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¡¡Pueblos en fiesta!!

Las atracciones de feria se convierten estos días en el centro de diversión y reunión de muchos pueblos de España. El hecho de ser itinerantes, de que continuamente se estén montando y desmontando, nos transmite cierta inseguridad. Y no es para menos, casi todos los años hay que lamentar incidentes y algún accidente grave, en ocasiones con el peor de los desenlaces.
 
Como recuerdan las asociaciones de consumidores, “la prevención es la mejor medida de seguridad” y debe comenzar por uno mismo. Debemos respetar, siempre, todas las normas de seguridad que indica el operador y si, en cualquier momento, observamos algún desperfecto en alguna de las atracciones hay que comunicarlo a los encargados o las autoridades municipales lo antes posible.
 
En cuanto a la propia atracción, nos deberíamos asegurar de que la licencia correspondiente -una especie de ITV de la instalación- se encuentre expuesta en un lugar visible. Todas las atracciones deben presentar un buen estado, sin desgastes o fisuras a la vista. Los elementos de seguridad (cierres, cinturones…) tienen que funcionar bien para cumplir con su objetivo. El personal de la atracción debe estar bien atento y ofrecer las explicaciones que sean necesarias para su seguridad. También son obligatorias las vallas de protección que separan al público de las atracciones. En el caso de notar alguna irregularidad, un encargado distraído, una instalación poco cuidada, quizás sea mejor probar en otra atracción.
 
En los últimos años, las autoridades municipales han intensificado su control sobre estas instalaciones, por lo que, sin olvidar estos pequeños consejos, ¡es el momento de disfrutar!
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Con paso firme y seguro

Los pies suelen ser los grandes olvidados. La mejor forma de ponerlos a punto es una sesión de quiropodia, un tratamiento podológico que sirve para eliminar callosidades y tratar alteraciones en las uñas de los pies. De esta forma, los preparamos para afrontar la época en la que más se resienten, el verano, por el hecho de llevarlos al aire y expuestos a altas temperaturas, lo que puede provocar problemas de sequedad o quemaduras, si no se usa la hidratación o cremas protectoras solares adecuadas.
 
Como norma general, los podólogos recomiendan, si es posible, no caminar descalzos en piscinas o superficies húmedas porque aumenta el riesgo de contraer el virus del papiloma o infecciones por hongos, como el pie de atleta; además de posibles heridas y cortaduras como consecuencia de pisar vidrios o astillas, unas lesiones que se infectan muy fácilmente.
 
Podríamos pensar que las chanclas y las sandalias son los imprescindibles del verano. Sin embargo, su uso continuado también puede poner en riesgo nuestra salud; la falta de sujeción y el ser demasiado planas nos pueden provocar lesiones en el propio pie, como la dolorosa fascitis plantar, en tobillos, rodillas e incluso espalda; o derivar en problemas de tendones y articulaciones. Realmente, las chanclas están indicadas solo para salir del agua o en las duchas y baños públicos, nunca para caminar.
 
Los expertos afirman que el calzado más adecuado para el verano es aquel que deje transpirar el pie, que esté fabricado en fibras naturales, tenga sujeción, y que sea cómodo y flexible. Ante cambios de color en las uñas de los pies, dolor o picor en los dedos, planta o talón, lo más seguro para usted será no esperar y acudir cuanto antes a un especialista, ya sea un podólogo o un dermatólogo. Si se está planteando contar con un seguro de salud, su corredor le aconsejará aquel que más se ajuste a sus necesidades.
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¡¡Coches on fire!!

Uno de los momentos más temibles del verano es cuando tras realizar un recado, volver de la playa o para reanudar nuestro viaje, nos enfrentamos al momento de introducirnos en un coche aparcado bajo un sol de justicia.
 
Y es temible porque con una temperatura exterior de 35ºC, y al sol, el interior de nuestro coche puede alcanzar los 55ºC, y esto sin mencionar los asientos, el volante o el salpicadero que puede llegar hasta los 75ºC, ¡una temperatura apta para cocinar alimentos! Esto implica poder sufrir un golpe de calor o incluso quemarnos la piel con el volante o al sentarnos sobre la tapicería.
 
Para evitar esta situación, el primer consejo -obvio- es intentar aparcar a la sombra, algo que no siempre es posible, pero hay pequeños consejos que pueden ayudarnos a aliviar este problema.
 
Así, una medida muy efectiva es colocar, correctamente, un parasol en el parabrisas delantero. Según un estudio de RACE, conseguirá que el coche se caliente unos 11ºC menos que si no lo hubiéramos puesto, y también rebajará ¡hasta en 30ºC! la temperatura del salpicadero, el volante…
 
Si colocamos parasoles también en el parabrisas trasero y en las ventanas laterales lograremos frenar aún más la incidencia de la radiación solar y con ello la subida de temperatura del vehículo, además de proteger nuestro coche del desgaste del calor y el sol.
 
Una medida a considerar, si la tapicería es oscura y de piel, es cubrir los asientos con fundas o telas de colores claros y de algodón, al menos durante la época estival.
 
En cuanto a la forma de bajar rápidamente la temperatura del coche, un truco sencillo, pero muy efectivo, consiste en bajar completamente la ventanilla de la puerta del copiloto, y, a continuación, abrir y cerrar la puerta del conductor como si se tratara de un abanico. Este gesto, que expulsa el aire caliente del coche, puede lograr un descenso de 10ºC en poco más de un minuto.
 
Una vez ya con el aire acondicionado conectado para mantener el interior entre los 21 y los 23ºC, es el momento de iniciar el trayecto. Y recuerde, en verano, revise el buen estado del aire acondicionado del coche, ¡es cuando no puede fallarnos!
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¿Seguros de viaje? Sí, gracias.

Reservar nuestro viaje con antelación nos permite volar al extranjero en mejores condiciones económicas y asegurarnos disponibilidad en ese hotel que nos habían recomendado, esa excursión tan apetecible… De modo que preparamos nuestro viaje con ilusión, poniendo en marcha la cuenta atrás para las deseadas vacaciones.
 
Nada debería salir mal, sin embargo, como dice el refrán: “Más vale prevenir…”, pero ¿qué podría enturbiar nuestras vacaciones?
 
Cambio de planes. Cuando contratamos nuestro viaje, desconocemos si llegado el momento, surgirá una circunstancia que nos impida llevarlo a cabo. Ya sea por un feliz motivo, como una oportunidad laboral, un embarazo que aconseje reposo, o porque de repente surja una complicación laboral o un familiar precise hospitalización. Por ello, y sobre todo si se trata de un viaje que representa un importante desembolso económico, conviene asegurarse de que recobraremos los importes ya pagados (avión, hotel, entradas…).
 
Salud. Los percances relacionados con la salud son los más habituales que reportan los asegurados (el 40% de ellos, según Unespa), y es que, si la Ley de Murphy se cumple, podemos sufrir una caída, una caprichosa apendicitis, etc. En función del país que visitemos, contar con una buena cobertura médica resulta esencial. Sería el caso de Estados Unidos, Tailandia y muchos otros países donde la sanidad constituye casi un lujo. Recientemente, la prensa se hacía eco de un ejemplo claro: los padres de un joven español accidentado en Indonesia, sin seguro de viaje, tuvieron que solicitar un préstamo para abonar los 36.000€ que el hospital exigía para operar y salvar la vida del joven.
 
Pérdida, deterioro o robo del equipaje. Un clásico de los viajes aéreos es cuando nosotros llegamos a nuestro destino, pero nuestro equipaje, no, o no llega “íntegro”. Cada día se pierden 10.000 maletas en los aeropuertos europeos, un buen motivo para contar con un seguro con el que cubrirse ante cualquier imprevisto.
 
Hay más factores por los que el seguro se convierte en nuestro mejor compañero de viaje: si fuera necesario adelantar el regreso, si causamos un accidente o tenemos algún problema para el que necesitamos asistencia jurídica…
 
Si quiere viajar con la tranquilidad de contar con un seguro de viaje que le respalde y atienda ante casi cualquier contingencia y desde el primer momento, no dude en consultar a su corredor de seguros sobre cuál es la mejor opción para el viaje que se propone realizar.