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¿CONOCES TUS DERECHOS COMO VIAJERO?

Perder una maleta, estar horas en el aeropuerto por retrasos,
que haya overbooking en tu vuelo… ¿A quién no le resultan
familiares estas palabras? Todos hemos vivido situaciones adversas
en las que no puedes hacer nada más que esperar en
un aeropuerto.

Normalmente, la mayoría de pasajeros carecen de los conocimientos
o experiencia necesaria para hacer valer correctamente
sus derechos como consumidores, en especial cuando
se trata de las circunstancias relativas a la cancelación o el
retraso de un vuelo. Según el Reglamento (UE) 261/2004, los
pasajeros aéreos tienen derecho a recibir una indemnización de
entre 125 y 600 euros por persona (independientemente del
precio pagado por el billete) en caso de que el vuelo se retrase,
se cancele o esté sobrevendido y la línea aérea no lo haya
podido evitar. El nivel de la indemnización a la que puede tener
derecho lo determina la distancia del vuelo, duración del retraso
y las circunstancias que rodean dicho retraso, cancelación o
sobreventa.

A pesar de las normas establecidas por dicho Reglamento, la
experiencia más común es que las líneas aéreas rechacen, sin
ningún fundamento, las reclamaciones de indemnización de los
pasajeros. En este punto es recomendable ponerse en manos
expertas y dejarse asesorar para hacer valer tus derechos en
igualdad de condiciones con las líneas aéreas. Este tipo de acción
legal casi colectiva, en la que un grupo de consumidores
defiende sus derechos ante de un tribunal, hace que el proceso
de reclamación sea más eficiente y que sea mucho más probable
tener éxito que si se hace de manera individual.

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EL MYSTERY SHOPPER LLEGA AL SECTOR ASEGURADOR

El Mystery Shopper es una técnica utilizada para
medir la calidad de la atención al cliente por parte
de las empresas. Los clientes misteriosos actúan
como clientes normales que realizan una compra
o consumen un servicio con el objetivo de evaluar
el servicio recibido por los vendedores. Durante la
compra, la figura del Mystery Shopper debe realizar
diversas actividades como comprar un producto,
hacer preguntas o registrar quejas para finalmente
proveer reportes detallados sobre sus experiencias.
Una vez finalizado el encargo, el cliente misterioso
tendrá que rellenar un minucioso cuestionario y
contestar a preguntas sobre todo lo que ha observado
durante su experiencia como comprador. Las
preguntas de estos cuestionarios varían en función
de la actividad de cada empresa, algunos ejemplos
podrían ser: ¿El camarero le atendió a los 5 minutos
de llegar?, ¿Le comentó el dependiente que ese
mes había una promoción especial?, ¿Le solucionó
las dudas de manera rápida y eficaz?, entre otras.

El motivo por el cual se llama Mystery Shopping
es que a los inspectores de servicios se les exige
llevar a cabo sus valoraciones objetivamente y sin
llamar la atención, evitando que los dependientes o
vendedores les traten de forma diferente o especial
al del resto de clientes.
Recientemente, la técnica del Mystery Shopper ha
llegado al sector asegurador de la mano de la DGSFP
que va a iniciar acciones de Mystery Shopping
en las aseguradoras con el objetivo de detectar malas
prácticas en la comercialización de productos
aseguradores. Esta técnica tiene la aprobación de la
nueva Ley 20/2015 de 14 de julio, de ordenación,
supervisión y solvencia de las entidades aseguradoras
y reaseguradoras, cuyo artículo 124 permite
al supervisor realizar inspecciones sin que los
inspectores se identifiquen. Una forma de trabajar
que, desde hace tiempo, también se utiliza en otros
sectores como el financiero.

La práctica de este método se extiende a los mediadores,
ya que pueden ser objeto de visitas de estos
compradores misteriosos (en este caso inspectores
de la DGSFP) quienes comprobarán como meros
clientes de qué manera se comercializan los diferentes
productos aseguradores y así poder levantar
actas de inspección en caso de ser necesario. El
Mystery Shopping llega como nuevo instrumento en
el sector y convertirse en una palanca que sirva para
orientar los sistemas de distribución a la protección
del cliente.

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6 CONSEJOS PARA PREVENIR EL ACOSO DIGITAL

En los últimos años el uso de los dispositivos digitales con conexión a Internet ha supuesto nuevas formas de vincularse y comunicarse entre las personas. Esta nueva forma de comunicación supone una gran oportunidad y múltiples ventajas para los
adolescentes, pero también requiere estar preparado para evitar situaciones desagradables. Los adolescentes tienen derecho al uso de la tecnología en un entorno virtual seguro, libre de acoso, burlas, peleas y cualquier tipo de humillación.

Para hacer frente al ciberacoso hay que tomar acciones preventivas y saber responder ante el bullying de manera eficaz en caso de que este se produzca. No hay un factor  determinante para sufrir acoso, lo sufren niños y niñas, pobres y ricos, gente de
ciudades grandes o pequeñas, etc., Por lo que hay que estar siempre prevenido.

Consejos para prevenir el acoso por Internet son éstos:
1. Habla con tu hijo: Habla con tu hijo sobre el
ciberbullying y otros problemas relacionados con
el mal uso de Internet. Los adolescentes tienen
que comprender que el acoso es inaceptable y
que todos tienen derecho a ser tratados con respeto.

2. Escucha a tu hijo: Tómate en serio lo que te
diga sobre el bullying. Anímale a hablar y a buscar
ayuda en los profesores y docentes del colegio.

3. Estate atento: Atento a las señales, tu hijo
puede ser víctima del bullying. Algunos de los síntomas
que puede presentar son ansiedad, miedo
a ir al colegio o disminución del rendimiento.

4. Comunícate con el colegio: Si notas que tu
hijo está cambiando su actitud y crees que puede
ser víctima del bullying, comunícate con el colegio
y comenta la situación para hacerles partícipes del
problema.

5. Fija reglas del uso de Internet: Pon una serie
de normas para el buen uso de Internet. Habla
de forma clara con tus hijos sobre los sitios que
puede visitar en la red y limita el tiempo de uso
de Internet.

6. Responsabilidad digital: Haz hincapié sobre
la necesidad de pensar antes de publicar. Recuérdale
que una vez que un archivo está publicado en
Internet, dejamos de tener control sobre quién lo
ve y quién lo recibe.