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¡Ojo al dato…! Aportaciones al Capital Social de las Cajas de Ahorro

En el pasado número ya os hablamos del “fraude de las preferentes” y en este
nuevo boletín queremos alertaros de las “Aportaciones Voluntarias”

“Existen Cajas Rurales en las que puedes comprar títulos de aportaciones al capital social con una excelente remuneración anual (muy superior al euribor) que se liquida  final de año.

¿Sólo se recupera el dinero cuando se lo pides a la Caja? ¿Pueden venderse en algún mercado? ¿Y si la Caja va mal qué pasa? ¿Son realmente seguras?”

Como en estos últimos años, has visto de todo en el sector financiero, quieres más información sobre cómo invertir tus ahorros. Debes saber que las llamadas “aportaciones al Capital Social” de una Caja te convierten en accionista de esa entidad; digamos que equivale a una compra de acciones.

Siempre que inviertes en acciones de una empresa, asumes un riesgo. En este caso, tus “aportaciones” tienen un valor condicionado a la situación de la Caja. Significa que, si quieres vender, depende de que otra persona o la misma entidad estén dispuestos a comprar.

En cuanto al precio de venta, no depende de ti, sino del mercado y del precio que marque la Caja.

Y… ¡Ojo al dato! el Fondo de Garantía de Depósitos Bancarios no garantiza la devolución de tu dinero en caso de problemas de liquidez. Este Fondo solamente protege los plazos fijos y las cuentas a la vista.

Moraleja: Ten mucho cuidado porque “nadie da euros a 60 céntimos”. Asesórate con profesionales independientes antes de invertir tu dinero. Ya sabes que los corredores de  seguros somos profesionales independientes que te podemos ayudar también con tus  inversiones.

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Pepe, el propietario del 2º B, ya no paga las cuotas de tu comunidad

En el edificio donde vives, un vecino tiene alquilado su piso para despedidas de solteros y todos los fines de semana montan juergas que no te dejan dormir.

Para colmo, a José Sánchez, el propietario de esta vivienda, que además es el presidente de la comunidad, no le da la gana pagar las cuotas mensuales.

Y, encima, se ha producido un accidente con el ascensor y te han dicho que no hay dinero en la cuenta de la comunidad y que lo tienes que pagar tú y los demás vecinos. ¿Sabes por qué? Porque tú y el resto de propietarios sois los responsables de todo lo que ocurre en tu comunidad, salvo que tengáis contratado un seguro que se haga cargo.

¿Y qué más puede pasar en tu edificio?
Pues mucho más: incendios, roturas, daños por agua y fenómenos climatológicos adversos, actos malintencionados o vandálicos, avería de maquinaria y un largo etcétera.

¡No te preocupes! En esta vida casi todo tiene remedio y estos problemas también. El “seguro de comunidad” no es legalmente obligatorio, pero SÍ absolutamente imprescindible, porque cuando empiezan a torcerse las cosas, el vecindario se pone nervioso y nadie reconoce la culpa
de nada, y al final, ¿quién la paga?

Para eso se inventó este seguro que cubre todas las incidencias de los bienes y propiedades de tu comunidad de propietarios. 

¿Qué debes pedirle a un buen seguro de comunidad?

Que tenga todas las coberturas básicas más la responsabilidad civil para proteger los daños que puedan causarse a terceros.

Que se adapte a las necesidades de tu edificio.

Que te preste asistencia permanente.

Que actualice el valor del capital asegurado para que pagues el precio justo.

Y, si quieres, incluye extras que te pueden resultar muy útiles, como por ejemplo;

  • Reclamación a propietarios por impago de gastos.
  • Desatascos de tuberías comunitarias.

Consejo: Es importante que combinemos adecuadamente tu seguro de hogar con el seguro de tu comunidad, sin duplicar las coberturas de uno y otro.