Las empresas recurren a seguros antisecuestros para hacer frente a los ciberataques.

Se ha detectado un incremento de la contratación de seguros antisecuestro desde los ciberataques protagonizados por WannaCry. Estas pólizas suelen ser contratadas por las empresas para proteger a los directivos enviados a países o a zonas peligrosas o inestables políticamente. Y cubren, entre otros servicios, el envío de un equipo de expertos que se hacen cargo de todo en caso de secuestro del directivo. También del pago del rescate, que en muchos países, como España, es un delito, ya que se considera que contribuye a la financiación del terrorismo y de otras actividades ilícitas. 22 DE MAYO 2017 2 Esa discreción es uno de los aspectos más valorados del seguro antisecuestro por las empresas.

En caso de ser detectado el pago del rescate, la empresa que lo ha abonado (aunque sea indirectamente) queda al margen. Eso explica que algunas empresas recurran a esta fórmula para hacer frente a un ciberataque que logre secuestrar datos vitales para el funcionamiento de las compañías y que exija un rescate para liberarlos. En las aseguradoras que comercializan este tipo de seguros atribuyen la contratación de esas pólizas tras el caso WannaCry a bufetes de abogados que buscan la manera menos problemática para la empresa (y para su reputación) de pagar el rescate de sus datos secuestrados por un hacker. También es una fórmula de protegerse ante el uso de los bitcoin, moneda virtual cuyo funcionamiento no es sencillo, para el abono de esos rescates.

Esas empresas también lo hacen porque un seguro antisecuestro suele ser más barato que una póliza contra los ciberataques, donde la cobertura de pérdida de datos por 10 millones de dólares puede costar 100.000 dólares. Pero expertos en ciberseguros consideran un error que una empresa contrate una póliza antisecuestro, pensada para hacer frente a situaciones donde están en juego vidas humanas, no datos (por muy valiosos que sean éstos). Y que la mejor forma de hacer frente a un ataque informático es un seguro diseñado específicamente para la protección de los datos de las empresas

En España se producen más de 16.000 percances relacionados con mascotas aseguradas

Cada año se producen en España 16.000 incidentes relacionados con mascotas cubiertos por el seguro. En el 98,5% de los casos, los percances fueron protagonizados por perros. Les siguen gatos (0,9%), según la iniciativa de Unespa Estamos Seguros Los perros generan más del 96% de los problemas resueltos en todas las comunidades autónomas. No obstante, Andalucía (2,8%), Murcia (2,3%) y Aragón (2,3%) son las regiones donde se dan más incidentes que implican a gatos. Castilla-La Mancha (1,8%); Aragón (1,7%); y Galicia (1,5%) son los territorios donde hay una proporción más elevada de percances ligados a otras especies. La salud de las mascotas está detrás de 7 de cada 10 de las peticiones de ayuda al seguro. Le sigue en importancia la responsabilidad civil ante terceros, con el 10%.

Otro servicio que prestan los seguros es la retirada del cadáver en caso de fallecimiento del animal, con el 6%. Las prestaciones varían de una comunidad autónoma a otra, por el diferente uso que se hace de los animales de compañía en cada lugar. Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares y Madrid, lideran las peticiones de cobertura de servicios veterinarios; mientras Extremadura y Navarra lo hacen en el caso de responsabilidad civil ante terceros. Ceuta, Canarias y Castilla-La Mancha son las regiones donde más se solicita la recogida del cadáver del animal a su seguro.

Por su parte, la prestación de indemnización por muerte se extiende más en Castilla-La Mancha, Galicia, Andalucía y Aragón. La defensa jurídica supone, de media, el pago de 65 euros a la entidad y la recogida de cadáver conlleva un gasto de unos 100 euros. Los servicios veterinarios suelen rondar el pago de 900 euros al año. Los siniestros más caros son, con diferencia, los de responsabilidad civil. Un animal desbocado genera, de media, el pago de 15.000 euros por parte del seguro a las personas perjudicadas.