,

AUMENTAN LAS CONTRATACIONES DE SEGUROS DE IMPAGO DEL ALQUILER

Uno de los principales temores de los propietarios
de viviendas al alquilarlas es que los arrendatarios
dejen de pagar las mensualidades correspondientes,
especialmente en momentos de crisis como el
que estamos viviendo en España los últimos años.
Este hecho repercute muy negativamente en el
arrendador, quien debe invertir tiempo y energía en
un proceso judicial largo y costoso. Debido a este
miedo, entre otras cuestiones, hay propietarios que
no se deciden a poner su propiedad en alquiler.

Una buena solución para tener las espaldas cubiertas
en dicha situación es contratar los seguros
de impago del alquiler. Según datos del Observatorio
Español de Alquiler (OESA), la contratación de
seguros por impago del alquiler se multiplicó 2,5
veces en el 2014, tras haberse triplicado ya en el
2013. Estos datos hacen pensar que la tendencia
seguirá creciendo en los próximos años, pues el
mismo Observatorio Español de Alquiler apunta
que el 25% de los alquileres que se cierran actualmente
en España, ya cuentan con este tipo de
seguro. Es más, la previsión del OESA es que uno
de cada dos alquileres realizados en España en
2017, se cubra con un seguro de alquiler.

Este aumento de contratación de los seguros de
impago del alquiler se debe a que, en los años de
crisis, la morosidad ha crecido mucho. Concretamente,
durante los años 2013 y 2014, la morosidad
media sobre los arrendamientos urbanos se
incrementó en un 11,9% y, según datos del “VII
Estudio FIM sobre morosidad de arrendamientos
en España 2014”, elaborado por Alquiler Seguro
a partir de datos del Fichero de Inquilinos Morosos
(FIM), la cantidad media de morosidad en los alquileres
era de 6.489 euros. Con estas cifras, es
comprensible que los arrendadores quieran alquilar
su casa con seguridad y prevenir los posibles
problemas.

¿Pero qué ofrecen exactamente estos seguros?
Cada póliza es distinta en términos generales, los
seguros de impago de alquiler cubren las mensualidades
que el inquilino moroso no ha pagado
(generalmente, hasta 12 meses). En caso de llegar
a juicio y que el propietario se viera obligado a solicitar
el desahucio del inquilino moroso, el seguro
también cubriría su defensa y el asesoramiento
legal. Debemos tener en cuenta que, como en
todos los seguros, hay distintos tipos de cobertura
dependiendo de cada compañía aseguradora.

En cualquier caso y según revelan las cifras, parece
que a los propietarios les compensa pagar un
seguro de impago de alquiler, que ronda los 250
euros anuales, y ganar en tranquilidad.

,

¿CÓMO AFECTA EL FRÍO A MI VEHÍCULO?

Pese a estar viviendo un invierno inusualmente templado, los meses de enero y
febrero suelen ser los más fríos del año y aquellos en los que debemos prestar
especial consideración a los efectos que las bajas temperaturas pueden ocasionar
a nuestro coche, sobre todo si “duerme” a la intemperie.

Cuando el termómetro desciende hasta temperaturas cercanas a los 0ºC o incluso
por debajo, de manera reiterada, los líquidos como el de frenos, el lubricante y
el refrigerante, pueden congelarse y la batería pierde capacidad para suministrar
corriente (hasta la mitad de su potencia a -10ºC) lo que dificulta el arranque.
Por ello, debemos revisar frecuentemente el estado de estos líquidos, y cuando
realicemos el arranque en frío del coche, es fundamental esperar unos minutos
para que el motor se lubrique bien y alcance la temperatura adecuada (80ºC),
evitando dar acelerones que desgastarán la mecánica del motor, acortando considerablemente su duración.

El frío afecta a la presión de los neumáticos, cuyo buen estado es crucial para una
conducción segura, por lo que es importante que los vigilemos.

Entre las piezas que más sufren, están las gomas, que pierden elasticidad. Para
evitar que se dañen los limpiaparabrisas, basta con colocar un tapón de corcho
entre la goma y el cristal. Igualmente, para resguardar el parabrisas del hielo, puedes
colocar un parasol de aluminio o incluso un cartón, y si hay hielo, debemos
rascar, nunca picar ni echar agua caliente que pueda provocar la fractura de la
luna.

En resumen, lo ideal es dejar el coche resguardado en un lugar cerrado, pero si no
es posible, intentar protegerlo con pequeños trucos y realizar un rápido chequeo
de su estado antes de iniciar cualquier trayecto.

,

Derechos y libertad del consumidor

Es relativamente habitual que entidades financieras
intenten imponer a sus clientes la contratación de
una póliza de seguros de una compañía concreta a
cambio de la concesión o mejora de las condiciones
de algún producto financiero, como un préstamo.
En esta tesitura, el cliente se siente muchas
veces obligado a contratar un seguro que no ha
elegido, quizás no necesite y que en cualquier caso,
no recoge sus necesidades.

Esto resulta especialmente frecuente en el caso
de los créditos hipotecarios, en los que el banco
presiona para que el cliente contrate el seguro del hogar y/o
de vida, bajo el argumento de que dichos seguros
son de carácter obligatorio. Se trata sin embargo de
una justificación falsa, ya que el único seguro que
tiene este carácter es el de incendios.

A pesar de que muchas entidades financieras siguen
actuando en la misma línea, el consumidor
debe saber que no está obligado a aceptar dichas
imposiciones, ya que la Ley defiende su derecho a
la libre elección. Como siempre, tener la información
necesaria facilitará al usuario tomar la mejor
decisión.

,

Seguro sobre ruedas

En muchos países europeos se ha visto como la
bicicleta se abría paso, no solo a nivel de práctica
deportiva, sino como medio de transporte, por sus
indudables beneficios: es barato, nos ayuda a estar
en forma y no contamina. En España el 49,6%
de la población utiliza la bicicleta con alguna frecuencia,
mientras que un 10% la utiliza a diario o
casi, según el Barómetro de la bicicleta en España
2015 realizado por GESOP. Estos datos, contrastan
con los ofrecidos el año 2011 por el mismo
barómetro, cuando un 40,3% utilizaba la bicicleta
con alguna frecuencia y un 7,4% la utilizaba de
forma diaria. Esta creciente tendencia ha motivado
que el sector asegurador haya comenzado a
pensar en estos usuarios, ofertando seguros específicos
que protegen tanto al ciclista como a su
vehículo. Las pólizas más básicas generalmente
cubren la responsabilidad civil del usuario y su
asistencia en viaje (incluyendo búsqueda y localización,
desplazamiento, etc.), pero además de éstas
existe un amplio espectro de coberturas, altamente
recomendables, que podemos contratar para garantizar
nuestra protección si somos aficionados a
la bici. Entre ellas:

  • Defensa y protección jurídica: en caso de reclamaciones
    y conflictos judiciales derivados de la
    utilización de la bicicleta. Accidentes personales:
    incluyen gastos médicos, farmacéuticos y de hospitalización
    en caso de accidente.
  • Cirugía plástica y reparadora: asumen los gastos
    derivados de la eliminación de las cicatrices y otras
    marcas estéticas que se hayan producido en la
    práctica del ciclismo.
  • Asistencia personal: cubren la contratación de personal
    necesario para realizar aquellas tareas que
    como consecuencia del accidente no se puedan
    desempeñar, como el cuidado de menores.
  • Robo: cubren la sustracción de la bicicleta, siempre
    y cuando hayamos tenido la precaución de dejarla
    convenientemente protegida -encadenada por el
    cuadro a un elemento inmóvil con candado homologado
    y con candado de seguridad si la dejamos
    en el exterior de nuestra vivienda.
  • Daños por accidente: los que pueda sufrir el
    cuadro (estructura) de la bicicleta.

Si queremos disfrutar de nuestras dos ruedas con
la máxima tranquilidad, puede ser muy recomendable
informarnos para valorar la contratación de
un seguro de estas características.