos, rotura de escaparates o daños eléctricos. Sin embargo, por sus propias características, este tipo de establecimiento debe tener en cuenta otros detalles y estar preparado para otras contingencias, como que un socio tenga un desafortunado accidente al ejercitarse y decida denunciar o que alguien haga un mal uso de una máquina y ésta se estropee.

Como la inversión en material suele ser muy alta, ya que las cintas de correr, bicicletas o máquinas de musculación suelen ser caras, lo mejor es valorar con nuestro corredor de seguros de confianza qué opciones se adaptan mejor a nuestras necesidades e invertir, por ejemplo, en un seguro de responsabilidad civil de explotación que cubra los posibles accidentes. Así nos aseguraremos de que tanto los clientes como el material y los recursos de la empresa se mantienen en plena forma.

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Jubilados preparados

La jubilación es tanto un motivo de alegría por poder disfrutar al fin de un merecido descanso, como un motivo de preocupación cuando el futuro de nuestras finanzas nos plantea quebraderos de cabeza. A esto hay que sumarle el aumento de la esperanza de vida y la disminución de cotizantes por jubilado, por lo que es probable que las pensiones públicas puedan reducirse en el futuro. Si la única entrada de recursos tras jubilarnos es la pensión de la Seguridad Social, es más que probable que el poder adquisitivo descienda, y con eso nuestra calidad de vida. Por eso, cada vez son más los que ante el hecho inevitable de dejar de percibir un salario, deciden ser previsores y tomar medidas que aseguren que van a disfrutar de una vejez sin preocupaciones. Para eso, nada mejor que consultar con un profesional que nos asesore sobre las ventajas que pueden ofrecer los seguros de planes de pensiones y los tratos fiscales que conlleva cada uno de ellos. Un seguro mixto garantiza que el asegurado perciba un capital en la fecha de vencimiento del seguro, que normalmente coincide con la fecha de jubilación. En caso de fallecimiento prematuro, el seguro abonará esa misma cantidad a quien haya elegido el contratador de la póliza, ya sean sus seres queridos o una ONG.

En cambio, el seguro dotal permite recibir una cantidad determinada siempre que el asegurado pague todas las primas. En caso de que fallezca de forma prematura, su obligación de pagar las primas finaliza y se abonará todo el capital (al vencimiento del seguro) a quien se haya establecido. Este tipo de póliza es muy útil para afrontar obligaciones financieras y evita que la responsabilidad pase a los seres queridos.

Las coberturas del seguro están garantizadas con independencia de lo que pueda pasar en los mercados financieros, ya que la compañía protege a sus asegurados de estos riesgos.

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Contigo no, bicho

Pocas cosas hay más desagradables que llegar a casa después de trabajar y encontrarnos con nuestro hogar invadido por visitantes indeseados. Si encima tienen más de cuatro patas y transmiten enfermedades, la cosa ya no sólo es repugnante sino peligrosa para la salud. Cucarachas, ratas o ratones son algunos de los inquilinos “okupas” más habituales de nuestras casas y si queremos desalojarlos,conviene contar con ayuda profesional.

Como siempre, lo mejor es consultar con nuestro corredor de confianza por si nuestro seguro de hogar cubre estas contingencias, o en el caso de las comunidades de vecinos, si se puede estudiar alguna cobertura que se haga cargo de las necesidades de todo el edificio o de la urbanización.

Además de las ratas, ratones y cucarachas, los seguros de comunidad tienen en consideración otro tipo de plagas como el topillo, las pulgas, nidos de avispas, gorgojos, escarabajos, pececillos de plata, polillas o garrapatas. En caso de invasión animal, los seguros suelen consistir en la intervención de un especialista que tras identificar el problema, primero tratarla plaga en cuestión y después realizará revisiones periódicamente por si el mal resurge.

La póliza debería incluir la aportación de los productos y materiales necesarios para acabar con la plaga, así como la mano de obra y los desplazamientos de los técnicos. Una vez realizado el servicio, el responsable deberá elaborar un informe del estado de las zonas sensibles o de riesgo para prevenir futuras incidencias y en el caso de que el edificio tenga deficiencias higiénicas, notificarlo a la compañía aseguradora para que informe al asegurado y que pueda así mantener a raya estas visitas tan desagradables.

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Cuando más lo necesitas

Cada primero de noviembre nos acordamos de las personas que ya no están con nosotros y eso nos hace recordar que ninguno de nosotros es eterno. A pesar de que en esos momentos de tristeza es difícil encontrar consuelo, siempre podemos hacer algo para que sean lo menos desagradables
posible, como contratar un seguro de decesos que nos ayude a tramitar las gestiones administrativas necesarias que conlleva la pérdida de un ser querido.

La mayoría de pólizas cubre los gastos tradicionalmente asociados al funeral, como el servicio de tanatorio, el féretro, las esquelas, las flores, el coche fúnebre y el entierro o la incineración. En el caso de escoger la inhumación, las coberturas más frecuentes incluyen un nicho temporal, aunque algunas también los ofrecen a perpetuidad. Algunas aseguradoras están empezando a ofrecer otros servicios complementarios, que pueden resultar interesantes hoy en día, como son el testamento online o el fin de la vida digital.

Otro de los asuntos más desagradables en estos momentos de duelo son las cuestiones administrativas, que pueden ir desde el papeleo relacionado con la defunción (imprescindible
para enterrar al fallecido), hasta gestiones como solicitar la pensión de viudedad u orfandad, la adjudicación de herencias, la solicitud de baja en el Libro de familia y en la Seguridad Social, la petición de la partida de defunción o los trámites del testamento.

Es interesante consultar con nuestro corredor de confianza otras coberturas opcionales, como el traslado del difunto desde el lugar del fallecimiento hasta el de sepultura. En el caso de inmigrantes o de personas que pasen largos periodos de tiempo lejos de su país, este traslado puede tener carácter
internacional por lo que es muy conveniente comprobar si el seguro incluye la repatriación.