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Romerías y festejos… a caballo

Aunque las más conocidas son las andaluzas, en cada pueblo de España donde hay una ermita, una Virgen o Santo, suele haber una peregrinación y fiestas en su honor en las que los caballos ocupan un lugar protagonista.
 
Las romerías, como cualquier actividad organizada que congregue personas, deben estar cubiertas por un seguro de responsabilidad civil contratado por los organizadores, para hacer frente a los posibles daños personales o materiales que puedan sufrir los asistentes.
 
En cuanto a los caballos, la ley no obliga a contratar un seguro para ellos, pero, como en el caso de las mascotas, el dueño será el responsable de lo que ocurra, por lo que lo más conveniente será disponer de uno; especialmente si queremos que nuestro equino participe en un festejo donde se pueden producir incidentes lamentables como arrollamientos o vuelcos de carretas, entre otros.
 
Hay muchas opciones para proteger a los equinos (y de forma indirecta a sus dueños), pero elegir la más adecuada no es tan sencillo. Se puede asegurar un caballo siempre que vaya identificado con un microchip (legalmente lo deberían tener todos); por otro lado, la elección del mejor seguro dependerá de las funciones que vaya a desempeñar el caballo (paseo, doma, salto…), la edad (diferente entre hembras y machos), el tipo de transporte que se utilice en los traslados, la asistencia veterinaria con la que se desee contar, etc.
 
El asesoramiento de un corredor de seguros nos ayudará a todos a estar más tranquilos para disfrutar de las fiestas y de nuestros bellos amigos.
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Protección contra el “cyberbullying” de menores

El riesgo de sufrir acoso a través de medios digitales, conocido como ciberacoso o ciberbullying, es más alto en el caso de los menores. No solo porque las tradicionales situaciones de acoso escolar encuentran en Internet un nuevo medio, amplificado, para hostigar a la víctima, sino porque el desconocimiento y la ingenuidad natural de los más jóvenes pueden llevarlos a compartir información e imágenes de carácter privado que podrían usar otros menores y adultos.
 
En los últimos años, distintas instituciones públicas y privadas intentan luchar contra este problema social. También el seguro ha reaccionado, diseñando nuevas pólizas y coberturas que contemplan estas situaciones, ofreciéndonos contar con el asesoramiento de abogados especializados, actuar ante la difusión de información privada o la suplantación, ejercitar el derecho al olvido (para borrar toda la información del menor en Internet) o disponer de apoyo psicológico. Además, hay una aplicación para el móvil, desarrollada por una aseguradora, que permite a los menores compartir con sus padres o tutores cualquier sospecha de acoso que detecten en sus dispositivos y que después podrá servir de prueba para el ejercicio de posibles acciones legales.
 
Como siempre, lo más importante es prevenir, y ante cualquier sospecha guardar todo lo que podamos utilizar como prueba: una imagen, un email, una conversación, etc. Si tenemos menores a nuestro cargo, podría ser interesante consultar con nuestro corredor de confianza las opciones que más nos convienen, ya sea contratar un seguro específico contra el “ciberbullying” o tener constancia de que nuestros seguros cubren aspectos tan necesarios como el asesoramiento legal, la atención psicológica o la actuación en Internet para defender los derechos de los más vulnerables.
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¿Dónde están los hogares más seguros?

Si está buscando una ciudad segura para vivir, San Cristóbal de La Laguna, Lugo, Santiago de Compostela, Irún y Salamanca, son los municipios que debería considerar entre sus primeras opciones. Estas son las poblaciones (con más de 50.000 habitantes) donde la probabilidad de padecer un robo en casa es, al menos, la mitad que en el conjunto de España, según el estudio que ha realizado UNESPA, la patronal de la industria aseguradora, a partir de las viviendas aseguradas que tenemos los españoles.
 
Si nos centramos en las poblaciones con más de 250.000 habitantes, destaca Palma de Mallorca, donde la probabilidad de sufrir un robo es un 44% menor que en el conjunto de España. El ranking de las más inseguras lo encabezan Madrid, seguida de Murcia, L’Hospitalet de Llobregat y Sevilla.
 
Hoy en día la mayoría de las personas optan por asegurar su vivienda, una de las inversiones más importantes que se realizan a lo largo de la vida. Sin embargo, el mero hecho de contratar un seguro de hogar no significa estar bien protegidos ante un robo. No todas las pólizas son iguales y cada hogar es distinto. Contar con un buen asesoramiento en el momento de la contratación del seguro nos ayudará a estar más tranquilos, porque sabremos que estamos bien asegurados también en el caso de que nuestra vivienda sea asaltada por los ladrones.
 
Si a pesar de disponer de precauciones como un sistema de alarma o una doble cerradura “última generación”, tiene la desgracia de llegar a casa y ver que alguien ha entrado en ella, estos son los primeros pasos que debería dar: en primer lugar, avise a la policía para denunciar lo sucedido lo antes posible. En el caso de que crea que puede haber alguien todavía en el interior, no entre, espere a que llegue la policía. Es importante tener la precaución de no tocar nada, ni cerrar puertas o ventanas que hayan sido abiertas, para no alterar las posibles pruebas; y, por último, pida consejo a su corredor de seguros, quien le informará del resto de pasos a dar -como confeccionar una lista con todo lo sustraído- y le ayudará a reclamar ante su aseguradora para que los trámites sean más sencillos.
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El coche autónomo, cada vez más cerca

Todo el mundo habla del vehículo autónomo (“el coche sin conductor”), una revolución tecnológica que cambiará la seguridad del tráfico y la movilidad en las ciudades, y que nos hace plantearnos cuestiones aún sin respuesta: ¿necesitaremos carné de conducir o una edad mínima para ir solos en el coche?, ¿quién será el responsable en caso de accidente?: ¿el fabricante del vehículo?, ¿el fabricante del software?, ¿el proveedor de la conexión a internet?

El vehículo autónomo no será infalible, pero, sin duda, aumentará nuestra seguridad: según el reciente informe “El impacto del coche del futuro en el ramo de Automóviles” de ICEA, la reducción del número de siniestros podría llegar al 95% en estos coches, gracias, precisamente, a la eliminación del factor humano, responsable del 93% de los accidentes de tráfico.

Mientras esperamos la llegada del vehículo autónomo, lo que podría suceder en siete años según algunos fabricantes o en solo dos si creemos al visionario Elon
Musk, lo ideal sería que todos los vehículos adopten los últimos avances tecnológicos, que nos ayudan, y mucho, a reducir la siniestralidad. Conforme a la DGT, la
implantación de sistemas avanzados de ayuda a la conducción en toda la flota de vehículos podría haber evitado, sólo el último año, 4.000 atropellos y 19.000 siniestros relacionados con salidas involuntarias de carril; reduciendo además en un 54% los accidentes por colisión frontal.

En cuanto a los seguros de auto, cabría esperar que la drástica reducción de la siniestralidad suponga una bajada de los precios de las primas, pero esto podría no
estar tan claro. Algunos expertos apuntan a que los vehículos autónomos incorporarán componentes tan sofisticados que su reparación resultará mucho más costosa y que será mucho más fácil que un impacto resulte en la declaración de siniestro total. Otros en cambio, apuntan a que la situación podría quedar equilibrada porque esos mayores costes quedarán compensados por la reducción del número de siniestros.

Durante un largo periodo convivirán coches conducidos por humanos con los totalmente automáticos. Los siniestros provocados por los despistes del conductor
desaparecerán, aunque podrían surgir otros nuevos. Contratar un seguro requerirá, más que nunca, la ayuda de un profesional experto ¿Estamos listos?